Más de 10 años mas tarde del tsunami de Japón: Residentes afirman ver fantasmas sin cabeza y espíritus desmembrados

Más de 10 años mas tarde del tsunami de Japón: Residentes afirman ver fantasmas sin cabeza y espíritus desmembrados

12 marzo, 2021 Desactivado Por Alejandro

El 11 de marzo de 2011, poco anteriormente de las 15:00 hora local, un vasto terremoto sacudió la costa de Japón. Con una magnitud de nueve, fue el terremoto más poderoso nunca registrado en Japón y el cuarto más grande en el planeta desde que se poseen registros. El gran terremoto, con epicentro a 70 kilómetros de las zonas costeras, desencadenó un enorme tsunami, que se cobró la vida de más de 19.000 personas. Colosales olas, que lograron los 40 metros y con una velocidad de 700 km/h impactaron contra la costa y se adentraron hasta 10 kilómetros al interior, arrasando todo a su paso.

Las personas tuvo solo unos minutos para huir de sus hogares y llevarse sus posesiones y, horriblemente, más de 100 sitios de evacuación fueron arrasados. Bastantes se ahogaron, pero miles más murieron por una fuerza contundente cuando árboles, vehículos y construcciones fueron derribados por el terrible poder del tsunami. Más de 120.000 construcciones fueron destruidos y casi 300.000 sufrieron un “colapso parcial” debido a la fuerza extrema de la naturaleza. Las carreteras fueron devastadas, al lado con las líneas ferroviarias y millones de hogares quedaron sin electricidad ni agua. El tsunami además causó una apocalipsis en la central nuclear de Fukushima, con gran parte del área circundante incluso inhabitable. Posteriormente de la devastación del tsunami, más de 340.000 personas se quedaron sin sus viviendas y las áreas afectadas sufrieron escasez de alimentos, agua, medicinas y combustible.

Toneladas de escombros se acumularon alrededor de las metrópolis costeras afectadas por el tsunami y se considera que aun quedan más de un millón de toneladas en el océano Pacífico. Y cuando empezó la operación de limpieza y las personas empezó a regresar lentamente a sus hogares, enfrentándose a otra pesadilla. Donde anteriormente habían estado las viviendas de vecinos, amigos y entes queridos, actualmente no había más que ruinas y vidas perdidas. Las personas tuvo que intentar volver a construir sus vidas entre los escombros. Entre la angustia mental de volver a zonas familiares donde una vez habían sido felices, bastantes informaron que sucedían cosas misteriosas.

Los fantasmas de Fukushima

Desde que los despertaban por la noche hasta sonidos o sensaciones extraños, pasando por presencias misteriosas mientras intentaban volver a su vida cotidiana en las comunidades destrozadas que habían sido arrastradas por el tsunami. Aparentaba haber una sola explicación: las apariciones de los fantasmas de aquellos que habían perdido sus vidas en ese terrible día de marzo.

Varios inclusive informaron haber contemplado filas de figuras fantasmales, esperando pacientemente entre los escombros, los que con anterioridad había sido un supermercado. Para Shinichi Yamada, padre de dos hijos, el terrorífico fenómeno que siguió al tsunami era muy real cuando él y sus descendientes intentaron volver a construir sus vidas. Había escapado de las olas que destruyeron su domicilio y después rescató dos estatuas budistas de los escombros. Pero cuando empezó su “nueva vida”, manifestó que comenzaron a suceder fenómenos insolitos. Divulgó que sus dos hijos se enfermaron repentinamente y un escalofrío incomprensible pareció seguir a la familia por toda la casa.

“Un par de veces, cuando estaba acostado en la cama, sentí que algo me cruzaba, me cruzaba el pecho”, manifestó Yamada.

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El padre inquieto, al lado con bastantes diferentes supervivientes del tsunami, sintió que solo había un sitio al que podía pedir auxilio: una exorcista. Kansho Aizawa ha ayudado a incalculables familias a lidiar con los fantasmas mas tarde del tsunami y dice que ella misma ha observado múltiples apariciones.

