“The Phenomenon”: la cronica completa de los sucesos con ovnis más desconcertantes que se hayan documentado

the phenomenon la historia completa de los incidentes con ovnis mas desconcertantes que se hayan documentado
the phenomenon la historia completa de los incidentes con ovnis mas desconcertantes que se hayan documentado
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De la ciencia a la invención, la duda sobre si hay vida inteligente en diferentes puntos del cosmos se mantiene viva y “sin respuestas sencillas”, como repite Jacques Vallée. Acaso este investigador sea la encarnación inmejorable de ese arco: tras decenios de estudio, creó la primera base de datos encima del asunto de los ovnis y su labor inspiró la figura del investigador francés en Encuentros próximos del tercer tipo, la película de Steven Spielberg.

Su voz traspasa una recopilación particularmente seria y exhaustiva de los sucesos con OVNIS, “una cronica paralela a la que creemos que sabemos”, según el relato en off de Peter Coyote, que abre The Phenomenon. Se trata de un documental del ufólogo James Fox que se acaba de estrenar en múltiples plataformas digitales y que propone “examinar una cantidad de evidencias eliminadas” sobre, precisamente, el fenómeno de los avistamientos no explicables, durante “al menos los últimos setenta años”.

A desigualdad de diferentes películas sobre vida alienigena, la de Fox ha recibido elogios unánimes de medios serios en los Estados Unidos —de donde son la mayor parte de los sucesos de ovnis que exhibe— y el Reino Unido. Eso se debe a una clave de su enfoque: usar “informes hechos por observadores creíbles sobre cosas relativamente inverosimiles”, como sintetizó el general John Samford, antiguo jefe de inteligencia de la fuerza aérea, en un capitulo que se cita.

“Poseemos que iniciar a comprender que no estamos solos en el cosmos”

Un diario de 1947 reproduce una crónica en el cual se habla sobre ovnis divisados en una región estadounidenseUn diario de 1947 reproduce una crónica en el cual se habla sobre ovnis divisados en una zona estadounidense

Acaso los entrevistados de Fox más reconocidos sean el ex senador Harry Reid, impulsor de un proyecto en el Departamento de Defensa para el ensayo de ovnis, y Christopher Mellon, ex subsecretario adjunto de Defensa para la Inteligencia. “Todo lo que conocemos sobre la sociedad y su sitio en el cosmos señala que somos parte de la norma, no la excepción“, manifestó, con lógica sin vueltas. “Poseemos que iniciar a comprender que no estamos solos en el cosmos”.

Fox además dialogó con Leslie Kean, autora de UFOs: Generals, Pilots, and Government Officials Go on the Record (Ovnis: generales, pilotos y empleados públicos hablan de manera oficial), sobre todo, de la gran revelación, en 2017, del Proyecto para Identificar Amenazas Aeroespaciales Avanzadas (AATIP) en el Pentágono, que funcionó de 2007 a 2012 para pasar por lo tanto a áreas de inteligencia de Defensa con otro nombre, pero con iguales funciones. Entre diferentes componentes que se difundieron había videos: en 2020 el Departamento de Defensa confirmó que eran auténticos.

asimismo de historiadores especializados en ovnis, como Chris Pittman David Marler; ex cosmonautas como Edgar Mitchell, investigadores en bioquímica como Garry Nolan y, por supuesto, ValléeThe Phenomenon presenta valiosos clips de presidentes como Bill Clinton Gerald Ford, empleados públicos y asesores como John Podesta Bill Richardson. Y además declarantes de lo inverosimil, con un segmento particularmente conmovedor: al una declaración histórico sobre un avistamiento que ofrecieron unos niños de la escuela Ariel de Zimbabwe hace catorce años suma la voz de ellos en la vida adulta.

“Si se muestra hostil, tienes que disparar”

La estudio de Fox señaló un detalle llamativo: la abundancia de avistamientos en los Estados Unidos mas tarde de la Segunda Guerra Mundial, cuando el país emergió, entre diferentes cosas, como potencia atómica. Puede que hayan aumentado por una miríada de razones, desde las psicológicas a las tecnológicas. Pero difícilmente se trate de algo casual, sospecharon los investigadores consultados.

