Los misterios del sueño lúcido, al alcance de las neurociencias

Los misterios del sueño lúcido, al alcance de las neurociencias

30 marzo, 2021 Desactivado Por Alejandro

Las creencias religiosas que han explorado el planeta de los sueños proponen fascinantes perspectivas para que las neurociencias conozcan los comportamientos neuronales asociados a estas experiencias, particularmente las vinculadas con el sueño lúcido, plantea un nuevo estudio.

Los sueños empezaron a estudiarse científicamente en el siglo anterior, pero varias religiones han destacado la importancia los sueños en sus doctrinas durante mucho más tiempo.

Para la biología, el sueño es la base de múltiples funciones fisiológicas y psicológicas, como la reparación de los tejidos, el crecimiento, la consolidación de la memoria y el aprendizaje.

Entretanto dormimos, habitualmente soñamos: experimentamos imágenes, sonidos, pensamientos y sensaciones que nos ayudan a fortalecer la memoria y el aprendizaje.

Los sueños más hechos contienen escenas, personajes, escenarios y objetos y normalmente se producen en la llamada fase REM, que sucede en el último sector del ciclo del sueño.

De todas las experiencias oníricas, la más significativa es la conocida como sueño lúcido (LD), durante el cual nos damos cuenta de que estamos soñando.

a lo largo de el sueño lúcido, la persona no solamente puede controlarse a sí misma y a sus actos, sino además intervenir a voluntad en el entorno, los personajes y el desarrollo de su sueño. Inclusive se cree que la experiencia proxima a la muerte sería un sueño lúcido.

¿Hay algo más?

Para la filosofía, las experiencias oníricas continuamente han tenido un concepto más hondo: sin el sueño, el ser humano jamás se habría sentido incitado a un examen del planeta, Nietzsche.

El filósofo alemán estimaba además que en los sueños se halla, quizá, el origen de las leyendas y de las creencias religiosas.

Las religiones además han hallado fuente de inspiración en los sueños, tal como se recoge en un estudio desarrollada en la Universidad Federal de Rio Grande do Norte, en Brasil, cuyos resultados se publican en la revista Frontiers in Psychology.

Esta investigación revisó cómo cada una de las principales religiones ha interpretado los sueños en el transcurso de la historia, tanto el LD como diferentes estados conscientes que se producen mientras dormimos.

Destaca que los manuscritos hindúes, que fechan de hace más de 2.000 años, dividen la conciencia en la vigilia, el sueño (incluido el LD) y el sueño hondo.

igualmente que, en la tradición budista, los monjes tibetanos practican el «Dream Yoga», una técnica de meditación que instruye a los soñadores a identificar el sueño, superar todos los miedos cuando están lúcidos y a dominar el contenido onírico.

igualmente, señala que, en las sagradas escrituras islámicas, el LD se entiende un estado mental de gran valor y una forma especial para que los iniciados alcancen experiencias místicas.

Alude además que el teólogo cristiano Agustín de Hipona (354–430 d. C.) mencionaba al LD como un tipo de anticipo de la otra vida, cuando el alma se separa del cuerpo.

Y que, en el siglo diecinueve, algunas ramas de la religión espiritista mantienen que el LD precede a las experiencias extracorporales durante el sueño.

Campo para las neurociencias

Lo primero que vió esta investigación fue que, mientras los monoteísmos abrahámicos (judaísmo, cristianismo e islam) reconocen los sueños como una forma de comunicarse con Dios para entender el presente y predecir el futuro, las religiones tradicionales hindúes (budismo e hinduismo) están más comprometidas en cultivar la autoconsciencia, así pues desarrollaron técnicas específicas para inducir el LD y ver el sueño, explican los expertos en su artículo.

Al estudiar esta panorámica entre religiones y sueños, los expertos consideran que las enseñanzas de las creencias religiosas de todo el planeta proponen ideas relevantes para los investigadores que desean entender la gama completa de la fenomenología del LD, tal como ha aparecido en el transcurso de la historia.

De todas las experiencias oníricas estudiadas, los investigadores llaman la atención sobre la conveniencia de investigar, desde el lado de las neurociencias, las prácticas de yoga del sueño tibetano, que presenta el conocimiento disponible directamente desde la consciencia por debajo del nivel del yo convencional.

Creen que por medio la electroencefalografía (EEG), que registra la actividad bioeléctrica cerebral en circunstancias basales de reposo, en vigilia o sueño, se podrá entender mejor la dinámica neuronal de estos estados.

Esta estrategia facultaría abordar cada una de las cuatro prácticas de visualización de este yoga tibetano:  los sueños ordinarios (tanto lúcidos como no lúcidos), los sueños de claridad (tanto lúcidos como no lúcidos) y los sueños de luz clara (solo aparecen como LD), y obtener así la comprensión de sus firmas neuronales.

Añaden que esta investigación facultaría entender mejor de qué forma las prácticas vinculadas con el LD pueden influenciar en la neuroplasticidad, al igual que si pueden funcionar como una técnica de mitigación para los estados de ansiedad y depresión, o si puede ser una utensilio útil en las sociedades modernas para desarrollar una mejor estabilidad emocional.