el misterio de enoc el primer hombre abducido por alienigenasel misterio de enoc el primer hombre abducido por alienigenas

Alrededor al 2000 a.C. en algún sitio de Oriente Medio, el patriarca Enoc habría sido arrebatado, secuestrado (abducido) por un «carro de fuego» al final de sus días. Si lo que dice la Biblia sobre este personaje le añadimos lo que encontramos en el texto prohibido de Enoc, descubriremos que estamos ante una abducción extraterrestre.

Hijo de Jared y padre de Matusalén, Enoc, cuyo nombre simboliza «el iniciado», fue un patriarca antediluviano que vivió trescientos sesenta y un lustro.

Moisés habla sobre él en el Antiguo Testamento, rodeándolo de un halo enigmatico. Moises dice que Enoc no murió, sino que fue «arrebatado y llevado a los cielos por un carro de fuego».

El texto de Enoc es un texto considerado apócrifo, que por años fue considerado uno de los libros sagrados del cristianismo, en cambio en el Concilio de La Odisea quedó de manera oficial fuera de los textos bíblicas.

El texto de Enoc pasa por ser el más misterioso y asombroso de cuantos apócrifos hay. Y lo es porque contiene todas las vivencias sobrenaturales vividas por Enoc hasta que fue arrebatado y llevado a los cielos. De lo ocurrido, el Antiguo Testamento no dice nada, pero el Texto de Enoc sí, y lo que dice, bien pudiera ser el motivo por la que fue desterrado del canon bíblico.

La tradición atriye la autoría del Texto directamente a Enoc. En el presente se piensa que el escrito fue redactado por diversos autores judíos entre los siglos III a.C. y I.

El contacto de Enoc con los entes celestiales se inició del próximo modo: «Estando solo en mi casa, se me aparecieron dos hombres de gran estatura. Sus rostros brillaban como el Sol. Sus ropas y sus voces eran magníficas.»

Bastantes intérpretes, identifican a estos entes, como ángeles, con una suerte de visitantes de diferentes planetas. Y esto no sería nada más que una osada propuesta, de no ser porque El texto de Enoc cuenta a continuación cómo el patriarca viajó cual cosmonauta por distintas planetas y esferas del firmamento «embarcado en un palacio capaz de surcar los cielos».

Dice Enoc respecto al sitio en el que efectuó sus viajes: «Era un vasto palacio hecho de cristal labrado. El suelo se encontraba embaldosado de placas de vidrio y el piso era además de cristal.» Por medio de ese suelo, Enoc afirma que era capaz de ver los astros y mundos que atravesaba en su viaje. Al patriarca, señala en el escrito, a aquellos entes que ocupaban tronos de cristal en el «palacio volador», le explicaron toda una extensa cosmogonía y le narraron la historia de los hombres.

Le dijeron que Dios, en tiempos lejanos, envió a la Tierra a sus emisarios. Estos entes, de gran estatura, «eran los vigilantes del firmamento», pero se mezclaron con las mujeres, alterando así con ello el plan divino, lo que según los exégetas serviría para identificar a los «vigilantes del firmamento» con los gigantes NEFILIM prediluvianos de los que habla el Génesis.

Podría pensarse que los narraciones de Enoc son pura metáfora, que no refieren sino un delirio visionario. Y podría defenderse así de no ser porque Enoc afirma que los tripulantes del «palacio de cristal» le desvelaron algunas cosas encima del funcionamiento del universo que la ciencia ha comprobado como autenticos miles de años mas tarde de que se escribieran los narraciones.

Enoc aclara en su texto con detalle las órbitas solares y lunares, así cómo la mecánica celeste. Desarrolla, como ejemplo, las leyes que rigen la densidad de los astros con detalles que aparentan propios de astrónomos actuales. Explica que la Tierra tarda trescientos sesenta y cinco días en girar en torno del Sol y que la Luna hace lo propio sobre la Tierra, dividiendo su calendario en cuatro fases. asimismo, afirma que hay más equipos estelares y planetarios…

Representación de los capítulos 17 al 36, donde Enoc viaja a planetas distintas y explica firmamentos distantes.

