El raro encuentro de Marius Dewilde (Quarouble, Francia)

El raro encuentro de Marius Dewilde (Quarouble, Francia)

25 marzo, 2021 Desactivado Por Alejandro

Ovni

Marius Dewilde (1954)

Este raro suceso sucedió en los prolegómenos de lo que sería conocida como la gran oleada francesa del otoño de 1954, durante la cual los OVNIs aterrizaban con asiduidad ante los asombrados ojos de cuantiosos declarantes, e invadían las noticias de prensa y revistas con sucesos tan espectaculares como “absurdos” y insolitos.

El encuentro

Quarouble es una comuna y población de Francia, en la zona de Norte-Paso de Calais, departamento de Norte, en el distrito de Valenciennes y cantón de Valenciennes-Est. Está integrada en la Communauté d’agglomération de Valenciennes Métropole.

Era el 10 de septiembre de 1954, mas o menos sobre las 22:30 horas, Marius Dewilde (1921-1996), padre de familia y obrero metalúrgico de profesión (este punto no está aclarado, diferentes expertos dirán que era guardián o vigilante ferroviario), estaba aquella noche leyendo mientras su mujer e hijo ya dormían. En aquel instante oyó ladrar insistentemente a su perro Kiki, motivo por el que tomó la decisión de salir de su domicilio (una estación de tren abandonada ocupada actualmente por su familia, quizás aquí esté el por qué diferentes expertos le atribuyen la profesión de guardián o vigilante ferroviario,) con una linterna para examinar si existía algún intruso en las proximidades. Una vez afuera, a menos de 6 m. a la izquierda de su vivienda, vió un objeto oscuro que se hallaba en medio de la vía del tren, pensando inicialmente que podía tratarse de un carro de algún campesino. Acto seguido, su perro llegó saltando hacia él y oyó el sonido de unos pasos originarios de su derecha, de las proximidades de un camino usualmente utilizado por contrabandistas.

Recreación del encuentro

Dewilde encendió su linterna y pudo ver, detrás de una valla a unos 3 o 4 m. de separación, dos misteriosas figuras de menos de 1 m. de estatura, ataviadas con un tipo de traje parecido al de los buzos, además de grandes cascos. Las figuras eran exageradamente anchas de espaldas, con extremidades inferiores pequeñas, mientras que sus brazos y cara no eran visibles. En realidad, cuando el declarante enfocó la linterna hacia la cabeza de los entes, el reflejo fue como de un vidrio metálico. Los entes caminaban uno detrás de otro en dirección al objeto posado sobre la vía. El declarante avanzó hacia ellos para intentar de interponerse en su camino, y estando a sólo 2 m. de los mismos, apareció una luz proveniente del objeto posado sobre la vía, cegándolo momentáneamente. En ese instante Dewilde sintió que no lograba gritar ni hacer movimiento alguno, como si hubiera quedado paralizado. Entretanto se hallaba en esa “paralizacióncomo en sueños” oyó los sonidos de los pasos de los entes sobre las baldosas de cemento. Por lo tanto el foco de luz se esfumó y Dewilde pudo recuperar el control de su cuerpo. Corrió hacia la vía y vió que el objeto ya se estaba elevando sobre la misma con un leve balanceo, si bien alcanzó a ver un tipo de puerta que se cerraba en el objeto. Vió algo parecido a un vapor oscuro mientras se escuchaba un leve silbido, al mismo tiempo que el objeto subió verticalmente hasta unos 30 m. de altura, para despues dirigirse hacia el oeste, adquiriendo una luz rojiza cuando se hallaba a mayor separación.

Marius Dewilde muestra a los gendarmes el sitio del suceso

Cuando recobró sus movimientos, intentó decirle a su mujer y después a su vecino lo que acababa de ver, pero ninguno de ellos había observado ni oído nada. Tomó la decisión de por lo tanto coger su bicicleta e ir a contárselo a la policía local pero al llegar se localizó la puerta cerrada, así que tomó la decisión de ir hasta Onnaing (una población proxima a Quarouble, a unos 3 km.). El comisario arribó a el panorama a la mañana siguiente e anunció a la fuerza aérea francesa.

