El Enigma De La Entrada Oculta De La Cueva Liyobaa

El Enigma De La Entrada Oculta De La Cueva Liyobaa

14 febrero, 2021 Desactivado Por Alejandro

La Cueva Liyobaa además conocida como La Cueva de la Muerte situada en la provincia Zapoteca cerca de Mictlan (Pueblo del Inframundo), Sudamérica. La ubicación exacta de la cueva está en el interior de la última cámara de un santuario de ocho cámaras.

La entrada del túnel conducía a uno debajo de una montaña. Este santuario poseía cuatro habitaciones encima del suelo y cuatro cámaras más importantes construidas debajo de la superficie.

Poco mas tarde de la era de la conquista española, la entrada de la cueva fue sellada por un sacerdote católico, que intentaba transformar a los indios locales, con colosales piedras y toneladas de escombros.

Según el mito local, las ceremonias sagradas a veces llevadas a cabo por el sumo sacerdote indio de la aldea proxima que precisan un sacrificio humano. Los muros de la primera cámara subterránea fueron decorados con varias imágenes de la representación de “Dioses” mientras que en el centro de la cámara existe un altar de roca manchado de sangre para la ceremonia del sacrificio.

Había otra puerta en la primera cámara que conducía a la segunda habitación. Aquí era donde reposaban los cuerpos preservados de todos los sumos sacerdotes fallecidos. La siguiente puerta conducía a la tercera bóveda subterránea, que contenía los cuerpos conservados de todos los viejos “Soberanos” de Theozapotlán.

Desde esta cámara funeraria de los soberanos se podía acceder a la cuarta y última sala subterránea. Una puerta en la tercera habitación conducía a la última cámara subterránea que parece otra entrada cubierta por una gigantesca losa de roca. El sacerdote católico de ese día concibió que se trataba de una entrada al Hades (Infierno) o Guarida de Deros.

Detrás de la losa de roca se colocaron los cuerpos de todos los sacrificios humanos, al igual que los cuerpos de todos los grandes señores y jefes de la tierra que cayeron en la batalla.

Abundante de la gente habitual, cuando estaba debilitada por una dolencia incurable u oprimida por una dificultad insoportable, que los hacía rastrear la muerte, prevalecía sobre los sumos sacerdotes para que les permitieran entrar por la puerta de la muerte mientras incluso vivían. Pensaban que si lo hacían serían los destinatarios de una vida futura muy especial.

Los sumos sacerdotes a veces los aceptaban como sacrificios vivos y mas tarde de ceremonias especiales les posibilitaban entrar en la “Cueva de la Muerte” mientras incluso vivían. No hace falta decir que ninguno regresó para explicar sus experiencias.

Para transformar a los creyentes en esta “leyenda” al cristianismo, el sacerdote católico hizo arreglos con los indígenas locales para entrar por esta puerta subterránea con un vasto séquito de antorchas y una cuerda larga, que estaba atada a la puerta de losa de roca. igualmente tomaron la precaución de tener un vasto guardia armado que se asegurara de que no se les cerrara la puerta.

Posteriormente de encender sus antorchas y entrar por la puerta, se reveló que tendrían que bajar diversos escalones grandes. Al pie de los escalones había un pasillo empedrado muy ancho con un alto contrafuerte de roca a cada lado.

El pasadizo conducía directamente desde los escalones hacia las distantes entrañas de la tierra, aparentaba continuar sin fin. A cada lado del camino contrafuerte podían ver un área grande que era un vasto laberinto de pilares de roca que parecían sostener iguales montañas.

Entretanto avanzaban hacia la montaña, un aire pútrido y húmedo asaltó sus fosas nasales, las serpientes se retiraron de la luz detrás de las sombras de los pilares en la separación.

Continuaron hacia las profundidades a una separación de unos 40 metros cuando de repente un enigmatico viento fuerte y frío empezó a soplar sobre ellos.

Incluso esforzándose por continuar, dado que sus antorchas se apagaron velozmente, tomaron vuelo cuando todo se oscureció, no solo por el peligro de las serpientes, sino que además oyen insolitos sonidos que salen de la nada. Y despues todo el conjunto se retiró velozmente de esta aterradora zona.

Cuando toda la compañía se hubo retirado velozmente a la antecámara del “Infierno”, velozmente reemplazaron la gran puerta de losa de roca y despues el sacerdote dio órdenes de llenar todas las cámaras subterráneas con escombros y sellar la entrada a las cavernas. Qué exactamente en el interior de la cueva sigue siendo un enigma.