“Hay fantasmas sin cabeza, y a varios les faltan manos o extremidades inferiores, diferentes están totalmente cortados por la mitad”, explicó Aizawa en un capitulo del proyecto de televisión “Misterios sin aclarar” emitido el pasado año. “Las personas murió de múltiples maneras distintas durante el desastre y quedaron así en el limbo. Así que nos cuesta mucho, los vemos como eran cuando murieron”.

El inconveniente de las visiones de figuras fantasmales se volvió tan grave en ciertas zonas que los taxistas poseían temor de que sus clientes fueran espectros en vez de pasajeros vivos. de inmediato mas tarde de la tragedia, las personas buscó la auxilio de la exorcista para asegurarse de que sus entes queridos fueran felices en la otra vida, pero eso cambió con el paso del tiempo.

“Al comienzo, las personas vino aquí queriendo localizar los cuerpos de sus familiares”, siguió explicando Aizawa. “Después querían conocer exactamente cómo murió esa persona y si su alma se encontraba en paz. Han comenzado a querer transmitir sus propios mensajes a los fallecidos”.

Para Yamada, sus contratiempos terminaron cuando edificó un santuario para las dos estatuas budistas. Las personas aun está convencida de que incluso hay fantasmas, pero actualmente admiten que, a través de sus acciones cariñosas, sus espíritus al final están en paz.

La explicación psicológica

en cambio, no todo el planeta está convencido de que estas apariciones sean de origen espiritual. Keizo Hara, psiquiatra de la metrópoli de Ishinomaki, una de las áreas más afectadas por el tsunami explicó que los zonas donde las personas dice que ven fantasmas son en gran parte aquellas áreas totalmente arrasadas por el tsunami. Una explicación era que aquellos que habían sido declarantes de la destrucción podrían estar sufriendo un trastorno postraumático.

“Creemos que fenómenos como los avistamientos de fantasmas son quizás una proyección mental del terror y las inquietudes asociadas con esos zonas”, manifestó Hara. “Tomará tiempo para que el trastorno de estrés postraumático emerja para múltiples personas en viviendas temporales y para quienes nada ha cambiado desde el terremoto.”

10 años mas tarde

Ya sean auténticos fantasmas o fruto del estrés postraumático, han pasado 10 años desde aquel catastrófico desastre. Actualmente, en un jardín situado en un pequeño monte, bajo las amplias ramas de un cerezo, una cabina telefónica blanca brilla a la luz de principios de primavera. Los supervivientes del desastre de Fukushima en 2011 manifiestan que la línea telefónica desconectada les auxilio a mantenerse en contacto con los que han perdido.

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Kazuyoshi Sasaki visita la cabina en la metrópoli de Otsuchi para hablar con su difunta chica. Ella fue una de las casi 20.000 personas que murieron por el terremoto y el posterior tsunami. Al marcar su número de móvil actualmente desaparecido, rompe a llorar mientras le explica cómo la buscó durante días mas tarde del desastre. Sigue actualizándola sobre las cosas que han ocurrido en su vida: se mudó de una vivienda temporal, su hijo le está construyendo una casa y ha perdido un poco de peso. Para Sasaki, la cabina telefónica es la comunicación directa con su chica.

Sachiko Okawa usa el teléfono para llamar a su difunto marido, con quien estuvo casada durante 44 años. Ella le duda qué ha estado haciendo desde que fue arrastrado hace tantos años por el tsunami. A veces lleva a sus dos nietos para que además puedan hablar con su abuelo. El «teléfono del más allá” actualmente atrae a miles de visitantes de todo Japón. No solamente lo usan los supervivientes del tsunami, sino además los individuos que han perdido a sus familiares por dolencia o suicidio. Conocido como el teléfono del viento, fue erigido por Itaru Sasaki, quien lo creó mas tarde de que perdió a su propio primo por cáncer un año anteriormente del desastre de Fukushima. Y además son bastantes los que afirman haber oído a sus entes queridos fallecidos en la otra línea.