1 Mas tarde me llevaron a un lugar cuyos residentes son como el fuego ardiente, pero cuando desean aparecen como humanos.

2 Me llevaron a la morada de la tempestad, sobre una montaña cuya cuspide tocaba el firmamento,

3 y vi las mansiones de las luminarias y los tesoros de los astros y del trueno, en los extremos del abismo donde están el arco de fuego, sus flechas y carcaj, la espada de fuego y todos los relámpagos.

4 Después me llevaron hasta las aguas de vida y hasta el fuego del occidente, el que recogió todas las puestas de sol.

5 Llegué hasta un río de fuego cuyas llamas corren como agua y desemboca en el gran mar que esta al lado del poniente;

6 vi grandes ríos y llegué a una gran oscuridad y hasta donde ningún ser carnal camina;

7 vi las montañas de las tinieblas de invierno y el lugar hacia donde fluyen todas las aguas del abismo;

8 y vi la desembocadura de todos los ríos de la tierra y la desembocadura del abismo.

1 Vi los tesoros de los vientos y vi que con ellos Él ha adornado toda la creación y los cimientos de la tierra;

2 y vi además la roca angular de la tierra y los cuatro vientos que sostienen la tierra y el firmamento;

3 vi como los vientos extienden el velo del firmamento en lo alto y cómo poseen su puesto entre el firmamento y la tierra: son las columnas del firmamento;

4 vi los vientos que hacen girar y que conducen por las órbitas del sol y de los astros en sus estancias;

5 vi los vientos que sostienen las nubes sobre la tierra; vi los caminos de los ángeles; vi en los confines de la tierra el firmamento en lo alto.

6 Mas tarde fui al sur y vi un lugar que ardía día y noche, en donde estaban siete montañas de piedras preciosas, tres del lado oriental y tres del lado del mediodía.

7 Así, entre las que estaban en el oriente, una era de roca multicolor, una de perlas, y la otra de piedras medicinales; y las que estaban en el sur eran de roca roja.

8 La del medio se elevaba hasta el firmamento como el trono del Señor y la parte alta del trono era de zafiro.

9 Yo vi un fuego ardiente, y más allá de esas montañas

10 está una zona donde termina la gran tierra, y ahí culminan los cielos.

11 Después me fue enseñado un hondo abismo entre columnas de fuego celeste, y vi en él columnas de fuego que descendían al fondo y cuya altura y profundidad eran inconmensurables.

12 y más allá de este abismo vi un lugar encima del cual no se expandía el firmamento, bajo el cual no había tampoco cimientos de la tierra; encima del que no había ni agua ni pájaros, sino que era un sitio desierto y terrible.

13 Allí vi siete estrellas parecidas a grandes montañas, que ardían, y cuando pregunté sobre esto, El ángel me manifestó: «Este lugar es el final del firmamento y de la tierra; ha llegado a ser la prisión de los astros y de los poderes del firmamento.

14 «Los astros que ruedan encima del fuego son las que han transgredido el mandamiento del Señor, desde el inicio de su ascenso, porque no han llegado a su debido tiempo. Y Él se irritó contra ellas y las ha encadenado hasta el tiempo de la consumación de su culpa para continuamente, en el año del enigma».

1 Mas tarde Sariel me manifestó: » Aquí estarán los Vigilantes que se han conectado por su propia cuenta con mujeres. Sus espíritus asumiendo muy diferentes apariencias se han corrompido y han descarriado a los humanos para que sacrifiquen a demonios y dioses, hasta el día del gran juicio, en que serán juzgados y encontrarán su final.2 «En cuestión de sus mujeres, las que fueron seducidas por los Vigilantes, se volverán sosegadas».

3 Yo Enoc, solo, he observado la visión, el final de todas las cosas y ningún humano ha observado lo que yo he observado.