En 1955, Wiliam Coleman, piloto condecorado en la Segunda Guerra Mundial, salió de Miami para un viaje de rutina. Vió un lugar reluciente: “Creo que es un reflejo del sol”, creyó. Pero hacía un descenso raro para ser solo un truco de la luz. Se acercó, “por detrás, desde la cola” y se desconcertó incluso más: “Esa cosa no poseía cola ni alas”. Su sombra en el terreno era redonda: “Un autentico plato volador”, manifestó a Fox Coleman, un hombre canoso hasta la barba canosa, con todas sus medallas en una vitrina a sus espaldas.

Cuando aterrizaron, el plan Blue Book —la unidad de estudio de ovnis de la Fuerza Aérea— les anunció, por separado, qué podrían haber contemplado. Y les subrayó que “la tarea de contacto con un objeto desconocido posee un protocolo claro: si se muestra hostil, deben de disparar”.

Un cable de la agencia de noticias Associated Press se refiere a otro avistaje de un objeto volador no identificadoUn cable de la agencia de noticias Associated Press alude a otro avistaje de un objeto volador no reseñado

Un poco más atrás, en 1947, escasamente terminada la guerra, un piloto de BoiseOregon, denominado Kennet Arnold, había contado a la agencia AP que había “nueve objetos como platillos que volaban a una velocidad inverosimil a 10.000 pies de altitud”. Como Coleman después, buscó las colas. Y no los localizó: “Parecían espejos bajo el sol”. No poseía idea de qué podían ser: ¿los militares, la inteligencia? ¿Los pares de los empleados públicos en diferentes potencias?

Entretanto lo acosaban los periodistas del planeta entero y el presidente Dwight Eisenhower le estrechaba la mano, el piloto de United Airlines, E.J. Smith, quien además volaba la ruta suroeste, manifestó que seguro había sido un reflejo: Hasta que él mismo vio esos aparatos desconocidos; en su suceso, unos cuatro. “Aquellos meses —registró el historiador de ovnis Pittman— tuvieron abundante actividad”.

El primer memo incognito: así empezó el ocultamiento

Al lado con la celebración popular del fenómeno apareció una inquietud de las autoridades militares sobre cuánto comunicar a la ciudadanía. El 23 de septiembre de 1947 un memo incognito empleado a los platos voladores” advirtió: “El fenómeno encima del que se ha informado es algo real, y no visionario o ficticio”.

Distinguió que existía la probabilidad de que varios fueran “causados por fenómenos naturales, como meteoros”, pero el hecho de que varios mostrasen “propiedades de operatividad como alta velocidad para elevarse, atributos de movimientos y acciones que se deben considera claves cuando los avistan o los contactan naves amigas y radares” complicaba la teoría de la naturaleza.

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El teto además explicó “discos voladores” metálicos, “con formas circulares o elípticas, chatos en la base y como un domo en la parte superior”. Y que continuamente aparecían juntos, como una flota, algo que presentaba “implicaciones para la defensa nacional”.

Otro suceso de enorme repercusión ocurrió en McMinnvilleOregon, el 11 de mayo de 1950 Evelyn Trent se levantó muy temprano y fue a alimentar a los conejos cuando vio algo raro; le manifestó a su esposo, Paul, quien consiguió dos tomas, negativo fílmicos en los que hoy se observan, además de los objetos desconocidos, huellas digitales pegadas por el polvo del tiempo en los negativos fílmicos.

El objeto, que pareció escanear la zona anteriormente de desaparecer, no les reportó un centavo a los Trent, recordó Pittman, quien creyó continuamente en el una declaración de la pareja: “O bien era un objeto estructurado que no conocemos qué es, o es una estafa. Pero los Trent jamás ganaron un peso con la reproducción de las imagenes”. Anciana, Evelyn relató al documental lo que vio : “Jamás en mi vida vi algo que fuera tan veloz como esa cosa”.

Ovnis en Washington, DC

En 1951 Gordon Cooper, futuro cosmonauta, entrenaba en Alemania cuando vio “insolitos aparatos que volaban por encima“; poco mas tarde Delbert Newhouse, filmó unas manchas, como un grupo de aves, pero que brillaban.

