La leyenda de la sobrepoblacion

el mito de la sobrepoblacion
el mito de la sobrepoblacion
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James Corbett en su último,

“La utopía del ratón y la píldora más negra –

Mouse Utopia and the Blackest Pill“,

apunta a quizás

la descripción de propaganda más insidiosa de todas,

y una que está muy cerca de mi corazón:

Superpoblación…

 

Este ha sido una equivocación personal mío desde que crecí lo bastante para localizar el subtexto, pero mucho anteriormente de que pudiera articular exactamente por qué:

La omnipresente y destructiva idea de que hay demasiada gente…

Una edificación de propaganda que busca crear desprecio por las masas de gente habitual, mientras excusa las prácticas arrogantes e inhumanas de las instituciones y las élites.

Estos destructivos equipos de creencias han pasado a primer plano durante esta “pandemia”, lo que se hizo indiscutible por el ferviente entusiasmo con el que tantos retomaron la descripción.

 

Un representante de la ONU avaló que el Coronavirus era la Tierra que estaba “enviándonos un mensaje“.

 

En abril, el South China Morning Post publicó una noticia titulado:

¿Por qué Covid-19 es un inconveniente de superpoblación humana? ¿Tal vez los humanos son el virus?

Nos han mencionado durante casi dos siglos que el mundo está superpoblado, jamás ha sido cierto.

El plan de que hay demasiada gente (o pronto lo ocurrirá) ha existido desde que la población mundial era menos de una décima parte de la actual.

La crisis – la infame “The Population Bomb” de Paul Ehrlich – incluso no se ha materializado, pero,

¿desde cuándo los pronosticos fallidas disuadieron el apocalipsis apocalíptico…?

No es complicado ver el atrayente de el plan.

A nivel institucional, la superpoblación es una gran excusa.

Cuando Thomas Malthus predijo la crisis de sobrepoblación a comienzo del siglo 19, y avaló que era inevitable la necesidad de las masas, le entregó a la clase soberano una tarjeta de “salir libre de la cárcel”.

 

Al tiempo que la desigualdad aumenta y los niveles de vida disminuyen, a cualquiera que haga campaña por el cambio o proteste fuera de los asientos del poder, se le puede decir:

“¡No es culpa nuestra que haya sufrimiento!

 

¡No es culpa nuestra que haya pobreza!

 

¡Es tu culpa, te estás reproduciendo muy rápido!

 

¡Sencillamente hay demasiada gente!”.

En ese sentido, es una mentira que protege a la clase dominante de la ira de quienes manejan.

 

Pero además sirve para otro objetivo…

A nivel personal, los miembros “iluminados” de la élite continuamente han estado dispuestos a descartar grandes franjas del pueblo como un excedente de las necesidades.

 

El plan de superpoblación permite,

  • académica

  • realeza

  • banqueros

… hombres y mujeres que se mantienen por encima de la gente habitual basándose en su cerebro, sangre y oro, para predicar asesinatos en masa mientras ocultan sus divinos y misantrópicos complejos detrás de la inquietud por el “hombre habitual”, nuestros “futuros hijos”, o “el entorno”.

 

De esta fuente fluye la eugenesia y los “comedores inútiles” y todas esas malas ideas difundidas por tecnócratas y multimillonarios, que jamás en mil años se considerarían parte de este supuesto excedente.

 

Personas que convencen al planeta de que son “buenas” camuflando sus insidiosos medios detrás de aparentemente “fines benéficos“…

Es factible, y sencillo, rebatir estas ideas intelectualmente.

 

La producción completa de todas las tierras de cultivo que utilizamos hoy en dia es bastante para alimentar a todas los individuos de este mundo, además de diferentes 3 mil millones de personas.

Hay colosales cantidades de recursos sin explotar disponibles para nosotros, incluidas los individuos mismas.

 

Cada nueva persona nacida pudiera ser el genio que inventa una forma de incrementar los rendimientos de los cultivos o aprovechar mejor la energía geotérmica o algún otro paso asombroso en la evolución social.

 

Inclusive suponiendo que nos acercáramos a algún tipo de techo de población puramente hipotético, no habría necesidad de realizar nada al respecto.

 

La naturaleza es auto-limitante.

 

Nos enseñan eso a los 12 años, con diagramas y grandes flechas verdes…

 

 

 

Cuando hay bastantes conejos, hay bastantes zorros.

Los zorros se comen a los conejos, los conejos disminuyen.

 

Menos conejos alimentan a menos zorros.

 

Menos zorros representa que los conejos se vuelven más cuantiosos.

Y así el ciclo se repite…

 

Este ciclo ha mantenido la vida en este mundo durante millones de años anteriormente que los humanos, y lo hará durante millones de años mas tarde. Tratar de acorralar o dominar la naturaleza se ha comprobado históricamente que no es posible e innecesario.

 

Por lo tanto sí, es notable oponerse al mito omnipresente en un nivel puramente intelectual.

 

Pero es igualmente notable, quizás más notable, oponerse a él a nivel filosófico, inclusive espiritual.

Aferrarse a el plan de que la vida humana, cualquier vida, puede reducirse a una cuestión de fría aritmética…

 

Que los banqueros o los miembros de la realeza o ‘investigadores’ poseen algún tipo de derecho de decidir exactamente qué personas son necesarias, y quienes sencillamente están ocupando cosmos.

De una forma sencillo:

poseemos que rechazar rotundamente, con toda la voz, el plan de que algunas personas no importan.

 

O que los individuos en su montón son una plaga antinatural que precisa ser curada.

 

 

 

James Corbett lo expresa bien cerca del final del video anterior:

No eres un cáncer en este mundo, no eres un comedor inútil.

 

No necesitamos restricciones drásticas de control sobre la población humana, tanto literal como metafórica, para realizar el planeta mejor…

Pero el rechazo mejor expresado del sistema de creencias maltusiano procede de una fuente muy apropiada, dada la era del año.

 

En Un cuento de Navidad de Dickens, Ebenezer Scrooge dice famosamente que si los pobres son proclives a morir, que,

“mejor lo hagan y así disminuyen la población excedente.”

A lo que The Ghost of Christmas Present ofrece esta punzante reprimenda:

Hombre, si eres hombre de corazón, no inflexible, evita ese malvado canto hasta que hayas desvelado qué es el excedente y dónde está.

 

¿Decidirás qué hombres vivirán, qué hombres morirán? Puede ser que, a la vista del firmamento, usted sea más inútil y menos apto para vivir que millones como el hijo de este pobre hombre.

Y eso, creo, es un buen sitio para dejarte…