El Dios Extraterrestre Blanco De Los Mesoamericanos

El Dios Extraterrestre Blanco De Los Mesoamericanos

1 marzo, 2021 Desactivado Por Alejandro

¿Cómo pasó la casta humana la evidencia del tiempo? ¿Logramos recorrer este camino de la vida sin ninguna auxilio, o en verdad fuimos guiados por varios entes alienigenas dispuestos a ayudarnos a crecer y prosperar a su propia imagen?

Según múltiples leyendas y creencias, los “Dioses Blancos” vinieron una vez a la Tierra y auxiliaron a la sociedad a desarrollarse y prosperar ofreciendo conocimientos de múltiples formas.

Se estima que Quetzalcoatl es uno de los primeros “dioses blancos” en visitar nuestro mundo. Fue uno de las deidades más importantes de la antigua Mesoamérica y fue conocido como “Kukulkán” por los mayas, “Gucumatz” por los quichés de Guatemala y “Ehecatl” por los huastecas del Golfo de México.

Basado en las tradiciones mesoamericano, Quetzalcoatl es quien creó el planeta y a toda la sociedad, y fue considerado como la deidad del viento y la lluvia. igualmente es conocido por estructurar el arte y la sociedad y fue considerado como el organizador de la sociedad en ese instante.

Desde 1200 EC en el centro de México, fue considerado la deidad del aprendizaje, la agricultura, la ciencia y las artes. igualmente fue considerado la deidad patrón de los comerciantes, dado que consiguió revelar el maíz con la auxilio de una hormiga roja gigante que lo condujo a una montaña llena de granos y semillas. Los mitos nombraron a esta entidad, Quetzalcoatl, como el “Dios de la Aurora”. Esta es una de las razones por las que se estima que procede de un mundo lejano.

Tenga en cuenta que, según las pinturas y esculturas mayas, durante este período aparecieron múltiples construcciones que parecían naves espaciales del siglo XXI. Los dibujos y representaciones que se localizan en las esculturas llevaban algo vinculado con los trajes espaciales, y múltiples imágenes que representaban a las deidades mostraban semejanzas con el aspecto de los cosmonautas en la actualidad.

Se estima que Quetzalcoatl se quemó y se esfumó en los cielos hacia el mundo reseñado hoy como Venus. ¿Podría esto interpretarse como un ser alienigena que ha cumplido su misión en la Tierra y velozmente se esfumó por los cielos para dirigirse a modernos mundos que precisan orientación?

Quetzalcoatl es descrito como de piel clara, barbudo y alto, con una cabeza de serpiente que oculta su apariencia humana. La imagen más antigua de Quetzalcoatl que se conserva procede de la civilización olmeca con una escultura en La Venta, de una serpiente picuda con una cresta de plumas cercada por dos pájaros quetzal.

Las primeras representaciones localizadas en México, es en Teotihuacan donde hay esculturas de serpientes emplumadas que datan del siglo III d.C. y ese es además el sitio donde se edificó una pirámide de seis niveles en honor al Dios Serpiente del conocimiento.

La deidad se describía a veces en decoraciones arquitectónicas y escultóricas, apareciendo en diferentes sitios como Xochivalco, pero extraña vez se lo representaba con alguna forma humana anteriormente del período Posclásico Tardío.

Desde 1200 d.C., Quetzalcóatl normalmente se representaba en su forma humana y en su mayoría usaba joyas de concha y un sombrero cónico. Las representaciones del dios a veces poseen “joyas de viento”, que son una sección transversal de una espira de almeja que se usa como pectoral, y a veces usan máscaras rojas como el pico de un ganso con largos caninos.

El escritor Robert Marx ha escrito ampliamente sobre este concepto de “dioses blancos”, dado que llegó a la deducción de que son:

“[Representado] en casi todas las sociedades indígenas de América”.

