Historia de la Alquimia

Historia de la Alquimia

17 abril, 2021 Desactivado Por Alejandro

Para iniciar con la historia de la alquimia, tendriamos que empezar por la etimología de la misma palabra. Incluso habiendo varias hipotesis, la más aceptada viene a ser aquella que cuenta que viene del árabe (al – kimia), palabra de la cual nosotros hemos heredado en nuestro lenguaje y es de donde viene la palabra química, como ejemplo, si bien literalmente kimia se traduce como “tierra negra”. Este nombre es el que daban los egipcios a las tierras fértiles y negras en torno del Nilo, que contrastaban con las blancas arenas del desierto. Así que ese vocablo árabe, al – kimia, se traduce exactamente como el arte del país de la tierra negra.

Hay diferentes hipotesis, más próximas a el mito, que manifiestan que viene del escrito de “Chemia”, un texto de conocimiento incognito que aparece en la biblia, que nos narra como los ángeles caídos obsequiaron a las hijas de los hombres tras ceder a sus apetitos carnales, (escrito en el Génesis), o que viene de la palabra “Khemeia” Griega que incluye metalurgia o inclusive extracción del jugo de las plantas.

El secretismo de la alquimia

Pero no nos engañemos, los alquimistas jamás nos lo pusieron sencillo, no hay acuerdo porque intentaron ocultar, disfrazar y engañarnos. Los alquimistas eran herméticos, inclusive sus apuntes, fórmulas, anotaciones y escritos no eran para todo el planeta. Estaban codificados múltiples veces, redactados en clave para que sólo los iniciados los pudieran leer. Con jerarquías de maestro a aprendiz, en el que esas formulas adelantadísimas a su era solo se revelaban en el interior de ese círculo, bajo voto de silencio.

asimismo, hay carencia de documentación. Si unimos ese total secretismo que ya de por sí poseían, sólo hay que soñar las implicaciones de esa destreza. ¿Cambiar los metales a oro? la consecuencia directa sería el poder absoluto.

A finales del siglo III, el emperador Romano Diocleciano, en plena expansión del imperio romano, se percató que, si los originarios de esas tierras negras son capaces de realizar oro, podrían pagar un ejército en su contra. Así que ordenó incendiar todos los textos alquímicos que se hallaban en tierras de Palestina y Egipto. Y tambien la biblioteca de Alejandría, que se cree guardaba la mayor recopilación de escritos alquímicos fue destruida en el transcurso de los siglos en distintas ocasiones.

En vista de los sucesos, hasta hoy día nos han llegado distintas escritos. Pero por desgracia el cosmos que ocupa la historia, cuando hay carencia de documentación es rellenado por el mito.

De lo que nos queda a día de hoy, es indudable que para comenzar el proceso alquímico, sea de transformación de metales, o sea la búsqueda de lo que denominaban polvo de proyección, los alquimistas partían de una base, la materia primigenia, pasando por las tres fases de la alquimia hasta terminar alcanzando ese grado de conocimiento ansiado.

Hermes Trimegisto

Ya sea de origen mesopotámico, griego o egipcio, lo que aparece claro en cuantiosos escritos es que el mito alquímica por excelencia tiene un nombre, Hermes Trimegisto.

La necesidad de aclarar el origen difuminado de esos conocimientos hace que todas esas sociedades tomen a Hermes, el tres veces grande, el origen de la alquimia. No es azar que cuando hablábamos anteriormente de ese carácter hermético de la alquimia viene por su nombre. De Hermes – hermético.

Es a Hermes Trimegisto al que se le otorga la Tabla Esmeralda. se comenta que en caracteres fenicios y con punta de diamante, anotó todo ese saber arcana en una esmeralda y ordenó ser sepultado con ella. No fue descubierta hasta que Alejandro Magno reveló su sepulcro y la arrancó de las mismísimas manos de Hermes y así se compartió.

Con toda posibilidad, este Hermes Trimegisto, que bastantes pensaban que era el mismísimo Dios Thot egipcio, el mismo que le otorgó al hombre la redacción, magia, astronomía y la medicina, fue en verdad un grupo de sacerdotes que recopilaron su conocimiento práctico en algún tipo de escrito escrito.

La mayor parte de lo que sabemos es leyenda

La convicción más extendida, en cambio, es que la Tabla esmeralda no existiera jamás, de hecho, nunca se ha hallado, solamente se conocen traducciones del árabe al latín, si bien puestos a especular tampoco se ha hallado jamás la sepulcro de Alejandro Magno.

