OVNI en la carretera: “llegamos a sentir temor”

OVNI en la carretera: “llegamos a sentir temor”

24 febrero, 2021 Desactivado Por Alejandro

Gregorio M. G. y su pareja regentaban una clínica dental y un taller de piezas dentales en la población de San Martín de Valdeiglesias, colocada en el extremo occidental de la comunidad de Madrid, lindando con las provincias de Ávila y Toledo. Ni Gregorio ni su pareja eran odontólogos, por lo que poseían contratada a una odontóloga que, todos los días, venía desde la capital a trabajar en la consulta de la pareja mencionada.

La consulta, colocada en el centro de la villa, muy cerca de la plaza de toros, acostumbraba estar muy concurrida dado que era la única clínica que había en la zona. Por eso, comúnmente terminaban gran cantidad tarde su jornada laboral.

Un viernes del mes de noviembre de 1989, se hizo más tarde de lo habitual debido a la acumulación de pacientes. María F., la odontóloga que poseían contratada, perdió el último autobús que la llevaba hasta Madrid, programado a las 21:00h. Cuando cerraron la consulta, eran cerca de las 22:00. Ante este circunstancia, Gregorio tomó la decisión de llevar a María hasta su domicilio en Madrid.

Tal y como indican el declarante, era una noche “completamente cerrada”. Sin soñar siquiera lo que estaban a punto de protagonizar, ambos se montaron en el vehículo y abandonaron la villa en dirección a la carretera de Madrid (actual M-501 o de los Pantanos como la conoce la gente de Madrid). Anteriormente de llegar al cruce con esta carretera hay un parking de un supermercado.

Al llegar a la proximidad del cruce, a su izquierda divisaron una “luz blanca intensa” gran cantidad lejos de su posición. Venía en dirección de Robledo de Chavela y se movia de forma muy lenta y de forma muy suave. Gregorio, que no es un declarante al uso, sino que posee conocimientos en aeronáutica debido a su condición de instructor de vuelos ulraligeros y además entiende de aerodinámica y aeroestática, se quedó asombrado al ver que la luz era muy fija, estática y que se hacía más intensa a medida que se aproximaba a su posición.

El sitio del avistamiento, muy concurrido a cualquier hora, aparentaba desierto y cualquier ruido de la carretera o la metrópoli se esfumó

Al ver estos detalles, Gregorio tomó la decisión de desviarse hacia la derecha y aparcar el vehículo en el Parking del supermercado con anterioridad señalado. Ambos declarantes, Gregorio y María, se descendieron del coche sin apartar la mirada de esa luz. Ya fuera, les resultó muy raro que no pasase ningún vehículo ni ningún vecino andando, dado que es una zona de carretera muy transitada a cualquier hora.

Se quedaron de pie; hipnotizados al ver cómo esa luz se aproximaba cada vez más a ellos, haciéndose más intensa a cada metro recorrido. Gregorio alude que, a medida que la luz se aproximaba a ellos, comenzaron a dejar de escuchar todos los sonidos habituales del campo y de la metrópoli, recordándolo como el silencio más absoluto que nunca ha sentido.

La luz siguió aproximándose al sitio donde ellos estaban en el más absoluto de los silencios, a una velocidad muy baja. Seguían perplejos ante el avance de este objeto, que arribó a ponerse justo en su vertical, encima de sus cabezas. Gregorio calcula que “estaría a unos 100 metros de altitud o algo menos”. Al mirar hacia arriba observaron “cuatro luces muy intensas posicionadas en cuatro puntos y una luz redonda en el centro más grande, de unos 10 metros de circunferencia”. Esta luz “principal” reflejaba “un objeto metálico en forma de circulo“, según palabras de los declarantes que se percataron el raro objeto desde abajo. Gregorio especifica que “era como si estuviese viendo un plato desde abajo con cuatro luces en los bordes, siendo la luz del centro mucho más grande e intensa”. Alude que le llamó mucho la atención que “la luz central fluctuaba como si estuviera emitiendo algún tipo de energía“, algo muy comparable “a cuando miras la carretera en verano con el calor y ves esa especie de movimiento del aire caliente”.

Una vez pasó la villa, el objeto se esfumó en el firmamento como si lo ‘absorbieran’ a una velocidad inverosimil

El supuesto OVNI no emitió ningún tipo de ruido o sonido durante su trayectoria hasta que se esfumó. “El silencio que se produjo durante la visión de este objeto era anómalo en la zona”, reitera Gregorio, que “jamás ha sentido un silencio tan impresionante. Durante lo que duró el avistamiento no pasó ninguna persona, coche o animal, lo cual es gran cantidad complicado en una zona como esta”. Estas propiedades tan misteriosas suelen ser habituales en centenares de avistamientos OVNI, algo que los ufólogos han denominado como “señales de verdad”. “Una vez que el objeto rebasó la villa, fue como si algo lo absorbiera hacia el firmamento a una velocidad que ni podía soñar, y sin emitir ruido alguno”.

A pesar de que Gregorio y María arribaron a sentir “temor” ante lo que estaban observando, no conviene olvidar el detalle de la creación de Gregorio como instructor de vuelo. Según su relato, no era ningún artilugio mecánico que él conociese: “ese artilugio, fuese lo que fuese, no disponía de un motor, rotor o motor de propulsión. No hacía ningún ruido y, mientras nos sobrevolaba, la velocidad era tan lenta que cualquier artilugio que volase que no fuese un helicóptero (que no lo era) hubiese entrado en perdida”.