LA VIA LACTEA PODRIA ALBERGAR 300 MILLONES DE EXOPLANETAS HABITABLES

la via lactea podria albergar 300 millones de exoplanetas habitables
la via lactea podria albergar 300 millones de exoplanetas habitables
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Un reciente ensayo con datos del telescopio espacial Kepler estima que la mitad de los astros semejantes al Sol que hay en nuestra galaxia posee un mundo con circunstancias de habitabilidad. A pesar de la inquietud de varios datos, podría ayudar a priorizar los recursos de estudio espacial

Los astrónomos ya han desvelado cerca de 4.300 exoplanetas, por lo que resulta gran cantidad obvio que nuestra galaxia está llena de ellos. Pero, el objetivo de rastrear estos modernos planetas va más de un sencillo ejercicio de coleccionista: se trata de localizar uno que pueda albergar vida, ya sea para los futuros humanos que hayan hallado una forma de viajar a esas distancias o de alienigenas que ya lo hayan convertido en su hogar. La mejor oportunidad para localizar algo así es descubriendo un mundo que se parezca a la Tierra.

¿Y qué mejor forma de rastrear una Tierra 2.0 que investigar alrededor de los astros semejantes al Sol? Un reciente examen de datos de exoplanetas recopilados por el telescopio espacial Kepler de la NASA entre 2009 y 2018 ofrece algunas nuevas predicciones sobre cuántas estrellas en la Vía Láctea, equiparables al Sol en temperatura y edad, hay probabilidades de que haya orbitado algún mundo rocoso y potencialmente habitable como la Tierra.
Cuando se aplica a las estimaciones actuales de 4.100 millones de estrellas semejantes al Sol en la galaxia, el modelo propone que hay al menos 300 millones con al menos un mundo habitable. en cambio, la media del modelo postula que una de cada dos estrellas semejantes al Sol podría tener un mundo habitable, por lo que esa cifra aumenta a más de 2.000 millones. Inclusive algunas predicciones menos conservadoras insinúan que el cálculo podría superar los 3.600 millones.
El reciente ensayo incluso no ha sido revisado por pares, pero lo será pronto y se publicará en Astronomical Journal. “Parece un ensayo muy cuidadoso y trata algunas cuestiones verdaderamente espinosas sobre la extrapolación del catálogo de Kepler. El objetivo es conseguir una estimación completa, fiable y precisa del número promedio de mundos potencialmente habitables alrededor de los astros. Parece que se han acercado gran cantidad a eso”, opina el físico y astrónomo de la Universidad de Rochester (EE. UU.) Adam Frank, que no participó en el ensayo.
En el pasado, los investigadores han intentado utilizar los datos de Kepler varias veces para calcular cuántas estrellas semejantes al Sol en la galaxia poseen exoplanetas potencialmente habitables en su órbita. Pero esos investigaciones han proporcionado respuestas que van desde menos del 1 % hasta más del 100 % (es decir, diversos mundos alrededor de esas estrellas). Se trata de un reflejo de lo complicado que ha sido trabajar con estos datos, asevera el investigador del Centro de Estudio Ames de la NASA en California (EE. UU.) quien dirigió el reciente ensayo, Steve Bryson.
Dos contratiempos importantes han sido los responsables: los datos incompletos y la necesidad de suprimir las detecciones falsas del montón de datos de Kepler.

El reciente ensayo aborda ambos contratiempos. Es el primero de su tipo en utilizar el montón completo de datos de exoplanetas de Kepler (más de 4.000 detecciones de 150.000 estrellas), pero además utiliza los datos estelares de la misión Gaia, de la Agencia Espacial Europea, de mapear todas los astros de la Vía Láctea. Todo eso ayudó a que las estimaciones finales fueran más precisas y con menos incertidumbres, mas tarde de los años que los investigadores han pasado analizando el catálogo de Kepler para suprimir los elementos que obstaculizaban y asegurarse de que solo queden los exoplanetas autenticos.