Capítulo 20
1 He aquí los nombres de los santos ángeles que vigilan:(Ap 8:2)2 Uriel, uno de los santos ángeles, denominado el del trueno y el temblor;3 Rafael, otro de los santos ángeles, el de los espíritus de los humanos;(Tb 12:15)4 Ra’u’el, otro de los santos ángeles, que se venga del planeta de las luminarias;5 Miguel, otro de los santos ángeles, encargados de la mejor parte del la sociedad y de la villa;(Dn 10:13,21, 12:1; Judas 9; Ap 12:7)6 Sariel, otro de los santos ángeles, encargado de los espíritus de los hijos de los hombres que pecan en alma;7 Gabriel; otro de los santos ángeles, encargado del paraíso, las serpientes y los querubines;(Dn 8:16, 9:21; Lc:1:19,26) (Gn 3:24; Ex 25:18-22; Ez 10:4-5)8 Remeiel, diferentes de los santos ángeles, al que Dios ha encargado de los resucitados.

(Mt 28:2,5; Mc 16:5)

Capítulo 21
1 Mas tarde volví hasta donde todo era caótico;2 y allá vi algo horrible: no vi ni firmamento en lo alto ni tierra firme fundamentada, sino un lugar reporte y terrible.3 Vi allí cuatro estrellas del firmamento encadenadas que parecían grandes montañas ardiendo como fuego.4 Por lo tanto pregunté: «¿Por qué pecado están encadenadas y por qué razón han sido arrojadas acá?».5 Uriel el Vigilante y el Santo que se encontraba conmigo y me guiaba, me manifestó: «Enoc ¿por qué cuestiones y te inquietas por la verdad?.6 Esta cantidad de estrellas de los cielos son las que han transgredido el mandamiento del Señor y han sido encadenadas aquí hasta que pasen diez mil años, el tiempo impuesto según sus pecados.7 Desde allí pasé a otro punto más terrible que el anterior y vi algo horrible: había allá un vasto fuego ardiendo y flameando y el sitio poseía grietas hasta el abismo, repletas de columnas descendentes de fuego, pero no pude ver ni sus dimensiones ni su magnitud ni haría suposiciones.8 Por lo tanto dije: «¡Qué espantoso y terrible es mirar este sitio!».9 Contestándome, Uriel el Vigilante y el Santo, que se encontraba conmigo me manifestó: «Enoc ¿por qué estás tan atemorizado y espantado?». Le respondí: «Es por este sitio terrible y por el espectáculo del sufrimiento»..

10 Y él me manifestó: «Este lugar es la prisión de los ángeles y aquí estarán prisioneros por continuamente».

Capítulo 22
1 Desde allí fui a otra parte, a una montaña de roca dura;2 había ahí cuatro pozos profundos, anchos y muy lisos. Y dije: «¡Qué lisos son estos huecos y qué profundos y oscuros se observan!».3 En ese instante, Rafael el Vigilante y el Santo, que se encontraba conmigo, me contestó mencionando:»Estas cavidades han sido creadas con el siguiente objetivo; que los espíritus de las almas de los fallecidos puedan reunirse y que todas las almas de los hijos de los hombres se reúnan ahí. Así pues esos son los pozos que les servirán de cárcel;4 «Están hechos para tal cosa, hasta el día en que sean juzgados hasta instante del gran juicio que se les hará el último día».(Sal 68:19; Ef 4:9; 1P 3:19,20)5 Vi allí al alma de un hombre muerto acusando, y su lamento subía hasta el firmamento, gritando y acusando.6 Por lo tanto pregunté a Rafael el Vigilante y el Santo, que se encontraba conmigo: «¿De quién es este alma que está acusando que se queja de tal modo que sube hasta el firmamento gritando y acusando?».7 Me contestó mencionando: «Este es el alma que salió de Abel, a quien su hermano Caín asesinó; él lo acusa hasta que su semilla sea eliminada de la faz de la tierra y su semilla desaparezca del estirpe de los hombres».8 Por lo tanto pregunté observando todos los pozos: «¿Por qué están alejados unos de diferentes?»9 Me contestó mencionando: «Esos tres han sido hechos para que los espíritus de los fallecidos puedan estar alejados. Así una división ha sido hecha para los espíritus de los justos, en donde brota una fuente de agua viva.(Jn 4:14, 7:38)10 «Y así ha sido hecha ésta para los pecadores cuando mueren y son sepultados y no se ha ejecutado juicio contra ellos en vida.11 «Aquí sus espíritus serán colocados aparte, para esta gran pena, hasta el día del gran juicio y castigados y atormentados para continuamente quienes merecen tal retribución por sus espíritus.12 «Esta división ha sido separada para quienes presentan su queja y denuncian su destrucción cuando fueron asesinados en los días de los pecadores.13 igualmente ha sido hecha ésta para los espíritus de los hombres que no fueron justos sino pecadores, para todos los transgresores y los cómplices de la trasgresión; que en el día del juicio serán afligidos fuera de allí, pero no serán resucitados desde allí».

