Inanna, la deidad sumeria y su descenso al Inframundo

inanna la diosa sumeria y su descenso al inframundo
inanna la diosa sumeria y su descenso al inframundo

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La deidad Inanna es una de las deidades más importantes de la leyenda sumeria y que cuenta con una historia muy interesante sobre su descenso al inframundo y como retó a su hermana Ereshkigal.

Escrita en la antigua Mesopotamia en cuneiforme sobre tablas de barro, este poema cuenta la historia de Inanna y como ella tomó la decisión de bajar a los abismos del planeta para encontrarse con su hermana Ereshkigal.

Un poema que está lleno de múltiples metáforas que quedan a la interpretación de quien lo lee, por lo que ha sido objeto de investigaciones y hipotesis bastantes fascinantes.

¿Quién es la deidad Inanna?

Inana, la diosa sumeria y su descenso al Inframundo

Inanna, la deidad del amor sexual y la deidad de la guerra. Cortesía: ufoymisterios.com

igualmente llamada como Ishtar en el panteón acadio, Inanna se le conoce como una las diosas más importantes de Mesopotamia, siendo conocida como la deidad del amor sexual.

en cambio, además guarda una relación estrecha con las luchas, por lo que en varios escritos viejos además se le llama la deidad de la guerra.

Su historia es una de las más misteriosas del panteón mesopotámico, pues hay ciertas propiedades que, en ocasiones, parecen contradecirse con diferentes; varios escritos la explican como una chica que está  bajo el orden de los hombres, pero en diferentes escritos es una adolescente que desea un sitio en el interior de las autoridades mesopotámicas y que lucha, no solo por su reconocimiento, si no por expandir su propia sabiduría por el planeta.

En realidad, es debido a esta última característica que nacen los poemas más fascinantes en su nombre, como el que vamos a tocar a continuación.

Las dos versiones del poema

Tablillas de barro con escritura cuneiforme del poema que relata la historia de Inanna

Parte de las tablillas de barro con redacción cuneiforme del poema que cuenta la historia de Inanna. Crédito: ancient-origins.es

No se conoce exactamente cuándo fue escrito el poema, pero los investigadores la datan en un lapso entre el año 3500 a. C. y el 1900 a.C., si bien varios investigadores no están de acuerdo con esa primicia y insinúan que posee mucho más tiempo.

Las tablillas contienen un total de 415 versos, algo un poco raro, pues su versión en babilónico, el Descenso de Ishtar posee 300 versos menos.

Varios historiadores admiten que dicha desigualdad se debe a la influjo del patriarcado en la sociedad babilónica, quien tomó la decisión de «minimizar» sus hazañas y su poder en la sociedad durante el II milenio a. C., si bien no hay un sustento para tal confirmacion.

La historia del descenso al inframundo

Inanna y Ereshkigal en el inframundo

Inanna y Ereshkigal en el inframundo. Crédito: mesopotamiangods.com

«Desde el gran firmamento, ella puso sus ojos en el gran infierno. Desde el gran firmamento la deidad puso sus ojos en el gran infierno. Desde el gran firmamento Inanna puso sus ojos en el gran infierno. Mi señora dejó el firmamento, dejó la tierra y bajó al inframundo».

De esa forma comienza el poema de Inanna, una de las razones que se poseen a consideración sobre su interés con el inframundo, es que ella esperaba poder llevar su influjo hasta límites que jamás anteriormente se habían tocado, como era el propio infierno. Sitio que era dominado por su propia hermana, Ereshkigal.

Cuando Inanna llegó a la entrada el inframundo, le explicó a Neti, el guardián, que había llegado para asistir a los ritos funerarios de Gugalanna, el marido de Ereshkigal recién difunto, además conocido como el «Toro Celestial».

Al notificarsele a la reina del inframundo sobre la visita de su hermana, esta se enfadó al nivel de ordenar el cierre total de su reino y garantizar cada una de las siete puertas para impedir que pudiera entrar.

De esta manera, la única forma que Inanna poseía para acceder al inframundo era pasar por cada puerta, deshaciéndose de una de las majestuosas prendas de su vestido en cada una de ellas.

El Inframundo (Imagen referencial)

Inanna logró traspasar cada una de las puertas hasta alcanzar a su hermana, pero para este punto, ya estaba completamente despojada de vestimenta y presentándose indefensa.

Ereshkigal, al observarse superior, la «transformó» en cadáver y la «colgó de un gancho». en cambio, anteriormente de pasar por las puertas del inframundo, Inanna había ideado un plan al lado a Ninshubur, su asistente.

En suceso de que no regresara a la hora acordada, Ninshubur debía ir hacia los aposentos de Enki, padre de Inanna e Erishkigal, y pedir su auxilio.

Enki la revivió, en cambio, no sería capaz de dejar tan fácilmente el inframundo; Para conseguirlo, debía localizar alguien que ocupara su sitio en los avernos.

Los sirvientes de Enki buscaron inmediatamente entre las fieles creyentes de Inanna, pero ella misma los paró ya que estas estaban de luto al pensar que había muerto.

Cuando estaba a punto de perder la esperanza, Inanna se encuentra con Dumuzi, su esposo. Este estaba ocupando su trono, vestido con ropajes ostentosos. Una actitud no acorde con su actual pérdida.

de inmediato entendió lo que sucedía y, como represalia, lo cogió a él como su sustituto.

A pesar de que Utu, la deidad del Sol, convierte a Dumuzi en serpiente para ayudarlo a huir, es capturado y enviado a los infiernos, pero Geshtinanna aparece, ofreciéndose como voluntaria para ocupar el sitio de su hermano.

De esta manera se resuelve que cada uno pasará la mitad del año en el inframundo. Una historia que, de una forma muy semejante a la leyenda griega de Perséfone y Deméter, aclararia las estaciones del año.

Una historia gran cantidad peculiar y que nos podría situar en una era donde las deidades féminas eran capaces de realizar hazañas tan espectaculares como las masculinas, pero que con el transcurrir de los años, estas pudieron observarse minimizadas.