Algo parecido observaron William Nash William Fortenberry, pilotos de Pan American: una formación de diversos puntos en movimiento, en forma de V, debajo de ellos, cerca de Virginia, y “a un tiro de roca de Washington DC”, que estimaron volaba “¡a 320 kilómetros por minuto o 19.200 millas por hora!”, recordaron años más tarde. “No había forma de que si había alguien en el interior no quedara aplastado contra la pared a esa velocidad, un tremendo nivel de progreso investigador. Pensaron lo obvio y al mismo tiempo imposible: que no eran de este mundo”.

Por lo tanto a escasos días, en julio 1952, “ocurrió lo impensable”, manifestó en su voz profunda el narrador Coyote. “La capital del país fue invadida desde el firmamento”. Aparecieron siete cosas en el radar del aeropuerto nacional.

Pittman habló sobre la importancia de estratégica para la seguridad nacional del sitio; eso hizo que se enviaran siete aviones de interceptación. “en cambio —recordó Albert Chop, vocero de Plan Blue Book— pronto los elementos que estaban en el radar de repente desaparecieron. ‘Tuvieron inteligencia bastante como para salir del área cuando se aproximaba la interceptación’”.

Y el fin de semana siguiente todo volvió a iniciar; uno de los pilotos salió en seguida, su transmisión agitada revelaba tanto que enfrentaría lo desconocido como que iba a 600 millas por hora hacia un grupo de elementos desconocidos. Tenían orden de disparar si no lograban “convencerlos verbalmente de que bajen”. Pero se fueron.

Otro titular, esta vez de Los Angeles Examiner, habla sobre la presencia de ovnis en el estado de CaliforniaOtro titular, esta vez de Los Angeles Examiner, habla sobre la presencia de ovnis en el estado de California

Los militares dieron la conferencia de prensa más notable desde la IIWW: general Roger Ramey, jefe de tareas de la fuerza aérea en el pentágono; capitán Edward Ruppert, de Plan Blue Book; general John Samford, jefe de inteligencia de la Fuerza Aérea.

Samford explicó que se consiguieron comprobar múltiples cosas; “en cambio, hubo cierto porcentaje de este volumen de informes que fueron hechos por observadores creíbles sobre cosas relativamente inverosimiles”, manifestó aquí su famosa frase. ¿Pudieron haber sido trucos de la atmósfera? Las probabilidades eran de 50-50, manifestó.

La política del ocultamiento

Vallée estimó que un causa factible para el ocultamiento fueron que estas avistamientnos y examen se hicieron durante años de la guerra fría. Se conectó con autoridades de Blue Book, entre ellas J. Allen Hynek, un astrónomo con permisos de alto nivel de seguridad al que la fuerza aérea había convocado para investigar ovnis.

Al colaborar, Vallée Hynek accedieron a trabajos y componentes del otro; en ese proceso, Vallée reveló una carta secreta, cuya desclasificación le costó demasiado, que le cambió la vida: le enseñó que no era poco más que un loco suelto ya que el asunto se había tomado demasiado más seriamente de lo que se había creído.

El escrito revelaba una estudio científica ultra secreta, muy subvencionada, que trabajaba en paralelo a Blue Book”, relató The Phenomenon. “Solo un puñado selecto de gente la conocía”. La carta llevaba la firma de H.C. Cross., jefe de Metalurgia Exótica en el Instituto Battelle Memorial de US National Labs. “¿Por qué esta gente? ¿Qué información tenían?”, se preguntó Vallée.

Mike Wallace, el legendario reportero de ABC, le preguntó casi con candor 1958, al respecto, al mayor Donald Keyhoe, que quería probar en el proyecto que los platos voladores existían:

—¿Por qué el Gobierno de los EEUU ocultaría información a los ciudadanos de loe Estados Unidos?

—La Fuerza Aérea trata a los ciudadanos estadounidenses como niños, no les confían los hechos.

Los testimonios de la gente común

Australia, abril de 1966: un grupo de una escuela se quedó incrédulo ante lo que veía, incapaz sobre todo de aclarar la velocidad y la capacidad de maniobra que presenta el vehículo. Y cincuenta años más tarde Fox los reunió en el mismo campo donde de niños miraron, sin comprender, el raro despegue de la nave, que se ubicaba como una moneda de canto y partía sin más.

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Fox convenció al maestro de ciencias de la escuela, que estaba con los niños, de que hablara por vez primera. El hombre pidió la reserva de su nombre y manifestó: “Había algo físico en el firmamento. Podía planear, podía desplazarse rápido, podía desplazarse más que rápido”.

