Suceso de Kinross: los pilotos de la Fuerza Aérea desaparecen persiguiendo ovnis

Suceso de Kinross: los pilotos de la Fuerza Aérea desaparecen persiguiendo ovnis

24 julio, 2021 Desactivado Por Alejandro
El plan de que un avión de combate desaparezca mientras pretende perseguir un OVNI suena como la trama de una película, pero el suceso de Kinross es una historia de la vida real bien documentado de ese mismo escenario. El suceso de Kinross alude a la enigmatica desaparición del primer teniente Felix Moncla Jr., un piloto de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en noviembre de 1953.

El suceso lleva el nombre de la actualmente desaparecida Base de la Fuerza Aérea Kinross (actualmente Aeropuerto Internacional del Condado de Chippewa) en el norte de Michigan, la situación donde se asignó temporalmente a Moncla cuando sucedió el raro suceso.
Poco mas tarde de la puesta del sol el 23 de noviembre de 1953, se llamó a Moncla para que interceptara una señal de radar no identificada en las esclusas de Soo en las proximidades de Salt Ste. Marie, Michigan. Los operadores de radar del Comando de Defensa Aeroespacial detectaron un objeto extraño en su retorno de radar que los llevó a proyectar un caza F-89C «Scorpion» (pilotado por el teniente Moncla) para investigar la anomalía.
El teniente de la Fuerza Aérea Robert L. Wilson además fue operador de radar para el Moncla Scorpion. Los informes oficiales confirman que a Wilson le resultó complicado preservar la cobertura del objeto en el radar del Scorpion, así pues Moncla se vio forzada a depender de la guía de los operadores de radar terrestre para llevarlo al objeto.
Posteriormente de alcanzar una altitud de mas o menos 8,000 pies y una velocidad de mas o menos 500 millas por hora, Moncla consiguió aproximarse al objeto pero después sucedió un raro fenómeno.
Félix Moncla
Según las grabaciones proporcionadas por Ground Control, los dos «blips» que simbolizan el avión Moncla y el objeto volador no reseñado se aproximaron más y más hasta que parecieron fusionarse en un único retorno de radar.
En este momento, Ground Control especuló que Moncla podría haber volado por encima o por debajo del objeto, pero después la señal se esfumó completamente de la pantalla. Donald Keyhoe, un conocido experto de ovnis que investigó el suceso, indicó que Ground Control temía que los dos aviones hubieran chocado entre ellos en una «colisión violenta».
Los repetidos intentos de ponerse en contacto con Moncla por radio no tuvieron éxito, lo que dio sitio a una operación de búsqueda y rescate posterior. Posteriormente de una extensa búsqueda de cinco días que barrió el lago y la orilla, no se localizaron rastros del Escorpión ni de los pilotos.
En diciembre de 1953 se presentó un reporte oficial encima del incidente de la USAF en el que se señalaba que se contactó al F-89 de Moncla para auxiliar a un avión C-47 Skytrain de la Royal Canadian Air Force que se desvió inadvertidamente de su curso.
Los informes oficiales señalan que los pilotos no emitieron señales de socorro, lo que incluye que el presunto incidente pudo haber sido un suceso muy repentino e inesperado, con poca o ninguna advertencia. Esta especulación además fue apoyada por el hecho de que el avión de Moncla fue enviado en medio de una tormenta de nieve que podría haber comprometido la visibilidad.
Los empleados públicos de la Fuerza Aérea además especularon que Moncla pudo haber tenido un ataque prematuro de mareos durante el vuelo, una condición que padecía en ese instante. Si bien los expertos de la Fuerza Aérea ofrecieron esta idea como una factible causa del presunto incidente, la Junta de Investigación de Accidentes de la USAF no enumeró el mareo del piloto como una factible causa del incidente en ninguno de sus registros oficiales.
En una aparente contradicción, el teniente Robert C. White, el autorizada de información pública de la USAF, manifestó más tarde en una entrevista telefónica que el avión que volaba sobre las esclusas de Soo (y que Moncla y Wilson interceptaron) era un «DC-3 canadiense». en vez de un Skytrain C -47.
