Ninhursag y las distintas caras de las deidades mamá en la leyenda mesopotámica

Ninhursag y las distintas caras de las deidades mamá en la leyenda mesopotámica

11 marzo, 2021 Desactivado Por Alejandro

En mitología, las diosas mamá acostumbran a representar el concepto de fecundidad, son aquellas figuras que se asocian a la fertilidad, tanto a la de la tierra y los cultivos como a la humana, vinculándose con los nacimientos.

Para la leyenda mesopotámica esto no es distinto siendo que en los restos localizados (tanto escritos como arqueológicos)  los dioses vinculadas con estos aspectos aparecen con cierta asiduidad.

Relieve encontrado en Nínive que muestra a una bestia del caos y a una deidad solar. (Public domain)

Distintas caras de un mismo concepto

Tengamos en cuenta que cuando hablamos de mitología mesopotámica estamos situando bajo un mismo paraguas a una diversidad de sociedades que, si bien presentando semejanzas en sus creencias y narrativas, además exhiben diferencias lo que comúnmente da sitio a una multitud de versiones sobre algún aspecto en particular que aparezca en sus leyendas.

Refiriéndonos a la deidad que nos ocupa en este suceso, encontramos que además hay la opinión o la sospecha de que bastantes de los nombres que vamos a citar procedan de distintas figuras que, con el tiempo, acabaron siendo integrados en una sola deidad o que la personalización de conceptos como el de fecundidad recibiera distintas apelativos.

Relieve en el que aparece una deidad femenina, seguramente una de estas diosas de la fecundidad. (Public domain)

En cualquier suceso, nos encontramos con una fascinante deidad: Ninhursag, cuyos atributos han sido identificados con una diversidad de nombres que se muestran en los escritos. A modo de breve muestra y sin incluirlos todos, tendríamos: Ki, Antu, Belet-ili, Mami, Damkina o Damgalnuna. A veces como figuras diferenciadas y en diferentes, como diferencias de una misma idea.

Una deidad que aparenta gozar de importancia en los escritos reverenciada, entre diferentes cosas, como mamá de las deidades y hasta mamá de los entes humanos, pero vamos a centrarnos en algunas de los mitos más enigmaticos.

Ninhursag adquiere su nombre

Ninhursag no tuvo continuamente tal apelativo sino que, según uno de los narraciones, en inicio era nombrada como Ninmah y en la versión en la que nos vamos a centrar, es consorte del dios Enki y progenitora de Ninurta. La leyenda es conocido con el nombre de «Lugal-e» o «Las Hazañas de Ninurta», y para que el lector pueda tenerlo en cuenta, hay considerables variaciones sobre la historia que vamos a presentar.

Sello cilíndrico que muestra a una deidad de la flora, seguramente Ninhursag. (Public domain)

Una de las grandes gestas del dios fue la de vencer al demonio Asag que había estado creando caos en el planeta, cuando se alzó como vencedor, su mamá bajó de los cielos para felicitar  a su vástago y éste, por lo tanto formó una montaña para ella:

“Señora, desde que llegaste a las montañas, Ninmah ‘Gran Dama’, desde que entraste en las tierras sublevados por mi causa, dado que no te alejabas de mí cuando estaba rodeado por los horrores de la batalla.

Hagamos que el nombre de la pila que yo, el Héroe, he apilado sea ‘Montaña’ y que tú seas su dama: actualmente ese es el destino decretado por Ninurta. De aquí en adelante las personas hablará de Ninhursaga”.
Las hazañas de Ninurta t. 1.6.2., 390

Así recibió el nombre o el título en cuestión que podría traducirse como «dama / señora» de la montaña/colina sagrada.

Enki y Ninhursag

Otro mito en el que figura esta deidad precisamente con este nombre es el conocido como «Enki y Ninhursag» cuenta como la deidad acabó entregándose o rindiéndose ante la deidad mamá y sitúa a la divina pareja en la paradisíaca (y a veces identificada con el jardín del Edén) tierra de «Dilmun».

A grandes rasgos, el mito cuenta cómo, a la partida de su consorte, Enki seduce y deja encinta a su descendencia. Primero a su hija Ninsar, que tras una gestación de tan sólo 9 días, dio a luz a Ninkurra que a su vez, engendró a Uttu.

Figurilla de Ea/Enki en posición sedente. (Wikimedia Commons)

Ésta última, al ser además conquistada por el incestuoso dios acudió velozmente a Ninhursag para que detuviera la gestación. La deidad logró extraer la esencia de su consorte del vientre de Uttu y la plantó en la fértil tierra haciendo surgir velozmente ocho plantas distintas que con posterioridad Enki devoró vorazmente adquiriendo inadvertidamente ocho dolencias que, al volverse insoportables, provocaron que la deidad acudiera a la ‘Dama de la Montaña’ en busca de socorro.

Al final, y una vez Enki se hubo arrepentido, Ninhursag creó ocho deidades para sanarle.

Creadores de la sociedad

en cambio, Ninhursag no continuamente lograba superar el poder o la destreza de su consorte. Otro fascinante relato sitúa a la pareja en una competición, en este momento contestando la deidad al apelativo de Ninmah en una leyenda conocido sencillamente como «Enki y Ninmah».

Nos situamos en el instante en el que Enki ha conseguido crear a los entes humanos con el objeto de que realicen ciertas labores para las deidades, y una vez les había dado forma, llamó a su mamá y le manifestó:

“Debes amasar arcilla de la parte superior del Abzu; las deidades del nacimiento cortarán la arcilla y tú traerás la figura a la presencia”.
Enki y Ninmah, t.1.1.2. 31-32

Y una vez todo consolidado y planificado, el hecho fue celebrado y Enki reverenciado por sus conocimientos y su maestría pero Ninmah creyó que ella además era capaz de realizar lo mismo así que retó al dios a una competición.

(Public domain)

Enki le señala que proceda advirtiéndole que él mismo corregirá los fallos que pueda cometer y así, Ninmah trata una y otra vez de crear un ser humano pero resulta que todos poseen algún inconveniente, algunas de sus creaciones no podían desplazarse, no podían ver o eran estériles entre diferentes cosas.

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en cambio, Enki definió un destino para cada uno conforme a sus capacidades y por lo tanto quiso darle la vuelta al tema: él mismo creó un hombre para que Ninmah le otorgara además un destino, pero esta creación resultó ser sobre todo complicado: era incapaz de ingerir ningún alimento, sus órganos no funcionaban correctamente, estaba enfermo y tampoco podía desplazarse por lo que al final, la deidad se dio por vencida.

Como ya hemos indicado, hay más leyendas y variaciones sobre iguales pero en concluyente parece que esta figura de tantas caras tuvo importancia en las antiguas sociedades mesopotámicas.