Hawking sabía dónde empezar a rastrear vida ET pero no lo recomendaba

Hawking sabía dónde empezar a rastrear vida ET pero no lo recomendaba

10 marzo, 2021 Desactivado Por Alejandro

Nacida de los primeros pensadores griegos, la filosofía es el montón de reflexiones sobre la esencia, las propiedades, las motivos y los efectos de las cosas naturales, sobre todo encima del hombre y el cosmos.

La ciencia, por contra, es un sistema ordenado de conocimientos estructurados que estudia, investiga e interpreta los fenómenos naturales, sociales y artificiales.

Los viejos filósofos constataban un hecho y después hacían reflexiones encima del mismo. ¿Se imaginan una ciencia que caminara del brazo de la filosofía? ¿Qué meditara sobre de las consecuencias de un determinado hallazgo?

Hoy más que jamás la filosofía y la ciencia deben de volver a ser como lo fue en la era de Aristóteles y Platón, las dos caras de una misma moneda. La filosofía, lo que se conoce como ética en su rostro más práctica, está más viva que jamás porque es actualmente, con los avances de la tecnología y la ciencia cuando hay que poner en solfa su importancia. El desarrollo de la inteligencia artificial, los ciborgs o la implantación de robots en la industria y en nuestras vidas, la industrialización y el cambio climático son varios ejemplos, pero si miramos al firmamento, se abren diferentes interrogantes fascinantes.

“evidentemente, hay vida en el cosmos; nosotros damos fe de ello” –escribe el catedrático de Astronomía de la Universidad de Harvard, Avi Loeb en su actual texto Alienigena. “Y esto incluye que la sociedad ofrece un montón de datos inmenso, convincente, a veces inspirador y a veces alarmante, que es imprescindible valorar a la hora de pensar en los actos e intenciones de cualquier otro ser inteligente que pueda existir —o haber existido— en el cosmos.” Y concluye que: “En cuanto que único ejemplo de vida inteligente que hemos estudiado a fondo, es posible que los humanos encierren múltiples claves para entender el comportamiento de diferentes razas inteligentes pasadas, actuales o futuras del cosmos.” Alude a los humanos, claro.

Para Avi Loeb, los alienigenas pueden comportarse como los humanos

Por lo tanto, según su reflexión filosófica, puede que los alienigenas se comporten como los humanos. Piensa como el difunto astrofísico Stephen Hawking, quien comparaba en este sentido el contacto con una sociedad extraterrestre con la llegada de Cristóbal Colón al Reciente Planeta. Algo que, como conocemos, no fue nada bien para los originarios americanos, que recibían a una población gran cantidad más adelantado y que no dudó en abusar cruelmente de su superioridad imponiendo sus creencias y forma de vida.

Por eso, no dudó en manifestar públicamente que nos guardáramos de mandar alegres mensajes al cosmos advirtiendo de nuestra presencia y del sitio que ocupamos en el cosmos.

Nuestra civilización ya ha enviado cinco objetos fabricados por el ser humano al cosmos interestelar: las sondas Voyager 1 y 2, las Pioneer 10 y 11 y el New Horizons con mensajes para diferentes culturas y sigue escudriñando y mandando señales a través de la “radio” con nuestra posición.

Anteriormente de morir el 14 de marzo de 2018, el aclamado físico teórico nombró sus sitios favoritos del cosmos

En la serie documental Stephen Hawking’s Favourite Places, (traducida el español), el investigador viaja en una nave espacial virtual que le permite viajar por sus zonas favoritos del Cosmos.

Al tiempo que transcurre el viaje, crece en Hawking la convicción de que no estamos solos en el Cosmos y propone que, para localizar diferentes formas de vida inteligente, tendriamos que empezar por un lugar muy concreto: el mundo Gliese 832 c. ¿Qué sabía el investigador sobre de este exoplantena?

Gliese 832 c es un mundo rocoso 5,40 veces mayor que la de la Tierra que se halla a una separación de 16,1 años luz en la zona de habitabilidad de su estrella. los investigadores manifiestan que es un 81 % parecido a nuestro mundo azul.

Hawkings estimaba que somos una víctima inmejorable, una civilización lejana y poco desarrollada que una comunidad extraterrestre avanzada no dudaría en destruir. Seríamos menos que bacterias para ellos: completamente prescindibles.

Líder del plan Breaktrough Listen del multimillonario ruso Yuri Milner, que escanea millones de estrellas en busca de señales alienigenas, afirma que el día en recibamos contestación a nuestros intentos de comunicarnos supondría una muy mala noticia para nosotros.

Si esta civilización alienigena puede respondernos, no sólo obtener nuestra señal, es que “hay la probabilidad de que vayan diversos millones de años por delante de nosotros en todos los sentidos, algo que nos convierte en los “débiles” de la relación. Muy tentadores como civilización a invadir”, concluye.

Explicaciones en línea con las que ya había expresado anteriormente cuando avaló que “varios alienigenas evolucionados podrían haberse convertido en nómadas y tener intención de colonizar los mundos a los que llegaran”. ¿Tomaremos en serio sus miedos y reflexiones? Lo dudo.