Armados con los datos de Kepler y Gaia, Bryson y su equipo pudieron definir la tasa de la formación de los astros semejantes al Sol en la galaxia, la cantidad de estrellas que quizá tuviesen mundos rocosos (con radios de 0,5 a 1,5 veces el de la Tierra) y la posibilidad de que esos mundos fueran habitables.
El investigador investigador del Instituto de Ciencia Espacial Blue Marble Jacob Haqq Misra, que tampoco trabajó en el reciente ensayo, estima que el reciente enfoque ofrece una “mejora significativa sobre diferentes intentos de descifrar la tasa de los mundos habitables”.
Bryson y su equipo predicen que, de media, entre el 37 % y el 60 % de los astros semejantes al Sol en la Vía Láctea deberían albergar al menos un mundo potencialmente habitable. Con las estimaciones más optimistas, la cifra podría llegar al 88 %. Los cálculos conservadores reducen este número al 7 % de los astros semejantes al Sol en la galaxia (por lo tanto, 300 millones). En función de eso, el equipo prevé que hay cuatro estrellas semejantes al Sol con mundos habitables en el interior de los 30 años luz de la Tierra. 
Bryson especifica: “Uno de los primeros objetivos de la misión Kepler era calcular exactamente este número. Continuamente hemos tenido la intención de realizar esto”. 

La habitabilidad posee que ver con las posibilidades de que un mundo tenga temperaturas lo suficientemente suaves como para que exista agua líquida en la superficie (ya que el agua es fundamental para la vida tal como la sabemos). un gran numero de los investigaciones resuelven esta cuestión midiendo la separación entre un exoplaneta y su estrella anfitriona y si su órbita no está ni muy cerca ni muy lejos, en la llamada zona de Ricitos de Oro.

Según Bryson, la separación orbital es una métrica útil cuando se analiza una estrella precisa. Pero cuando se estudian múltiples estrellas, todas exhibirán distintas brillos con diferentes cantidades de calor que proponen a los objetos circundantes, lo que representa que sus zonas habitables variarán. Por eso, el equipo optó por pensar en la habitabilidad en términos del volumen de luz que llega a la superficie de un exoplaneta, que el ensayo llama el “flujo de instelación”. 
A través de los datos encima del brillo estelar, “se mide la temperatura real del mundo, independientemente si se localiza en la zona habitable o no, para todos los mundos alrededor de todas los astros de la muestra”, explica Bryson. Y afirma que no es factible obtener el mismo tipo de números fiables de temperatura trabajando con las distancias, asegura. 
Si bien Bryson asevera que las incertidumbres de este ensayo son menores que las de los esfuerzos previos, siguen siendo gran cantidad grandes. Esto se debe principalmente a que el equipo ha trabajado con una muestra muy reducida de los exoplanetas rocosos descubiertos. Kepler ha reseñado más de 2.800 exoplanetas, pero solo varios de ellos orbitan estrellas semejantes al Sol. No es un número ideal para predecir la presencia de centenares de millones más en la galaxia. “Tener tan escasas observaciones limita lo que se puede decir sobre la verdad”, admite Bryson.

Por último, el reciente ensayo adopta un modelo sencillo para estos exoplanetas que podría alejarse drásticamente de las circunstancias del planeta real (algunas de estas estrellas podrían formar equipos estelares binarios con diferentes estrellas, como ejemplo). Insertar más variables en el modelo ayudaría a crear una imagen más exacta, pero eso requiere datos más precisos que aun no poseemos. 
sin embargo, investigaciones como este podrían ayudarnos a conseguir esos datos. El objetivo de Kepler era ayudar a los investigadores a revelar a qué tipo de objetos interestelares deberían dedicar más recursos de ensayo para localizar la vida alienigena, sobre todo con los telescopios espaciales, cuyo tiempo de observación es limitado. Estos son los instrumentos (como el  telescopio espacial James Webb de la NASA  y el telescopio PLATO de la Agencia Espacial Europea) que podrían definir si un exoplaneta potencialmente habitable posee una atmósfera o alberga posibles  biofirmas.
Este tipo de investigaciones además puede ayudar a los ingenieros a diseñar diferentes telescopios más adecuados para estas tareas. Haqq Misra añade que los resultados podrían reforzar el apoyo para las ideas de las misiones como LUVOIRHabExOST y LIFE, que usan distintas tipos de instrumentos para investigar la habitabilidad de los exoplanetas de diferentes maneras.

Frank concluye: “Casi todas los astros de la galaxia parecidas al Sol poseen un mundo donde se podría formar vida. La sociedad lleva más de 2.500 años haciéndose esta duda, y actualmente no solo sabemos la contestación, sino estamos mejorando nuestros conocimientos sobre esa contestación. Este ensayo señala que hay bastantes mundos por ahí en un sitio propicio para la formación de la vida”.