Cinco enigmáticas y legendarias metrópolis perdidas en la historia

Cinco enigmáticas y legendarias metrópolis perdidas en la historia

8 abril, 2021 Desactivado Por Alejandro

a lo largo de siglos, la sociedad ha escuchado grandes mitos sobre míticas metrópolis, que incluso no han logrado ser localizadas ¿Qué poseen de real o que de ficción estas historias?

Desde las espesas selvas del Amazonas hasta el abrasador desierto de Medio Oriente. Son múltiples las narraciones que se han escuchado sobre legendarias metrópolis perdidas que, a pesar de los grandes esfuerzos de los exploradores, nunca pudieron ser localizadas.

A continuación podrán leer sobre las cinco metrópolis más buscadas, convirtiéndolas en los mitos más famosos hasta el día de hoy.

El Dorado: la legendaria metrópoli de Oro

El Dorado es una los mitos más celebres de metrópolis perdidas.

Al lado con la Atlántida, es seguramente la más popular de todas. Esta metrópoli perdida ha sido buscada con desesperación tanto por exploradores, arqueólogos y cazadores de tesoros.

en cambio, a pesar de las diversos expediciones por toda Latinoamérica, nunca se ha hallado la metrópoli del mito.

Los orígenes de El Dorado empiezan con la tribu muisca. Posteriormente de dos migraciones, la primera en 1270 a. C. y la segunda entre 800 y 500 a. C., se estableció en las zonas de Cundinamarca y Boyacá, Colombia.

conforme a el mito contada por Juan Rodríguez Freyle en «El Carnero», esta tribu realizaba rituales que incluían polvo de oro y diferentes objetos preciosos. En realidad, para los muiscas, El Dorado no era una metrópoli, sino el Soberano en el centro del ritual.

Con la llegada de los conquistadores Lázaro Fonte y Hernán Pérez de Quesada en 1545, se trató desaguar el lago Guatavita. En sus orillas encontraron piezas de oro, lo que incrementó más el mito.

En 1580, el empresario Antonio de Sepúlveda además trató desaguar el lago, volviendo a localizar piezas de oro en las orillas. Aun así, el tesoro más notable seguía en las profundidades del lago.

Se hicieron centenares de expediciones más en el lago Guatavita, pero no hubo suerte. Las investigaciones se detuvieron cuando Colombia declaró al lago como zona protegida en 1965. A pesar de ello, las exploraciones siguen, indagando en diferentes localidades próximas y manteniendo viva el mito.

La metrópoli perdida de «Z»

La metrópoli perdida de Z sigue produciendo abundante controversia entre la comunidad científica. Varios afirman que el manuscrito es falso, diferentes lo ven como un escrito real. Crédito: dmisterio.com

La Royal Geographical Society, la organización británica encargada del patrocinio a expediciones científicas, invitó a Percy Fawcett a que investigara la zona fronteriza de Brasil y Bolivia.

Fawcett estuvo 18 meses en Mato Grosso, donde se obsesionó con las culturas perdidas. Para colmo, en 1920, se localizó en la Biblioteca Nacional de Río, el misterioso Manuscrito 512. Este raro escrito fue redactado por un explorador portugués en 1753 y decía que en las profundidades de Mato Grosso había una metrópoli amurallada gran cantidad parecido a las metrópolis de la Grecia antigua.

El manuscrito explica a la metrópoli cargada de plata, con calles totalmente pavimentadas y con grandes construcciones de diversos pisos, grandes arcos de roca y un camino a un lago donde, aparentemente, vio a dos «indios blancos y altos» navegando una canoa. Fawcett bautizó esta metrópoli como «Z».

Desde 1921 hasta 1925, Fawcett había intentado emprender rumbo en búsqueda de Z, pero diferentes contratiempos lo habían impedido.

Fue ese último año, cuando pudo conseguir un mejor equipo y una mayor subvención que pudo profundizar en la selva.

La última carta mandada por Fawcett decía:

“Esperamos atravesar esta zona en escasos días… No debes temer ningún fracaso”.

La expedición se esfumó por completo y, si bien hay varias hipotesis de lo que ocurrió con ellos, no se conoce seguro cómo desaparecieron.

Aztlán: la metrópoli perdida de los Azteca

Es factible que el nacimiento de la sociedad azteca provenga de la metrópoli perdida de Aztlán.

