La Insolita Historia Del Árbol Del Diablo De Michoacán

La Insolita Historia Del Árbol Del Diablo De Michoacán

5 abril, 2021 Desactivado Por Alejandro

En el estado mexicano de Michoacán, a principios del siglo XX, creció un árbol enorme en el rancho Haciendita que los habitantes de la zona pensaban que se encontraba condenado.

Este árbol, conocido por los habitantes de la zona como arbol condenado, o “árbol condenado”, poseía ya 75 años y había sido plantado por un hombre que, según el mito local, había sido tragado por la tierra como castigo divino por sus bastantes pecados. .

Era un árbol que jugueteó un papel en cuantiosos accidentes fatales y fue plantado por un hombre que aparentemente se encontraba aliado con el diablo.

El plantador del árbol, se dice, jamás puso un pie en el interior de una iglesia. Peor incluso, se negó a cumplir con la tradición mexicana de tener una imagen o semejanza de un santo en el interior de su domicilio. Jamás dio a la caridad, y jamás hizo todo lo factible para ofrecer bondad a los necesitados.

Se rumoreaba que este hombre malvado había sido responsable de diversos asesinatos en el distrito de Zamora pero, debido a una asociación impía con el diablo, continuamente se las arregló para eludir la cárcel.

Se manifestó que sencillamente invocando el nombre de Satanás podía hacerse invisible. igualmente podría, dice el mito, encogerse hasta la dimensión de una hormiga para impedir ser capturado.

La reputación del árbol condenado se consolidó incluso más mas tarde de que un peatón se sentó debajo de él buscando sombra en un caluroso día de verano. Fue mordido por una serpiente y murió dos horas mas tarde. Tres hombres, en distintas ocasiones, buscaron cobijo bajo el árbol durante las tormentas y fueron alcanzados por un rayo.

Una chica que colgaba la ropa para secarla del tronco del árbol fue atacada y asesinada por una cabra ese mismo día. En 1903, un niño que pasaba en burro al lado al árbol fue arrojado repentinamente por el animal y lo pateó hasta matarlo.

La última fatalidad registrada vinculada con el árbol condenado fue el deceso de Melquiades Arévalo en el verano de 1905. a lo largo de un repentino aguacero, Arévalo buscó cobijo debajo del árbol. Como tres hombres anteriormente que él, fue alcanzado por un rayo y murió.

Curiosamente, hay otro árbol condenado en Nueva Jersey. En Somerset Hill, en Oak Hammock Park, se halla un viejo roble siniestro, de apariencia ominoso, con sus ramas abiertas al firmamento, que desde lejos se parece a un tipo de espantapájaros terrorífico con sus finos brazos mecidos por el viento. Los habitantes de la zona lo llaman “árbol del diablo”.

Y el nombre no es casual, pues el mito dice que bajo sus toscas ramas se han registrado cuantiosos asesinatos, rituales satánicos y diferentes hechos de sangre.

Los primeros narraciones orales de la zona confirman que el árbol fue utilizado por el Ku Klux Klan de la zona para “ejecutar” a personas negras o afroamericanas, colgándolas de sus ramas.

Entrando en el siglo XX los hechos de sangre no remitieron, pues además se registró el suceso de un campesino que vivía en las proximidades que se ahorcó en el mismo árbol tras matar a sus dos hijos.

Así, el árbol de Nueva Jersey portaba en sus ramas más cuerpos humanos fallecidos que cualquier otro árbol de los alrededores, sin citar que aparentemente allí se llevaban a cabo rituales satánicos y que el asesino en serie Gerard John Schaefer, un ex policía conocido como “el ciego El carnicero de Creek “que cometió diversos delitos juveniles a principios de la década de 1970, aparentemente violó, mutó, ahorcó y enterró a dos niñas allí al lado al árbol, regresando días mas tarde para cometer abominables actos de necrofilia con los cadáveres.

Por este motivo, fueron escasos los habitantes de la zona que afirmaron que las raíces de este árbol no se alimentaban de agua, sino de sangre. Y que su corteza y sus ramas absorbieron la violencia y el terror de todos esos siniestros actos.

Los individuos que han tenido el coraje de aproximarse al árbol además han proporcionado diferentes datos confusas. Manifiestan que se apoderan de ellos una impresion de opresión e preocupación, como si en el entorno se respirara el mal, y que el árbol continuamente se preserva caliente al tacto, si bien haga mucho frío y nevadas, como si su madera en verdad palpitara. carne.

Paradójicamente, el calor constante del árbol convive con pequeñas zonas frías en su corteza, de unos 2 metros cuadrados, que permanecen así inclusive en los meses más calurosos (según los conocimientos parapsicológicos, por cierto, el frío incomprensible es algo que suele acompañar a las presencias malignas).

asimismo, se menciona que quienes golpearon el árbol, se burlaron de él o inclusive orinaron en las proximidades de su tronco, han probado continuamente accidentes de tránsito o algún otro suceso nefasto.

Por lo tanto la duda, la duda más lógica es: ¿Por qué nadie ha talado el árbol? se comenta que en una vez las autoridades municipales locales decretaron la tala del árbol, pero los obreros encargados de hacer la obra no pudieron completar su tarea.

Primero, las sierras eléctricas dejaron de funcionar inexplicablemente cuando los obreros se aproximaron al árbol, y después, cuando volvieron al trabajo, los dientes de sierra se rompieron al intentar penetrar esa maldita madera.

Y cuando los mismos obreros, haciéndolo a la antigua, intentaron derribar el árbol con hachas, las hojas de metal dejaron los mangos de madera mas tarde de los primeros golpes, así pues al final dejó de intentar cortarlo.

desde aquel momento se le ha afirmado que el árbol del diablo ha impreso el sello de la perdición y la muerte y tambien se protege, enviando mala suerte a quienes se atrevan a ponerlo en peligro.

En relación a todos estos sucesos no explicables, varios investigadores han afirmado que este árbol, como cualquier ser vivo, sencillamente absorbió las energías malévolas que se emitieron alrededor suyo durante los últimos siglos, sobre todo en relación con los linchamientos, asesinatos y suicidios que se registraron alrededor suyo. .

El árbol del diablo hoy se localiza en Somerset Hill en Nueva Jersey como declarante mudo y silencioso de los macabros acontecimientos que tuvieron sitio bajo sus ramas. Y una cinta de hierro está sujeta a su baúl, para señalar a los visitantes y desprevenidos que se alejen lo más factible de él.