Si su una declaración no comprometía a diferentes, ¿por qué la reserva? “El personal de la escuela jamás habló porque escasos días mas tarde del incidente se presentaron dos hombres, uno de ellos en uniforme, y le pidieron al maestro la descripción de lo que había observado. Al conocerla, le dijeron que le ampliarían la ley de misterios nacionales”.

El trabajo de Fox reconstruyó de forma parecido los diálogos entre diferentes declarantes de estos sucesos supuestos: jóvenes en Papúa Nueva Guinea, 1994; niños en una escuela de Zimbabwe, 64 entrevistados por BBC, y quienes Fox volvió a reunir para que no tuviesen temor.

Reciente México, 1964: el suceso que lo cambió todo

Un hombre manejaba por encima de la velocidad máxima; el policía Lonnie Zamora lo perseguía cuando vio humo al costado del camino. Así, de completa azar, el conductor irresponsable se salvó: Zamora tuvo que ir a ver qué causa el fuego.

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Vio primero que no había llamas, y se preocupó. “Pude ver un vasto objeto blanco en el arroyo”, manifestó. “Al inicio no podía decir qué era. Mi radio estaba muerta, no funcionaba”, recordó Vio dos cuerpos antropomórficos pero pequeños, en blanco, andando. Uno de ellos giró la cabeza y lo vio. Después los peritos hallarían dos pares de huellas pequeñas.

Zamora volvió a su hogar pálido; la esposa —entrevistada por Fox— le preguntó si le pasaba algo, manifestó que estaba cansado. Recibió toneladas de cartas, con versiones de “No estás solo en el avistamieto”, básicamente, de todas las edades. Pero además empezaron a mofarse de él en la villa. Pero las autoridades —Hynek— lo valoraron.

Por fin en 1969 la Fuerza Aérea cerró las investigaciones públicas.

¿Hay relación entre los ovnis y las armas nucleares?

El ocultamiento de la intrusión de ovnis en las instalaciones militares parece uno de los más habituales en este proceso. En 2010 Robert Hasting, investigador en ovnis y armas nucleares, habló de la presencia de evidencias que “confirman, más allá de cualquier duda, la realidad de incursiones de ovnis en sitios de armas nucleares”.

De Montana en 1966; Inglaterra —en “el último sitio de almacenamiento de una bomba atómica estadounidense en Europa en 1980; inclusive al lado contrario de la cortina de hierro, en Ucrania, en 1982: todas las descripciones son semejantes. En todas, “luces como láser recorrieron los zonas donde había depositadas armas nucleares”.

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“Estos declarantes son varios de los oficiales militares más veteranos a cargo de los armamentos más devastadores del planeta”, puso en contexto Fox. “Si lo que informan es exacto, por lo tanto es complicado evadir que hay un patrón: los ovnis han hecho incursiones en las instalaciones nucleares militares década tras década”.

El suceso Roswell

Uno de los segmentos más extensos —e potentes— es el suceso Roswell. En 1947, cuando un ganadero localizó los remanentes de lo que aparentaba un vehículo raro en un área de armas atómicas —allí estuvo el Enola Gay, que arrojó la bomba sobre Hiroshima—, el mayor Jesse Marcel, jefe de inteligencia del aeródromo militar de Roswell, fue enviado al campo a ver qué había ocurrido.

Al llegar localizó una “cantidad de escombros enorme, en una superficie de 12 estadios de fútbol americano”, explicó The Phenomenon. Y le dio voz a Marcel: “Había demasiado diseminado, en un área vasta. Encontramos un trozo de metal de unos 50 centímetros de ancho y un metro de largo. Y aparentaba que no teníamos nada en la mano. No aparentaba más denso que el aluminio de un paquete de cigarrillos. Y ni siquiera se podía plegar”.

El general Roger ramey sonríe durante un encuentro con la prensa (Archivo)El general Roger ramey sonríe durante un encuentro con la prensa (Archivo)

Cargó todo lo que consideró notable y se dirigió a Fort Worth. Allí, en cambio “el general Roger Ramey cogió la decisión de no realizar público el hecho”. De hecho, Marcel debió tomarse imagenes con componentes falsos para que la prensa diseminara la cronica oficial. Que inclusive cincuenta años más tarde repitió las mentiras: habló de globos con barriletes de aluminio y micrófonos para espiar en los sitios nucleares soviéticos, en un súbito paso de Los expedientes X a SuperAgente 86.

