Las nanopartículas podrán dominar todos los recovecos de nuestro cerebro

Las nanopartículas podrán dominar todos los recovecos de nuestro cerebro

26 marzo, 2021 Desactivado Por Alejandro

Expertos de la Universidad de Miami han desarrollado nanopartículas magnetoeléctricas (MENP) que, integradas en el torrente sanguíneo humano, pueden llegar al cerebro, registrar la actividad mental de una persona y atravesar esa información a un ordenador externo.

La lectura de la mente se realiza a través de un casco sobre todo diseñado para esa actividad, lo que representa que esta tecnología puede realizar innecesarios diferentes equipos invasivos que se usan en el presente para registrar, interpretar y eventualmente sanar, la actividad neuronal.

Según explica el artífice de esta tecnología, Sakhrat Khizroev, en un comunicado, el desarrollo apoyará a los médicos a tratar dolencias neurológicas como el Parkinson y el Alzheimer, y tambien trastornos como la depresión.

En estos sucesos, los médicos no necesitarán implantes neuronales invasivos para conocer el estado de la dolencia cerebral, sino que millones de partículas introducidas en las neuronas a través de la sangre detectarán las irregularidades y trasladarán los datos a un proyecto informático externo que establece el diagnóstico y eventual tratamiento.

Cobertura neuronal total

La tecnología, aun en fase de desarrollo, trasciende además otra limitación de los equipos actuales, tal como explica Khizroev: «diferentes esfuerzos han utilizado instrumentos externos como microelectrodos para intentar de aclarar los enigmas del cerebro, pero debido a su complejidad y dificultad para acceder, tales procedimientos solo pueden llegar hasta cierto punto».

“en cambio, hay 80 mil millones de neuronas en el cerebro humano, así que resulta complicado conectar 80 mil millones de microelectrodos para acceder a cada neurona. la unica manera de llegar a todas ellas es de forma inalámbrica, a través de la nanotecnología», sentencia.

La tecnología punta introduce millones de MEN por vía intravenosa en el cuerpo, permitiendo que las partículas, que son dos mil veces más delgadas que un cabello humano, se muevan libremente a través del torrente sanguíneo.

De esta manera, atraviesen la barrera protectora hematoencefálica, el mecanismo de filtrado que evita que las toxinas y los patógenos lleguen al cerebro y, al mismo tiempo, permite el paso de nutrientes vitales.

Motores eléctricos

“Nuestros cerebros son prácticamente motores eléctricos, y lo que es tan notable sobre los MENP es que entienden no solamente el lenguaje de los campos eléctricos, sino además el de los campos magnéticos”, explica Khizroev.

«Una vez que los MENP están en el interior del cerebro y ubicados al lado a las neuronas, podemos estimularlos con un campo magnético externo para que produzcan un campo eléctrico con el que podemos hablar, sin tener que usar cables», añade.

La tecnología además servirá para conocer a fondo la arquitectura informática del cerebro, que solo se conoce parcialmente en el presente debido a las restricciones tecnológicas para acceder a ella y descifrarla.

El conocimiento de esa arquitectura informática neuronal potenciará la computación neuromórfica, que intenta replicar tecnológicamente el funcionamiento del cerebro humano.

Diferentes aplicaciones

La tecnología que está desarrollándose en la Universidad de Miami no tendrá solamente aplicaciones médicas, sino además militares.

Así lo reconocen sus creadores, que investigan financiados, entre diferentes fuentes, por la Agencia de Planes de Investigación Avanzados de Defensa del Pentágono, más conocida como DARPA.

La DARPA está implicada en un plan de neurotecnología no quirúrgica (N3) de cercana generación, que tiene como objetivo diseñar y producir interfaces de tecnología de control cerebral bidireccional para que los soldados las utilicen en los campos de batalla.

Nueva generación

El desarrollo de la Universidad de Miami forma parte de este proyecto militar, que investiga el uso de señales acústicas, ondas electromagnéticas, nanotecnología, neuronas mejoradas genéticamente y rayos infrarrojos, para los interfaces cerebro- ordenador de cercana generación.

Estos interfaces inalámbricos podrían mejorar notablemente las funciones corporales de los militares que hayan soportado daño neuronal o trastorno de estrés postraumático (TEPT), o permitir que un único soldado controle con su mente enjambres de drones habilitados para Inteligencia Artificial.

Lo que propone la Universidad de Miami es un desarrollo de lo que ya se está ejecutando en diferentes frentes de investigación con nanopartículas, que se prueban además para vacunas más eficaces contra la Covid-19 o tratar el cáncer y diferentes infecciones.

Imagen superior: Franklin Lopez en Pixabay

Pedro Servicios: «El alma de los individuos está expuesta ante estas tecnologías»

El geoestratega Pedro Servicios, en su última obra El dominio mentalavisa que tecnologías como la que desarrolla la Universidad de Miami forman parte de un vasto plan global que permite la manipulación del cerebro humano para inducir comportamientos y estados de opinión en la sociedad sin que los individuos nos demos cuenta.

En explicaciones a Tendencias21, Pedro Servicios explica en este sentido: «estamos viviendo avances espectaculares en el estudio para desvelar los enigmas que aun encierra el cerebro, al igual que su vinculación con la mente, los pensamientos, las emociones y los emociones. Es decir, más allá de la parte física, llegando inclusive a los confines de lo que podríamos considerar como el alma de los individuos.»

Y añade: «Cierto es que este camino, ya imparable, tiene obvias ventajas, en cuanto que puede auxiliar a conocer en detalle y por tanta tratar dolencias tan terribles como el Párkinson o el Alzheimer, u diferentes dolencias mentales. Pero además tiene su lado oscuro, en el sentido de que pueden fácilmente ser empleadas para el mal, para ejercer un control absoluto encima del autentico talón de Aquiles de los individuos: el binomio formado por el cerebro y la mente.»

Neuroderechos

Y concluye: «para comenzar, lo que podríamos considerar nuestro último reducto de libertad, nuestros pensamientos, van a ser accesibles, transparentes y, en última instancia, manipulables. Por ello, se hace totalmente imprescindible disponer de auténticos neuroderechos que garanticen la privacidad y la intimidad de los entes humanos, impidiendo, desde luego, la manipulación mental de forma directa o indirecta, a través del cerebro.»

«De otro modo, la ciencia irá por delante de la ética, con resultados imprescindibles, pero, en cualquier suceso, muy perjudiciales para la gran mayoría del pueblo, pues pondría en las manos de las élites dominantes un poder absoluto encima del resto.»