Pruebas físicas y testimonios secundarios

El declarante señala algunas de las señales dejadas por el objeto

a lo largo de el estudio del hecho llevada a cabo por la Gendarmería, la Aviación Francesa y la DST (Dirección de Seguridad del Territorio), se hallaron cinco señales frescas y simétricas en las vías férreas de madera, cada una de ellas de 4 cm². Los ingenieros de ferrocarriles de la SNCF (Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses) determinaron que el peso necesario para haber dejado esas huellas era de 30 toneladas. asimismo, los expertos observaron que las gravas del balasto de la vía parecían haber sido calcinadas.

Por otra parte, hubo testimonios independientes (un grupo de dos personas y otro de tres) en los alrededores, que relataban la imagen de una insolita luz rojiza en el firmamento aquella misma noche a la hora señalada por Dewilde para su encuentro.

igualmente se anunció que tres vacas en granjas próximas fueron localizadas muertas sin sangre en el interior de sus cuerpos, su perro Kiki moriría tres días mas tarde del encuentro y el propio Dewilde sufriría contratiempos respiratorios, además, cuando Dewilde se aproximaba al sitio del encuentro los contratiempos respiratorios se agudizaban.

La linterna que llevaba la noche del encuentro, al igual que los objetos que poseían baterías, dejaron de funcionar, al igual que el teléfono.

Adiciones posteriores

Recorte de la era haciéndose eco del suceso

Después, Dewilde denunció un segundo encuentro presenciado justo un mes mas tarde (10 de octubre de 1954) al lado a su pequeño hijo. Detalles desvelados posteriormente (Vallée, 1969; Ribera, 1982) expusieron que en este segundo hecho el declarante presenció otro OVNI y unos insolitos entes que aparentemente interactuaron con él.

asimismo, tal como relató Ribera (1982), veinticuatro años mas tarde de los hechos el declarante confesó datos adicionales a los ufólogos de la revista Ouranos (revista creada por Marc Thirouin, quien investigó a fondo el hecho). Estos datos fue ampliada en el propio texto del declarante en co-autoría con el parapsicólogo y ufólogo Roger-Luc Mary (Dewilde y Mary, 1980), y hace mención a una insolita caja que el declarante habría hallado en la vía férrea inmediatamente mas tarde de su encuentro de septiembre de 1954. Se trataría de una caja metálica de unos 70×40 cm. de un material muy duroque Dewilde jamás habría conseguido abrir, y que según él le fue arrebatada por las autoridades, las cuales le habrían sometido anteriormente a un duro interrogatorio con tortura incluida. Estos agregados posteriores en su autobiografía han sido críticamente discutidos por Gaudeau y Gouzien (1981) y Bonabot (1983-1986), quienes piensan que bastantes de los datos adicionales aparecieron verdaderamente de el influjo ejercida por Roger-Luc Mary y la imaginación de éste.

Encuentro con lo descabellado

El excepcional encuentro de Dewilde contiene patrones habituales de la casuística OVNI, como el alboroto inicial del perro, el rayo de luz paralizante o la “absurdez” general del encuentro. Como se ha observado, el una declaración derivó posteriormente hacia aspectos más inverosimiles y tambien propiedades propias del contactismo. El agregado de informaciones incluso más espectaculares con el paso de los años, además es una característica vista a veces en ufología, comúnmente resultando en una reducción del grado de credibilidad de las narraciones. A pesar de esto, el relato inicial de Dewilde fue estudiado por diferentes expertos y se presentaba como coherente, además de fortalecido por las citadas pruebas en el suelo.

Dibujos del propio Marius Dewilde sobre los insolitos humanoides y el objeto

Lo que está fuera de toda duda, es que durante aquel otoño de 1954 las tierras francesas vivieron un fenómeno social de inverosimiles proporciones, durante el cual docenas de personas sin relación entre ellas relataron sucesos con ciertos patrones y elementos propios de la ciencia-ficción. Los OVNIs ya no estaban sólo en el firmamento, actualmente descendían al lado a sus ocupantes para protagonizar escenas anómalas que ayudarían a conformar un gran y alucinante contenido cultural.