Misterios de la Cueva del Guácharo en Venezuela y el planeta intraterreno

misterios de la cueva del guacharo en venezuela y el mundo intraterreno
misterios de la cueva del guacharo en venezuela y el mundo intraterreno
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Sudamérica está llena de cavernas enigmáticas e historias alucinantes que aumentan la convicción de la presencia de un planeta subterráneo completamente desconocido. Venezuela aporta a este mito con la alucinante Cueva del Guácharo.

Llena de una belleza natural extraordinaria, la Cueva del Guácharo es reconocida por distintas arqueólogos de todo el planeta.

Su diversidad de atributos físicos y biológicos, sobre todo por los guácharos, un ave nocturna que habita la gruta, han llevado a ser considerada como patrimonio natural.

en cambio, todo esto se complementa por una sucesión de leyendas y mitos que podemos revelar y que nos llevan a pensar en la presencia de un planeta completamente desconocido que corre por debajo de nosotros.

La Cueva del Guácharo, patrimonio natural

 

La entrada de la Cueva del Guácharo. (Wikimedia Commons)

Posteriormente de que Alejandro Humboldt mencionara su visita en 1799 en sus viajes al Reciente Planeta, la Cueva del Guácharo pasó a ser de gran interés internacional.

Debe su nombre al ave nocturna y de hábitos gregarios que habita la cueva, conocida como Guácharo o por su nombre investigador, Steatornis caripensis. Mismo ave que podemos localizar en la Cueva de los Tayos.

Tanto la cueva como sus alrededores están protegidas en un intento de resguardar la continuidad natural de los procesos geológicos y biológicos.

Su ubicación está en un pueblito conocido como Caripe, en el estado Monagas. A unos 96 kilómetros de la capital del estado, Maturín.

 

Sus dimensiones no son del todo claras. Se estima que alcanza los 10.2 kilómetros, los cuales solo 1.2 pueden ser visitados por los turistas. Pero en ese pequeño cosmos ya se puede ver grandes estalactitas, estalagmitas, elicotitas y figuras misteriosas de roca que han llevado a más de uno a pensar que algo más se oculta en su interior.

Esta area turística se divide en dos partes; la Galería del Guácharo y la Galería del Silencio. La primera es donde viven las aves, de ahí su nombre. El ruido que producen se escucha a todas horas y es un sitio donde está prohibido usar cualquier tipo de luz que perturbe a los animales.

Después, pasando una reducida abertura donde solo se puede entrar de uno en uno, está la segunda galería. Se le llama Galería del Silencio dado que el sonido de las aves no penetra en esa zona. En este sitio si es permitido tomar imágenes con flash, apreciándose mejor las formaciones rocosas.

Los mitos de la cueva

Los Guácharos que viven en la cueva han sido observados además en la Cueva de los Tayos. Según leyendas. se desplazan por una red de túneles misterios. (Wikimedia Commons)

Según los residentes locales, la cueva es la entrada de un complejo sistema de túneles subterráneos que alcanza, inclusive, los Tepuyes que se localizan en el Amazonas. En realidad, se estima que el Steatornis caripensis se traslada desde la Cueva del Guácharo hasta la Cueva de los Tayos a través de esta red de túneles desconocida.

Bastantes teóricos afirman que la cueva puede desembocar en Brasil, cosa que pudiera ser factible dado que se ignora, en el presente, la longitud total de la misma. Este mito está tan difundida, que diversos exploradores han desaparecido al querer profundizar más allá de los 10.2 kilómetros conocidos.

Diferentes no tan aventureros y que si han regresado con vida, manifiestan que bien adentrados en la cueva hay una galería gran cantidad semejante a «El Domo» que se localiza en la Cueva de los Tayos.

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En ese sitio, según cuentan, se percibe una impresion de estar siendo contemplado continuamente. Otro apunte curioso es que en las rocas hay rastros de silicio. Este elemento no es raro en este tipo de formaciones y, de hecho, además se puede localizar en la Cámara del Soberano, de la Gran Pirámide de Giza.

Esta casualidad, según explica el ingeniero aeroespacial Christophjer Dunn en su texto «La Planta de Giza: Tecnologías en el Antiguo Egipto», pareciera ser parte de una composición que busca incrementar la velocidad la transmisión de energía, de igual forma que el cuarzo encontrado en diferentes pirámides y grutas.

¿Es una sencillo azar o los viejos residentes buscaban recrear algo que habían observado? Como Dunn explica, la factible creación de portales.

Diferentes leyendas que los guías locales de la zona cuentan es que, por las noches, es factible ver enigmaticas luces que resaltan incluso por encima de los astros. Algunas, múltiples veces, bajando hasta perderse entre los árboles e, inclusive, en el interior de la misma cueva.

Los Sunkies y el planeta intraterreno

Hasta el instante solo se conocen 10.2 kilómetros de la cueva, pero se estima que esta es mucho más profunda, siendo la entrada a un planeta intraterreno desconocido. (Archivo)

En una historia del equipo «Recreación del Ser» en su visita a la Cueva del Guácharo, mencionaron la presencia de entes intraterrenos conocidos como Sunkies, los cuales además se han observado en la Cueva de los Tayos.

Durante su estadía, el conjunto afirmó que sentía que no estaba solo. De repente, la guía venezolana llamada Nuris, vió que algo se movió a través de las grutas de la cueva, lo que la hizo cubrirse totalmente con su bolsa de dormir.

Aseguró haber contemplado una reducida criatura parecido a un humanoide que se asomó a verlos. Posteriormente de calmarse, les manifestó que los originarios de la zona les habían contado de su presencia y como estos eran entes positivos.

 

Aquella criatura volvió a mostrarse, juguetona como si se tratase de un niño, pero la tenue luz de las lámparas que habían usado escasamente y permitía ver hasta donde se desplazaba, perdiéndose en la oscuridad de la cueva.

Curiosamente, los indios pemones cuentan una historia vinculada con unos pequeños entes a los que ellos llaman «Amaikok». Leyenda habitual entre los indígenas americanos y que habla de criaturas bondadosas que inclusive, han ayudado a exploradores y aventureros que se pierden en sus selvas.

Una cueva llena de misterios tan alucinantes como únicos que nos enseña una factible conexión a un planeta subterráneo que, si bien no se encuentre en los cánones de la historia tradicional, si está presente en la mayoría de leyendas antiguas.