El misterio del oro de la Tierra lejos de resolverse

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el misterio del oro de la tierra lejos de resolverse
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Si pudieras reunir todo el oro extraído a lo largo de la historia de la humanidad cabría en 3,4 piscinas olímpicas. Un total de 190.000 toneladas de este metal noble que ha provocado “fiebre” avariciosa a numerosos colectivos a lo largo de los siglos. Los especialistas calculan que el stock subterráneo de reservas de oro posee en la actualidad otras 50.000 toneladas aproximadamente.

El pasado mes de agosto, el precio del oro alcanzó su máximo histórico al superar los US$2.000 por onza. Una onza equivale a 31,1 gramos. Y, aunque la esta última subida de cotización ha venido espoleada por los operadores del mercado, cabe preguntarse acerca de la disponibilidad del metal precioso si, como dicen algunos, estamos cerca de que se agoten sus reservas en la Tierra.

Un asteroide de oro

Y decimos bien, en la Tierra. Porque distintas observaciones astronómicas han constatado la existencia de una cantidad enorme de oro en el Universo. La NASA, por ejemplo, descubrió un asteroide –bautizado como ‘16Pysche’ que ya es, oficialmente, la mayor reserva de oro del mundo conocido. Se encuentra entre Marte Saturno y su composición es fundamentalmente de oro. Si alguien pudiera explotarlo a nivel mineral, se calcula que su valor rozaría los 10.000 cuatrillones de dólares. Ahí lo dejo.

Lo que desconcierta a los científicos es que la cantidad de oro que hay en el Universo es muy superior al que debería existir según los modelos de medición.

Me explicaré: Este metal precioso se produce después de que tengan lugar procesos donde hay mucha energía. Sin embargo, según la astrónoma Chiaki Kobayashi, de la Universidad de Hertfordshire, en Inglaterra, “de acuerdo con los modelos actuales, esos procesos no alcanzan a producir todo el oro que hoy vemos en el Universo”.

Kobayashi es autora de informe, publicado en The Astrophysical Journal, que señala que la principal fuente del oro del Universo se produce por colisiones de estrellas de neutrones, pero no hay bastantes choques siquiera para explicar la cantidad del metal en la Tierra. Es un misterio. Y es que los alquimistas medievales sabían mejor que nadie que conseguir oro no es nada fácil sin la “Piedra filosofal”. Para formar una sola partícula de oro es necesario formar núcleos atómicos constituidos por 79 protones y 118 neutrones cada uno. En otras palabras: se precisa una fusión nuclear que va más allá de la capacidad del ser humano y, aunque en el Universo sí se dan eventualmente esas circunstancias, no ocurre a menudo ni cerca de nuestro planeta azul.

Las kilonovas, esto es, la colisión de dos estrellas de neutrones, generan elementos pesados, como el oro o el platino que se emplean en joyería o el uranio. En realidad, lo que llega a la Tierra son cenizas forjadas a mil millones de grados en esas estrellas de neutrones. Los científicos pudieron observarlo en directo el 17 de agosto de 2017 en una galaxia situada a 130 millones de años luz. Bueno, lo que vieron es la explosión que tuvo lugar hace 130 millones de años, cuando en nuestro planeta aún gobernaban los dinosaurios y que causó tanta energía como para formar una cantidad de oro equivalente a la masa de la Tierra.

Ahora sólo falta saber cómo aprovecharlo sin que la fiebre del oro nos destruya antes.