Los aztecas son, seguramente, una las sociedades más celebres y estudiadas de la arqueología. Se conoce prácticamente sobre ellos… excepto su origen.

¿Cómo vino al mundo esta sociedad, de donde procede? Es factible que estas respuestas se encuentren en la metrópoli perdida de Aztlán.

Varios la conocen como la Atlántida azteca. Las hipotesis sobre esta legendaria metrópoli están completamente divididas; unos la ven como un mito, diferentes como una metrópoli real que hay escondida a nosotros.

La verdad es que arqueólogos y exploradores se han dado a la tarea de rastrear Aztlán desde el oeste de México hasta los desiertos de Utah, en cambio, los resultados han sido negativos.

El mito de esta metrópoli procede de los náhuatl. Ellos decían que había 7 tribus que vivían en Chicomoztoc, «el sitio de las siete cavernas». Ellos eran la representación de los 7 grupos nahuas: Acolhua, Chalca, Mexica, Tepaneca, Tlahuica, Tlaxcalan y Xochimilca.

En algún lugar, estas 7 tribus dejaron las cavernas y se establecieron en Aztlán, comenzando una sola civilización energica.

Se piensa que los aztecas emigraron de Aztlán al Valle de México; esta migración marcaría el inicio de la historia tal cual la sabemos.

La metrópoli perdida de Dubái

La Metrópoli de Julfar es, seguramente, la metrópoli perdida árabe más famosa, con una era de esplendor de 1.000 años.

Los desiertos de Dubái han sido poco explorados debido a lo inclemente de su clima. Por ese motivo se piensa que entre sus mares de arena hay un mito de metrópolis perdidas y como sus residentes se adaptaron a grandes cambios climáticos en tiempos antiguos.

La metrópoli medieval de Julfar es seguramente, una de las metrópolis perdidas más celebres de Arabia.

Era el hogar del legendario marino árabe Ahmed ibn Majid y del ficticio Simdbad el Marino. Julfar fue una metrópoli próspera durante mil años, anteriormente de que se viniera abajo y desapareciera durante casi dos siglos.

Se conoce que Julfar estuvo en alguna zona del litoral del Golfo Pérsico, al norte de Dubái, pero nunca se ha podido localizar rastros de la misma.

Se piensa que el inicio del declive de Julfar empezó cuando los portugueses se apoderaron de ella en el siglo XVI. Para ese por lo tanto, era una metrópoli notable, de unos 70.000 residentes.

Cien años mas tarde serían los persas quienes se apoderaron de ella, para mas tarde perderla en 1750 con la tribu Qawasim de Sharjah.

Es posible que los remanentes de Julfar se encuentren enterrados bajo metros y metros de arena de desierto, lo que ha hecho imposible su exploración.

Lyonesse: la metrópoli perdida de la mitos artúricas

Lyonesse es una legendaria metrópoli de los mitos artúricas que aparece en los cuentos de Tristán.

En las mitos artúricas hay una enigmatica metrópoli llamada Lyonesse, país donde vino al mundo Tristán, de la historia de Tristán e Iseult.

Conocida hoy en dia como «La Tierra perdida de Lyonesse», esta metrópoli se halla hoy en dia en el fondo del mar.

A través del mito de Tristán e Iseult, podemos ver que esta metrópoli jugueteó un papel notable y casi legendario mientras estuvo en pie.

Hay ciertas variaciones de acuerdo a los mitos que envuelven el hundimiento de Lyonesse. Lo único seguro es que en su auge, llegó albergar hasta 140 pueblos ingleses.

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Se piensa que se esfumó el 11 de noviembre de 1099. El mito nombra que ocurrió de un instante a otro; el mar de repente creció como jamás anteriormente lo había hecho y se tragó todo a su paso. Todo lo que había en ella pereció y la metrópoli nunca resurgió.

conforme a los investigadores, en suceso de haber existido, Lyonesse debió existir al lado a las Islas Scilly, en Cornualles, Inglaterra. Se ha comprobado que esa zona, en la antigüedad, poseía el nivel del mar mucho más bajo.  asimismo, los pescadores de la zona, a veces, cuentan historias de cómo han recuperado antigüedades y piezas bajo el mar.

Estas metrópolis forman parte, tanto de la sociedad popular como de la comunidad científica, quienes no dejan de investigar los indicios que llevaron a la creación de las mitos. Por el instante, debemos conformarnos con las obras de ficción basadas en ellas.