Meterse en la madriguera del conejo

Cuando Bill Clinton juró, Laurance S. Rockefeller, heredero, filántropo y conservacionista, vio la oportunidad de “una nueva claridad gubernamental encima del fenómeno”, y en concreto por el suceso Roswell. Continuamente tuvo una pasión por los ovnis, recordó Vallée: “su plan era aproximarse al presidente con un pedido de poner a disposición los datos que el Gobierno poseía sobre la materia”.

John Podesta, ex jefe de gabinete de Clinton, no sabía si reírse. “La primera reacción en la Casa Blanca es: ‘Es broma, ¿no? ¿Quieres que arríese mi carrera metiéndome en la madriguera del conejo para hablar de ovnis? Así que hay una tremenda resistencia”.

sin embargo, Rockefeller se citó con el asesor de ciencia Jack Gibbons y lo convenció de comenzar el proceso de desclasificación del suceso. Para bastantes “Rosswell marca el inicio del incognito del Gobierno sobre los ovnis”, según Fox. Porque a partir de por lo tanto fue factible “que ni siguiera el propio presidente de los Estados Unidos reciba informes completos sobre asuntos catalogados como ‘por encima de top secret’, según un escrito de Rockefeller.

El ex senador norteamericano Harry Reid es uno de los protagonistas que da su testimonio en el documental (The Phenomenon - Teaser)El ex senador norteamericano Harry Reid es uno de los protagonistas que da su una declaración en el documental (The Phenomenon – Teaser)

Clinton, si bien con ironía, no lo desechó: Podría ser que en algún sitio hubiera sentado un personal de carrera escondiendo estos misterios oscuros inclusive de los presidentes seleccionados”. Edgar Mitchell, cosmonauta de la misión Apolo 14, está convencido de que es el suceso “Sí, hubo visitas alienigenas, hubo naves estrelladas, se recuperaron componentes y cuerpos, y en algún lado hay grupos de personas que a estas alturas pueden estar asociadas al Gobierno o no, pero sin dudas lo estuvieron en algún instante, que tienen este conocimiento”.

¿Saldrá la verdad a la luz?

El senador Reid lo ha expresado con un juego de palabras facil: “ninguna persona ha probado que no hay nada. Y nadie ha tenido la oportunidad de aprobar que hay algo. Y eso es lo que yo hice”, manifestó en alusión a destinar fondos para concebir AATIP en 2007, diez años mas tarde, cuando el Times publicó su nota. “Al final el Gobierno admitía un proyecto moderno para investigar ovnis y publicó evidencias increibles, incluidos videos de las cabinas de los aviones militares”, destacó The Phenomenon.

Sheila Widnall, secretaria de la Fuerza Aérea (The Phenomenom)Sheila Widnall, secretaria de la Fuerza Aérea (The Phenomenom)

Eso no interrumpió los avances de Vallée, que hoy en dia analiza con Garry Noalan, microbiólogo de la Escuela de Medicina de Stanford, metales que, halló “no se parecen a nada conocido”. Los llamó “ultramateriales” porque poseen propiedades derivadas de haber sido ensamblados en el nivel molecular atómico. “Nosotros armamos nuestro uso con 80 elementos; diferentes están armando sus planetas con 253 distintas isótopos. Mi intención es usar la información para tratar de armar algo, para tratar de comprender sobre principios que no entendemos hoy”, explicó Nolan.

Vallée sospecha que los componentes no son naturales, sino analíticos. Y aclaró, en uno de los puntos menos atractivos pero más fascinantes del documental de Fox: “Eso no quiere decir que hayan sido hechos en el cosmos exterior, sino que han sido fabricados con un objetivo determinado que no entendemos. Y queremos entenderlo”.

En eso, The Phenomenon es, al mismo tiempo, sincero en relación a lo que es factible. Porque muchísimos investigadores han advertido que el mero hecho de que un objeto no sea reseñado o no tenga explicación no representa que sea alienigena: pueden ser efectos atmosféricos, puede ser la percepción de alguien en un vuelo a alta velocidad. Pero a veces, descartado todo eso y más, queda una cantidad de factores que, al final, no posee por actualmente explicación racional para las ciencias.