14 Por lo tanto bendije al Señor de Majestad y dije: «Bendito sea el juicio de justicia y bendito sea el Señor de Majestad y Justicia que es el Señor del planeta».

1 Desde allí fui transportado a otro punto al occidente, en las extremidades de la tierra;2 me fue enseñado un fuego que corría sin descanso y sin interrumpir su carrera ni de día ni de noche, permaneciendo constante, mientras tanto.3 Yo pregunté mencionando: «¿Qué es esto que no tiene reposo alguno?».

4 Me contestó Ra’u’el: «La función de este fuego que corre hacia el occidente es guiar a todas las luminarias del firmamento.

Capítulo 24
1 Y me enseñó las montañas: el suelo entre ellas era de fuego ardiente y llameaba por las noches.2 Fui hacia allá y vi siete montañas magníficas, distintas entre ellos y de piedras preciosas y hermosas y todas eran espléndidas, de apariencia gloriosa y bello aspecto: tres por el oriente, apoyadas una contra la otra; y tres por el sur, una bajo la otra; y vi cañadas profundas y sinuosas, ninguna de las cuales se unía a las demás.3 La séptima montaña se encontraba en medio de todas, superándolas en altura a la forma de un trono, cercada por árboles aromáticos,4 entre los cuales había un árbol cuyo perfume yo no había olido jamás y no había perfume parecido entre estos ni entre los demás árboles: exhala una fragancia superior a cualquiera y sus hojas, flores y madera no se secan jamás, su fruto es hermoso y se parece a los dátiles de las palmas.5 Por lo tanto dije: «»¿Qué árbol tan hermoso! Es bello a la vista, su follaje gracioso y su fruto tiene una apariencia muy agradable».

6 Por lo tanto, Miguel el Vigilante y santo, que se encontraba conmigo y que se encontraba encargado de esos árboles, me contestó.

1 Y él me manifestó: » Enoc, para qué me cuestiones por el perfume de ese árbol y para qué quieres conocer la verdad?».2 Por lo tanto, yo, Enoc, le respondí así: «Deseo aprender de todo, pero sobre todo sobre de este árbol».3 Y él me contestó mencionando: Esta montaña alta que has observado y cuya cuspide es como el trono de Dios, es su trono, donde se sentará el Gran Santo, el Señor de Gloria, el Soberano Perpetuo, cuando descienda a visitar la tierra con bondad.4 «No se permite que ningún ser de carne toque este árbol aromático, hasta el gran juicio cuando Él se vengará de todo y llevará todas las cosas a su consumación para continuamente, pero por lo tanto será dado a los justos y a los humildes.5 «Su fruto servirá como alimento a los seleccionados y será trasplantado al sitio santo, al santuario del Señor, el Soberano Perpetuo.6 Por lo tanto ellos se regocijarán y estarán alegres; entrarán en el sitio santo y la fragancia penetrará sus huesos; y ellos vivirán una larga vida, tal y como la que sus ancestros vivieron. En sus días no los tocará ningún sufrimiento ni plaga ni tormento ni calamidad.»