Otra entrevista capturada por David Cherniack como porción de su documental titulado «The Moncla Memories» etiquetó el avión como RCAF VC-912. En la entrevista grabada en video, Gerald Fosberg, el piloto del vuelo de la RCAF, negó rotundamente que su avión se hubiera desviado de alguna forma del curso del plan de vuelo a pesar de que el reporte autorizada de la Fuerza Aérea señalaba que su avión había sido etiquetado como «DESCONOCIDO». a causa de estar fuera de curso por mas o menos 30 millas. Las múltiples contradicciones en estos diferentes informes han alimentado más suposiciones sobre si la Fuerza Aérea de los Estados Unidos estuvo involucrada o no en el ocultación de un encuentro ovni legítimo.
El suceso de Kinross continuó inconcluso y después se esfumó de la memoria pública, pero en octubre de 1968 hubo un breve resurgimiento del interés en la historia cuando se desvelaron partes de aviones en la costa este del lago Superior.
Un funcionario de la Fuerza Aérea corroboró que las partes del avión en verdad procedían de un avión militar, lo que llevó a suposiciones de que puede haber varios remanentes del avión Moncla del incidente de 1953 en la Base de la Fuerza Aérea de Kinross. Desafortunadamente, las identidades y especificaciones exactas de las piezas jamás se publicaron, y el gobierno canadiense manifestó que no poseen registros oficiales del hallazgo.
En agosto de 2006, un grupo de buzos de Michigan avaló haber desvelado los remanentes del Moncla F-89 en el fondo del lago Superior. El conjunto era conocido como «Great Lakes Dive Company» y su portavoz era un hombre denominado «Adam Jimenez».
Se mandó un correo electrónico encima del hallazgo al popular ufólogo Francis Ridge, quien más tarde lo reenvió al popular foro de investigación OVNI «Actualizaciones OVNI». Al tiempo que la historia crecía en popularidad, Jiménez empezó a ser entrevistado por diversos periodistas y proyectos de radio.
El lugar web de la compañía presentaba dos imágenes principales del supuesto hallazgo, ambas mostrando un contorno borroso de lo que aparentaba ser un F-89 Scorpion hundido en el lecho del lago, pero en su mayoría intacto.
Al tiempo que el interés en el supuesto hallazgo empezó a crecer, la historia de Jiménez empezó a dar un giro fascinante dado que pronto empezó a asegurar que además localizó un elemento de metal en forma de lágrima en las proximidades del F-89 derribado. Poco mas tarde, además se publicaron «imágenes de sonar» del presunto ovni en el lugar web de Great Lakes Dive Company.
Al tiempo que los expertos empezaron a profundizar en los detalles de este hallazgo, empezaron a aparecer más y más agujeros en la historia de Jiménez. No hubo registro autorizada de que la «Great Lakes Dive Company» fuera una autentica entidad corporativa.
Todos los intentos de rastrear cualquier información biográfica sobre «Adam Jiménez» además han fracasado; Los expertos pudieron obtener su dirección de correo electrónico y su número de teléfono móvil, ambos fuera de servicio, solo tres semanas mas tarde de que surgiera el supuesto hallazgo. Simultáneamente que los reporteros e expertos empezaron a «calentar» el lugar web de la empresa, se esfumó repentinamente de Internet sin ninguna explicación.
James Carrion, jefe de Mutual UFO Network (MUFON), además llevó a cabo un estudio detallada sobre las acusaciones de Jiménez y determinó que la «Great Lakes Dive Company» jamás existió verdaderamente y que la mayor parte de las confirmaciones de Jiminez eran evidentemente falsas, dado que Jiménez no logró suministrar cualquier detalle sobre la estructura real de la empresa o el tipo de embarcación utilizada durante su expedición de buceo. Las confirmaciones de Jiménez han sido descartadas como un engaño por la comunidad OVNI en general.
La familia de Moncla jamás fue informada de lo que le ocurrió a su querido pariente. Moncla dejó una esposa adolescente y dos hijos pequeños. La historia oficial apunta a una trágica colisión de dos aviones, pero los informes contradictorios y la carencia de un hallazgo autorizada de escombros han dado un aire de enigma al incidente de Kinross que quizá continuará.