Experiencias al final de la vida: ¿qué vemos anteriormente de morir?

Experiencias al final de la vida: ¿qué vemos anteriormente de morir?

9 junio, 2021 Desactivado Por Alejandro

“Mi mamá enfermó de cáncer, y mi hermana y yo la estuvimos cuidando en casa. Dos días anteriormente de morir se encontraba hablando con nosotras con toda naturalidad cuando, de repente, miró hacia la pared, a los pies del lecho, y manifestó: ‘Saludad a vuestro padre, niñas, que se está despidiendo de nosotras’. (Mi padre había muerto seis meses anteriormente.) Mi hermana y yo, que habíamos oído algo sobre de estas visiones, le hicimos un gesto, si bien no lo veíamos, mencionando: ‘¡Adiós, papá!’. Después mi mamá no nos manifestó mucho más, dado que se quedó inconsciente hasta el instante de su muerte”. Esta curiosa experiencia, narrada por Teresa Whichello a Peter Fenwick, neuropsiquiatra y neurofisiólogo conocido por sus investigaciones en el suelo de las Experiencias Próximas a la Muerte (ECM), aparece reflejada en El arte de morir, obra escrita en coautoría con Elizabeth Fenwick.

Suelen estar protagonizadas por familiares o amigos próximos ya fallecidos

A desigualdad de las famosos Esperiencias Próximas a la Muerte (ECM), que se producen en un estado de muerte clínica, las Experiencias al final de la vida son otra cosa. Se pueden dar meses, semanas, días o inclusive instantes anteriormente de morir. Suelen estar protagonizadas por familiares o amigos próximos ya fallecidos que suelen mostrarse a modo de acompañamiento para facilitar el tránsito del moribundo. En realidad, inclusive sirve como aviso de que la muerte está cercana. Su finalidad viene definida por las sensaciones que despiertan entre los que Cuentan estos insolitos encuentros, dado que, según la mayor parte de testimonios la sensación de paz y tranquilidad les auxilio a aceptar su muerte.

Uno de los primeros expertos que se preocupó de este fenómeno fue William Barret, que formó porción de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas inglesa a finales del siglo XIX. Sus conclusiones quedaron plasmadas en su texto Visiones en el instante de la muerte, difundido en 1926. En él, trataba de aclarar el fenómeno de las visiones de los moribundos: “Sabido es que hay bastantes sucesos notables en los que una persona moribunda, poco anteriormente de abandonar la tierra, cree ver y identificar algún pariente o amigo difunto. en cambio, hay que tener presente que las alucinaciones de los moribundos son muy frecuentes”. Concluía que estas experiencias no eran una sencillo elucubración del cerebro, dado que, como veremos, el paciente suele estar consciente y en uso de sus facultades. desde aquel momento, y tambien anteriormente –cabe recordar al geólogo suizo Albert Heim, el primero en investigar el fenómeno de las ECM y las visiones de moribundos–, han sido bastantes los investigadores e expertos que se han sentido atraídos por este desconcertante fenómeno. Karlis Osis, de la Sociedad Americana para la Investigación Psíquica, hizo un ensayo en los años 60 sobre visiones ocurridas en el lecho de muerte. Sus conclusiones fueron que los individuos que habían muerto era el tipo de visión más habitual. Estas solían ser de corta duración –menos de cinco minutos– y su intención era la de llevarse al paciente.

¿SE PUEDEN EXPLICAR ESTAS EXPERIENCIAS?

Carece de sentido asegurar que las visiones en el instante de la muerte son ‘sólo’ alucinaciones. La alucinación se define como una experiencia sensorial que no se centra en la percepción física y que no es compartida por los demás; así pues, por definición, la mayor parte de estas visiones son de hecho alucinaciones […] Hay, además, otro aspecto desconcertante de estas visiones en el instante de la muerte: a cualquier persona le cuesta comprender por qué, cuando estamos muriendo, de quien primero nos acordamos es de nuestros parientes fallecidos hace ya tiempo, pues lo más lógico sería que nuestros pensamientos se dirigieran en ese instante a los entes queridos vivos que dejamos atrás, a nuestra pareja, al amor de nuestra vida, a nuestros hijos y nietos, en vez de ocuparse de aquello que, casi con toda seguridad, pertenecen ya a los recovecos más olvidados de nuestra memoria”. Así reflexionan Peter y Elizabeth Fenwick sobre esta clase de visiones.

Hay diferencias entre las experiencia al final de la vida y las alucinaciones; es una experiencia más espiritual que alucinatoria

Podría pensarse que, tratándose los declarantes de pacientes terminales, los medicamentos con los que son tratados podrían aclarar esta clase de visiones. El personal de cuidados paliativos entrevistado por los autores de El arte de morir tiene muy claro que hay diferencias entre las experiencia al final de la vida y las alucinaciones inducidas por los medicamentos. Aparte de que el contenido de unas y diferentes es muy diferente, los propios pacientes asemejan ser conscientes de estar viendo una alucinación. Es como si no entendieran los que les está ocurriendo, en cambio la experiencia al final de la vida “es una experiencia más espiritual que alucinatoria; es algo totalmente diferente.”, cuenta una enfermera a los autores.

igualmente cabe la probabilidad de que las dolencias que repercuten a los pacientes pueden conllevar psicosis, con las posibles alucinaciones que ello puede implicar. El inconveniente aquí sigue siendo el mismo: las alucinaciones provocan desconcierto, inclusive temor, no la paz que, por norma general, cuentan los enfermos. En realidad, lejos de sufrir una reducción de la conciencia, se exponen bien conscientes. A veces, recuperan todas las fuerzas y la lucidez durante el instante de la experiencia, “siendo totalmente capaces de diferenciar las dos realidades entre las que se mueve su consciencia en ese intervalo”.

Esta clase de sucesos suele contrariar tanto la convicción del moribundo como sus expectativas

Por último, otro causa notable que conviene analizar es el de las creencias. Se podría pensar que la autoconfirmación de la convicción propia puede tener un peso notable en el instante de la muerte. en cambio, esta clase de sucesos suele contrariar tanto la convicción del moribundo como sus expectativas. Hay sucesos de personas que jamás habían creído en esta clase de cuestiones y, al final de su vida, son protagonistas de una imagen de este tipo que rompe sus esquemas. El hecho, además, de que la mayor parte de visiones no están protagonizadas por entes espirituales o religiosos es llamativo. Si bien es curioso como la sociedad parece influenciar. En un estudio hecha por Karlis Osis y Erlendur Haraldsson hicieron encuestas a principios de los 60 y los 70, en EEUU e India respectivamente. Lo que desvelaron fue que existía una marcada culturalidad, dado que en el país occidental las apariciones más frecuentes eran de familiares y amigos, mientras que en el oriental primaban las figuras religiosas.

La verdad es que, tal y como concluyen los expertos, es imprescindible investigar esta clase de visiones dado el provecho que poseen para los moribundos. Por otra parte, conviene no ridiculizar este tipo de sucesos, dado que es contraproducente para el estudio al no querer los afectados narrar sus experiencias e impidiendo revelar qué dispositivos se activan en la mente de los pacientes para desentrañar un inmenso enigma que, sino confirma la presencia de vida mas tarde de la muerte, sí que prueba que al final de esto que llamamos vida sucede “algo” en nuestra mente para que nuestro tránsito sea más llevadero.