7 Por lo tanto bendije al Dios de la Gloria, al Soberano Perpetuo, porque había preparado tales cosas para los humanos, para los justos. Estas cosas Él las ha creado y ha prometido dárselas.

Capítulo 26
1 Fui desplazado desde allí hasta el centro de la tierra y vi un sitio bendito en el cual había árboles cuyas ramas brotaban permanentemente.2 Allí me fue mostrada una montaña santa y salía agua de debajo de la montaña, desde el oriente y bajando hacia el sur.3 Y vi al oriente otra montaña más elevada que aquella y entre ellas un cañón hondo y angosto por el que corría el agua que salía de la montaña.4 Y al occidente otra montaña, más baja que la anterior, poco elevada, y por debajo, entre las dos, una hondonada profunda y seca, y otra hondonada entre las tres montañas.5 Todas eran barrancos profundos de roca dura y no había árboles plantados en ellos.

6 Yo me maravillaba de las montañas y me asombraba de los barrancos, me asombraba muy.

Capítulo 27

1 Por lo tanto dije: «¿Por qué esta tierra está bendita y repleta de árboles y en medio están estos barrancos malditos?»2 Por lo tanto Sariel, el Vigilante y el santo, que se encontraba conmigo, me contestó y manifestó: «Este barranco condenado es para aquellos que están malditos para continuamente; ahí serán reunidos todos los malditos que con su boca pronuncian palabras indecorosas contra el Señor y ofenden su Gloria, ahí serán reunidos y ahí estará el sitio de su juicio.(2P 2:10; Judas 15)3 El los últimos tiempos se ejecutará sobre ellos en justicia el espectáculo del juicio, en presencia de los justos para continuamente; ahí se manifestará la misericordia y la bendición del Señor de Gloria y el Soberano Perpetuo.4 El día del juicio sobre los previos, ellos le bendecirán por la misericordia que les ha reservado.

5 Por lo tanto yo bendije al Señor de Gloria, promulgué su Gloria y alabé su grandeza.

Capítulo 28
1 Fui desde allí hacia el oriente, en medio de la cordillera del desierto y vi el desierto: se encontraba solitario y lleno de árboles y plantas;2 brotaba agua desde arriba,

3 acometiendo como un río caudaloso que fluía hacia el noroeste llevando el agua y el rocío por todos lados.

Capítulo 29
1 Desde allí fui a otro punto en el desierto y me alejé mucho, hacia el oriente de este lugar.

2 Allí vi árboles silvestres que exudaban perfumes de incienso y mirra y sus frutos son similares a las nueces.

Capítulo 30
1 Y más allá de ellos, me alejé muy al oriente y vi otro gran sitio, con valles de múltiples aguas,2 en el que había cañas dulces aromáticas semejantes al lentisco;

3 y en las orillas de estos valles vi el fragante cinamomo. Y más allá de estos valles me alejé hacia el oriente.

Capítulo 31
1 Me fueron mostradas diferentes montañas y además en ellas vi árboles de los cuales salía la resina llamada tsaru y gálbano.2 Más allá todos los árboles estaban llenos de resina que era semejante a la corteza del almendro.

3 Cuando se casca en estos árboles sale de ellos un olor perfumado y cuando se muelen las cortezas son superiores a cualquier perfume.

1 Más allá de tales montañas, hacia el noreste de ellas, me fueron mostradas diferentes montañas, repletas de nardo escogido, lentisco, cardamomo y pimienta.2 desde allí continué hacia el oriente de todas estas montañas, lejos de ellas, al oriente de la tierra, fui llevado sobre el mar Rojo y me alejé mucho de él, pasé por encima de la oscuridad, lejos de ella;3 y fui llevado al lado del Paraíso de Justicia, y me fueron mostrados desde lejos árboles en él, árboles cuantiosos en exceso y grandes, distintas unos de diferentes. Vi allí un árbol que era diferente de todos los demás, muy grande, bello y magnífico, el árbol de la sabiduría, los que comen de su fruto aprenden gran conocimiento.4 El árbol es tan alto como un abeto, sus hojas se asemejan a las del algarrobo y su fruto es como un racimo de uvas, muy bonito; y la fragancia de ese árbol penetra hasta muy lejos.5 Y yo dije: «¡Qué hermoso es este árbol y cómo atrae mirarlo!».