No acaban aquí los mitos, inclusive a día de hoy se puede localizar referencias en libros de alquimistas actuales, referencias que remontan el origen de la alquimia a culturas desaparecidas sin dejar rastro tipo Atlántida o el continente perdido de Mu. Pero no nos engañemos, los mitos son mitos, mitos, cuentos que además de amenizarnos la velada en su día sirvieron para aclarar lo que no se entendía. ¿Simboliza esto que no es posible dar una visión científica a la alquimia? De ninguna manera, pero hay que tener un lugar de partida y escogemos uno de los zonas de la historia con mayor conocimiento que hubo. Alejandría.

La metrópoli de Alejandría

Creada en el siglo IV anteriormente de Cristo, capital de Egipto, llamada así particularmente porque la funda Alejandro Magno, centro neurálgico de conocimiento, el mayor museo que hubo, la biblioteca más nutrida que haya existido, donde convergieron la sociedad Mesopotámica y egipcia, con influencia de la filosofía griega de era de SócratesPlatónAristóteles.

Como curiosidad, la biblioteca de Alejandría, que si bien se conoce que existió y que albergaba más de 700.000 volúmenes de conocer, nunca se ha hallado ni siquiera sus ruinas puesto que las referencias históricas son muy poquitas y lejanas y se ignora su situación exacta.

La metrópoli además poseía el mayor puerto del instante, y era en sus amplios muelles donde finalizaba la trayecto de la seda. Por ello inclusive tendrá influencias chinas, y es allí, en Alejandría, en aquel caldo de cultivo, donde los árabes harán suyo aquel conocimiento y le pondrán el nombre que hemos comentado, alquimia. A partir de por lo tanto tendrán un cumulo de siglos para perfeccionar aquel conocimiento y comenzará su expansión a partir del siglo XII. ¿Cómo? En verdad, la contestación es muy sencillo, por el comercio.

Entrada de la alquimia en Europa

El suceso es que la alquimia tiene esa expansión por el planeta árabe. Su entrada a Europa evidentemente se realiza a partir del siglo XII por la Península Ibérica y por Constantinopla, además capital del imperio Bizantino, y así pues aprenderán los cruzados de los infieles.

Cuando esa sabiduria empieza a entrar en Europa, en pleno medievo, los investigaciones estaban reservados solamente al clero y la realeza. Las labores de transcripción y recopilación de los textos llevarán cien años, lo que hará que no sea hasta entrado el siglo XIII cuando aparezcan los primeros alquimistas europeos.

Sí es cierto que se trataba de un arte peculiar y que por su propia naturaleza comenzará a llamar multitud de miradas y adeptos. Es una materia proxima a las artes ocultas, aquellas que perseguía la iglesia. En realidad, inclusive sus prácticas eran un tanto “sucias”, dado que no se trata sólo de teorizar, sino de llevar a la práctica esos principios de transmutación. Hay que encender fuegos, y hacer trabajos manuales que estaban destinados no al clero sino a los hombres “libres” digamos.

¿Un lenguaje propicio para la iglesia?

Así que nos encontramos con un arte hermético, pagano, y que difícilmente va a concordar con las creencias cristianas de la era. Pero igual hay algo con lo que no hemos contado. Los tratados alquímicos estaban redactados en clave, no los entendía todo el planeta, múltiples veces codificados. No eran para no iniciados. Al ser la sociedad es casi exclusiva de la iglesia, hará que estos tratados serán estudiados unicamente por sacerdotes de la era. Sobre todo de las órdenes de los Franciscanos o Dominicos, que se convertirán sin saberlo en los primeros alquimistas.

En concluyente, encontrarán en aquellos tratados un lenguaje que convenientemente tratado no sólo será compatible con la iglesia, sino que servirá nitidamente a sus propósitos. El mismo dogma de fe, pilar de la iglesia católica y romana de 1215, el pan y el vino de la misa católica tras la consagración del sacerdote se transforma en el cuerpo y la sangre de Cristo, no es otra cosa que transmutación de la materia, se deja a un lado la apariencia o el sabor y cambia radicalmente la esencia de esos elementos.

Pues no es sorprendente que aparezcan clérigos muy reconocidos por la iglesia como Santo Tomás de Aquino. Él estableció que Dios no puede contradecirse con la lógica y por lo tanto la ciencia no tiene que observarse limitada por la fe.

