La insolita persecución en “El Lunarejo”, Aznalcóllar (Sevilla)

La insolita persecución en “El Lunarejo”, Aznalcóllar (Sevilla)

25 marzo, 2021 Desactivado Por Alejandro

Aznalcóllar es un municipio español de la provincia de Sevilla, Andalucía, se halla colocada en el borde meridional de la Sierra Norte, en la ribera del río Guadiamar. En el año 2016 contaba con 6148 residentes. ​Su extensión superficial es de 199 km² y tiene una densidad de 30,97 hab/km². Se halla colocada a una altitud de 155 m. y a 36 km. de la capital de provincia, Sevilla.

La población de Aznalcóllar está colocada en la provincia de Sevilla, entre la vega del Guadiamar y las primeras estribaciones de Sierra Morena, a lo que debe lo accidentado de su configuración urbana y a la mayor parte de su territorio, esto además contribuye a que la biodiversidad sea de una gran riqueza.

Toda la subcomarca de la Sierra Noroeste de Sevilla es zona de grandes dehesas dedicadas a pastos y encinar, hay matorral de jara que al lado con la encina y el alcornoque son los elementos más significativos del paisaje.

Su territorio es surcado por pequeños ríos y arroyos, como son el río Agrio; el arroyo Crispinejo, afluente del Agrio y que desemboca en el embalse del primero; arroyo Frailes, además tributario del Agrio y a su paso estaba el desaparecido monasterio de San Miguel del Tardon y por el que recibió el nombre el arroyo.

Aznalcóllar es conocida sobre todo por sus minas de pirita, explotadas desde tiempos antiguos por los romanos. Esta era una de sus principales actividades económicas hasta el cierre temporal de la mina tras el Desastre de Aznalcóllar, desde 1998 hasta 2015.​ igualmente hay diferentes actividades mineras que a pesar de crear empleo han dañado acuíferos del pueblo.

Si bien la mayor parte del pueblo se dedica a la agricultura de secano, sobre todo de cereales y olivos.

El raro encuentro de Juan “El Palmareña”

Situación de Aznalcóllar, la finca “El Lunarejo” y su entrada por la carretera

Juan Rodríguez Domínguez, conocido como Juan “El Palmareña”, nunca podría olvidar lo que el atardecer aznalcollense le poseía preparado. Era el 12 de Septiembre de 1971, caía la tarde, debían de ser alrededor a las 19:00 h. y Juan estaba haciendo funciones de guardián en la finca “El Lunarejo”, en un melonar, cuando de repente se vio sobresaltado por el crepitar del aterrizaje de una gran nave en medio del paraje donde él estaba. Juan apuntó con su escopeta a aquel raro objeto que acababa de invadir la finca y pudo ver como de él se abrieron dos portezuelas de las que empezaron a bajar unos pequeños entes uniformados con trajes azulados muy ajustados y algo sobre su cabeza. Estaban al lado al pozo artesiano que surtía a la finca y al reparar de la presencia de Juan, seis de ellos, empezaron a ir tras nuestro asustado protagonista mientras le apuntaban a la cabeza con una insolita linterna, que emitía un poderosa rayo de luz, que provocaba un insoportable dolor de cabeza.

Huyó despavorido mientras aquellos entes continuaban persiguiéndole. Tras tres kilómetros alcanzó el pueblo, los entes se habian esfumado.

Los co-propietarios del melonar, los Chícharos, sin dudar del relato de Juan se desplazaron armados hasta el pozo artesiano, allí sólo quedaban las mudas pisadas de un ejercito de diminutos pies.

Juan Rodríguez Domínguez denunciaba en la mañana del 13 de septiembre ante la Guardia Civil el acontecimiento vivido la tarde anterior.

Recreación del encuentro de Juan Rodríguez Domínguez