6 Remeiel el Vigilante y el santo, que se encontraba conmigo, me contestó y manifestó: «Es el árbol de la sabiduría, del cual comieron tu primer padre y tu primera mamá y aprendieron la sabiduría y sus ojos se abrieron y comprendieron que estaban desnudos y fueron expulsados del jardín del Edén».

Capítulo 33
1 Desde allí fui hasta los confines de la tierra y vi allí grandes bestias distintas unas de diferentes y además pájaros que diferían en sus aspectos, hermosura y trinos.2 Al oriente de esas bestias vi el final de la tierra, donde el firmamento descansa, y donde se abren los portales del firmamento.3 Vi como nacen los astros del cielos y los portales de los que proceden y anoté las salidas de cada una de las estrella, según su número, nombre, curso y posición y según su tiempo y meses, según me las mostraba Uriel, uno de los Vigilantes.

4 Y me enseñó y anotó para mí todo, inclusive anotó para mí sus nombres conforme con sus tiempos.

Capítulo 34
1 Desde allí fui transportado a la extremidad norte de la tierra y me fueron mostradas grandes obras:2 Vi tres puertas del firmamento abiertas; por medio de cada una de ellas vienen los vientos del norte y cuando soplan hay frío, granizo, escarcha, nieve, rocío y lluvia.

3 Si salen por una sola de las puertas, soplan para bien; pero cuando soplan por medio de las diferentes dos es con violencia y calamidad sobre la tierra pues soplan con fuerza.

Capítulo 35

1 Y desde allí fui hasta la extremidad occidental de la tierra y vi tres puertas del firmamento abiertas, el mismo número de puertas y salidas que había observado en el oriente.

Capítulo 36
1 Desde allí fui transportado a la extremidad sur de la tierra y allí me fueron mostradas sus tres puertas abiertas del viento sur: para el rocío, la lluvia y el viento.2 Y desde allí fui transportado al límite oriental del firmamento y vi las tres puertas orientales abiertas las tres puertas orientales del firmamento y encima de ellas unas puertas pequeñas3 Por cada una de estas puertas pequeñas pasan los astros del firmamento y corren por el curso trazado para ellas hacia el occidente.

4 Al ver esto bendije todo el tiempo al Señor de Gloria, y continuaré bendiciendo al Señor de Gloria, que ha hecho grandes y magníficos prodigios para enseñar la grandeza de su obra a los ángeles, a los espíritus y a los humanos, para que ellos puedan alabar esa obra, toda su creación, para que puedan ver la manifestación de su poder y alaben la grandiosa obra de sus manos y le bendigan por continuamente.

Alguien divulgó a Enoc conocimientos que nadie poseía en su era. Ese alguien poseía gran estatura, viajaba embarcado en palacios volantes y condujo a Enoc durante su viaje interestelar.

En la Biblia se explican diversos posibles encuentros ovni como los vividos por Enoc. Tal como el hecho protagonizado por Ezequiel. La historia bíblico que lo cuenta fue estudiado a conciencia por Joseph Blummich, que al trasladar a papel el objeto descrito se localizó con esto. Asombroso. ¿No alude a un objeto tecnológico?

¿Quiénes eran aquellos «ángeles»? ¿De dónde procedían? ¿Poseían algo que ver con los culpables del raro último adiós de Enoc, que según la Biblia no murió, sino que fue «arrebatado a los cielos»? ¿Qué era el «palacio de cristal» en el que voló? ¿Y el «carro de fuego» que le secuestró al final de sus días?

Me temo que bastantes de ustedes, sospechan las respuestas.
¿qué otra explicación puede existir?

Por Alejandro