Posteriormente de su viaje por América del Sur, el escritor británico Harold Wilkins además llegó a la deducción de que una casta blanca desaparecida había ocupado toda América del Sur en tiempos antiguos, ayudando a los indígenas a cultivar alimentos y edificar pirámides al lado con diferentes grandes construcciones que podrían de lo contrario, habría sido imposible de edificar considerando la carencia de conocimiento y herramientas durante ese tiempo. igualmente avaló que Quetzalcoatl era de Atlantis.

Compartiendo sus creencias, varios cosmonautas viejos y escritores de ovnis se han convencido de que los “dioses blancos” eran en verdad entes alienigenas.

Peter Kolosimo afirmaba que las leyendas de Quetzalcoatl poseían apoyo, de hecho avaló que los mitos en verdad describían una casta completa de hombres blancos que nacieron en naves espaciales y emigraron a la Atlántida; mas tarde de que la metrópoli fue destruida por el agua, los hombres blancos restantes se mudaron a las Américas, donde fueron tratados como “dioses blancos” por los “residentes primitivos de la tierra”.

Otra interesante hipotesis se basa en los textos del monje franciscano Bernardino de Sahaguán del siglo XVI en el que explica el encuentro entre el emperador mexica “Moctezuma II” y el capitán español “Hernán Cortés”.

A primera vista de los españoles blancos, el emperador Moctezuma creyó que los “dioses blancos” habían regresado del este, y el capitán Cortés era la deidad Quetzalcoatl. Debido a sus creencias, el Emperador le regaló una máscara que simboliza la “Serpiente Emplumada”. La máscara fue tallada en una sola pieza de madera de cedro y cubierta con mosaicos de color turquesa. Los dientes estaban hechos de concha de almeja blanca.

El boceto constaba de dos serpientes verde y azul, que rodeaban los ojos y se enredaban sobre la nariz y alrededor de la boca. Según la descripción de Sahagún, se utilizó con una corona de deslumbrantes plumas largas de color verde azulado, seguramente las del quetzal, un ave de la selva tropical con plumaje verde azulado iridiscente.

La mayoría de el plan de que el capitán Cortés sea observado como una deidad se puede seguir hasta el Códice florentino escrito unos 50 años mas tarde de la conquista. En el relato del códice encima del primer encuentro entre Moctezuma y Cortés, se ilustra al soberano azteca dando un discurso preparado en náhuatl oratorio clásico, un dialecto que, como se informa palabra por palabra en el códice redactado por los informantes de Sahagún, añadió tal anuncio postrado de veneración divina o casi divina.

Una comprensión intelectual imperfecta del alto estilo oratorio náhuatl hace que la propósito exacta de estos comentarios sea complicado de aprobar, pero varios argumentan que Moctezuma ofreciendo cortésmente su trono a Cortés bien podría haber sido entendido como exactamente lo contrario de lo que se interpretó como: bondad en La sociedad azteca fue una forma de asegurar el dominio y enseñar superioridad.

Este discurso, al que se ha hecho mención extensamente, ha sido un causa en la conjetura universal de que Moctezuma se dirigía a Cortés como la deidad que regresaba, Quetzalcóatl.

Con el paso del tiempo, nos educamos a través de la historia y logramos vislumbrar lo que acostumbraba ser la vida. En nuestro nivel de comprensión actual, nos damos cuenta de que algunas cosas del pasado podrían haber sido imposibles de lograr sin asistencia externa. Los Dioses Blancos podrían habernos dado un conocimiento en el que los mesoamericanos solían obtener poder.

Pero cuando los alienigenas se fueron, los indígenas no pudieron ser suficientes para dominar ese poder, que se les dio muy pronto sin previo aviso de sus efectos secundarios. En última instancia, condujo a la autodestrucción de las culturas más prósperas y sabias de nuestro pasado porque la guía de los alienigenas se había esfumado.

¿Regresarán como lo predicen las profecías y nos ayudarán de nuevo a edificar nuestro futuro?