El desarrollo de la alquimia

Empezarán a aparecer más alquimistas en el medievo, Roger Bacon en Inglaterra o Basilio Valentín en Alemania. La alquimia empieza a dejar de lado la iglesia y se sobre a los laicos. Deja de lado los monjes y llega a las personas de a pie. Si bien esos nombres que hemos comentado son los alquimistas más reconocidos de la era, no son los únicos. En realidad, en el transcurso de la historia hay bastantes ejemplos de Alquimistas que afirmaron haber conseguido todo tipo de transmutaciones, que no serán más que embaucadores. Por eso en 1317, el papa Juan XXII, prohibió la alquimia.

Por supuesto la historia en sí es curiosa, cómo debido a los actos de unos escasos, darán una forma u otra a los sucesos venideros. En la misma era en Italia aparecerán nuevas maneras de pensar, nombres como el de Dante Alighieri, que dejarán de poner en el centro del foco a Dios, para que su sitio lo tome el hombre, toda esa influencia alquímica, alargar la vida, ese incremento de la razón como porción de comprender el planeta que nos rodea, la misma naturaleza no se verá como adversario sino como un aliado, y los que anteriormente eran artesanos empezaran a llamarse artistas. Ha nacido el Humanismo. Una corriente intelectual que va a empezar a expandirse por Europa.

Entretanto tanto en Praga, será en este siglo XIV cuando empiece a surgir más o menos la Praga que sabemos. Se comenzarán a edificar los grandes monumentos como la catedral de San Vito o el puente de Carlos, pero hablando de esos “escasos” que cambiarán la historia, Jan Huss aparece creando una escisión en la iglesia y la semilla de lo que estaría por venir ya se encontraba arraigada en el corazón de los escritores, escultores, pintores, arquitectos… de repente el medievo se acaba, entramos de lleno en el Renacimiento, antesala del barroco que vemos en las calles de Praga.

Expansión de la Alquimia

Todo ello, además, concuerda con un lapso muy notable. La sociedad empezará a llegar a todo el planeta, se inventa la imprenta por Guttemberg en 1444. Los libros se abaratan con lo cual la expansión del conocimiento y las nuevas ideas será imparable. Pero por desgracia, si bien la alquimia será beneficiada en cuestión de número de adeptos, no tardarán en aparecen impostores. Usando trucos de magia, comenzarán a hacer demostraciones públicas de transmutaciones engañando a los oyentes. Pero esa asociación de alquimia y magia, que al comienzo será util para llamar a los más curiosos, acabará jugando en contra de la alquimia.

Será un lapso en el cual relevantes alquimistas llegarán de Alemania, con Cornelius Agrippa, o desde Suecia, el más notable del siglo XV, Paracelso. A él se deben los comienzos de la química farmacéutica de a día de hoy. Comenzó a experimentar con los metales como curación de distintas dolencias. Si bien sin duda, es más recordado por que a él le debemos la asociación de los temperamentos galénicos a los sabores. Cuando decimos que una persona es salada, nos referimos a que es simpática, abierta, si decimos que es dulce, es una persona tranquila, si decís amarga, es una persona colérica, inestable y si decimos ácida, será un poquito melancólica.

La alquimia llega a Praga

En esta area de Europa, había entrado el protestantismo. Martín Lutero en Alemania, en 1517, al clavar sus 95 tesis en la puerta de la universidad de Wittemberg, desencadena el divorcio de ambas posturas de la iglesia. Todo ello fue comprobado tras el Concilio de Trento unos años más tarde. La iglesia católica había prohibido la alquimia, así que sólo en naciones protestantes será donde más desarrollo se produzca. Esto incluye el que nos ocupa, República Checa.

Será bajo el amparo de la casa Habsburgo cuando aparecerán los personajes más pintorescos. Sobre todo al final de siglo, desde 1576, cuando aparece la figura más destacable de esta metrópoli de Praga. Será el soberano Rodolfo II el que dejará de lado la presión de la familia por adoptar el catolicismo. En su suceso abrazará la alquimia convirtiendo Praga en luz cultural del planeta.

En su corte será donde aparezcan los personajes más reconocidos de la alquimia de esta porción de Europa. Se crearán laboratorios de alquimia aquí y allá, pero por desgracia se perdieron. Ese hermetismo de la alquimia, unido a el numero de reformas por las que ha pasado la metrópoli de Praga, invitan a revelar entre sus sótanos, túneles y espacios abovedados los zonas por los que pasaron aquellos personajes.

Grandes alquimistas en Praga

El soberano que cambió la religión por la sociedad se encargará no sólo de traer alquimistas a Praga, sino además investigadores de la era. Apareció el danés Tycho de Brahe, al que se le concede el nombre de matemático imperial, o el que le sucede, el alemán Johannes Kepler. Pero en cuestión de la alquimia existe un nombre que va a sonar más fuerte que todos los demás. John Dee. Inglés, mago, astrónomo y desde luego, alquimista. A finales del siglo XVI conoció al que iba a ser su compañero en Praga, Edward Kelly.

Alquimia en el siglo XVII

Rodolfo morirá en 1614. La alquimia por lo tanto sufrirá un cambio. En esa misma era aparece, como ejemplo, Galileo, que confirmará las hipotesis de Copérnico mencionando que la tierra es redonda, y comenzará una racionalización del conocer. Se dejará de lado la preponderancia de la fe, para que la razón asuma su sitio, y por suerte el siglo XVII, nos dará uno de los mayores alquimistas de todos los tiempos.

Un alquimista londinense que dedicará 30 años de su vida a escribir tratados alquímicos, uno que firmará todas sus obras como “IEOVA SANCTUS UNUS” que simboliza Jehová único santo, pero que no es otra cosa que un anagrama, si movemos las letras, poseemos otro nombre latinizado, “ISAACUS NEUUTONVS” que evidentemente ¿quién es? Isaac Newton.

Descubridor de la gravedad, utilizará sus conocimientos investigadores de la era para combinarlos con los tradicionales. Defenderá la transformación de los metales en oro. En realidad, fue el primero que postuló que todo cuerpo está formado por una sola materia universal, con distintas propiedades, puesto que esa materia dispone corpúsculos –él los llamó- que ordenados de forma distinto componían los distintas componentes, metales y demás. Anticipó la llegada de los átomos, electrones y fue pionero en la química moderna.

La alquimia se transforma en química

Todo conocimiento empieza a racionalizarse. Si la asociación alquimia y magia había funcionado en un comienzo, actualmente actuaba en su contra. Hablamos del siglo XVIII y del comienzo de la edad moderna, la Ilustración.

Evidentemente a partir de aquí la alquimia sufrirá un declive puesto que se establecen las fronteras entre lo racional y el ocultismo, pues llega el instante en que todo adepto a la alquimia ha de decidir qué camino tomar.

En el siglo XVIII desaparecieron las demostraciones públicas de transmutación. Continuamente hubo más embaucadores, como el Conde de Saint-Germain en Francia, que aseguraba haber hallado el incognito de la inmortalidad. La alquimia se convertirá de reciente en un arte clandestino. aquel que lo practica ya no será considerado en serio por temor ya no de la extinta inquisición, pero sí al escarnio público, a la pérdida de reputación social y a un repudio de las masas.

La ciencia ha ganado.

La alquimia en el siglo XIX y XX

a lo largo de el siglo XIX fue igual. Eugene Berthelot fue el singular que intentó darle otra perspectiva a lo que hasta por lo tanto se sabía de la alquimia. Recopiló todos los datos que pudo y se preguntó qué puede haber de verdad en todas aquellas pociones, formulas y tratados que se conocían hasta por lo tanto.

Se le considera el primer historiador académico del arte divino y eso bastó para volver a la vida la alquimia, si bien ya en el siglo XX, aparecerá además en Francia una figura que es considerada como el último gran alquimista. Fulcanelli. Sencillamente un pseudónimo, un personaje entre la realidad y la ficción, con el cual se van a firmar los tres últimos tratados que se han escrito de la alquimia. Para el interesado, recomendamos el primero: «El enigma de las Catedrales», que se puede localizar en cualquier librería.

La alquimia en el presente

Hoy en dia la alquimia es más una leyenda que un arte como tal. Digamos una disciplina desaparecida, que ha provocado sitio diferentes prácticas más autenticos como la química o la meditación. en cambio, esta clase de materias de ensayo tratan contestar en gran numero de ocasiones iguales cuestiones que se realizaban los alquimistas de en el pasado.

Se pretende aplicar el conocimiento actual para hacer mejores medicamentos, alargar la vida o mejorar la producción industrial. La industria va encontrando modernos componentes y experimentando modernos procesos de fabricación con el mismo fin de en el pasado. Un reciente conocimiento que actualmente llamamos tecnología.

La alquimia no ha desaparecido, se ha reinventado. El que se atreva a decir que la alquimia está muerta miente. En realidad, está más viva que jamás. En el fondo todos somos un poquito alquimistas y nos preguntamos qué hay de cierto en todas aquellas transmutaciones, en esas pócimas que se realizaban, o qué contenían aquellos elixires.