Frecuencia 432 Hz: en sintonía con las vibraciones de la naturaleza y el Cosmos

frecuencia 432 hz en sintonia con las vibraciones de la naturaleza y el universo
frecuencia 432 hz en sintonia con las vibraciones de la naturaleza y el universo

Distintas músicos y científicos han demostrados que la forma en la que escuchamos los sonidos afecta directamente nuestra mente y cuerpo. La frecuencia 432 Hz podría ser la ideal, ya que, inclusive se sincroniza con el Cosmos mismo.

Todo lo que hay en el cosmos está compuesto de energía y esta vibra en frecuencias distintas. Es por ese motivo que no debería ser raro conocer que las frecuencias con las que se oyen los sonidos impacten de forma distinto en los entes humanos.

Se ha desvelado que los pulsos electromagnéticos de la naturaleza se localizan en una frecuencia de 432 Hz.

Mientras el ser humano pasa más tiempo sincronizado a estos pulsos electromagnéticos naturales, mayor es la armonía que sienten; la paz, la relajación y la concentración son varios de los síntomas positivos.

en cambio ¿Por qué sucede esto? Todo parece indicar que esta relación va demasiado más allá de la sencillo armonía musical y posee demasiado que ver con el propio cosmos.

La frecuencia 432 Hz y su armonía con el Cosmos

La hipotesis musical nos revela que A= 432 Hz es matemáticamente armónico con el Cosmos. Esta hipotesis se conoce como la «A de Verdi», en honor al conocido compositor italiano, Giuseppe Verdi.

Cuando se sintoniza la música a 432 Hz, podemos comprobar que el espectro luminoso es demasiado más suave y reluciente. Se estima que esto es un reflejo de la claridad y armonía con que llega a nuestro organismo.

Esto podría relacionarse como ejemplo, con la música de meditación; toda tonalidad utilizada para meditar está sintonizada a 432 Hz. Esto se debe a que así, el cuerpo y la mente se relajan y se armonizan mutuamente.

A diferencia de la música 440 Hz, la cual es la frecuencia estándar de la música moderna y que, según investigaciones, puede estimular la opresión, temor, inclusive un estado de malestar.

Armonía interna

La frecuencia adecuada crea armonía en nuestros chakras. Crédito: Pixabay.

A diferencia de A= 440 Hz, la frecuencia A=432 se encuentra alineada completamente con el espectro de color de los entes humanos y su sistema de chakra.

Esto lo confirma el investigador, compositor y escritor, Dameon Keller, quien afirma que todas las frecuencias del espectro de los rayos gamas y subarmónicos se localizan vinculadas en octavas.

Todas estas notas y colores concuerdan perfectamente con nuestros centros de energía más importantes. Si entendemos que estos puntos de energías o chakras se enlazan con los Siete Rayos del Espectro Solar, la frecuencia que usamos para oír las cosas debería ser la misma.

Distintas frecuencias, distintas efectos

Escuchar música en la frecuencia adecuada puede relajarnos, auxilio a nuestra psique y al bienestar general. Crédito: Luisella Mundo Leoni/Pixabay

Como se citó en un comienzo, la frecuencia afecta en gran medida nuestro organismo, estado de ánimo e, inclusive, nuestra psique y estado de salud.

La frecuencia ajustada a 432 Hz nos brinda una experiencia interna que afecta directamente la columna vertebral y/o el corazón. Mientras que la sintonizada a 440 Hz, nos da una experiencia externa que estimula directamente un lado de la cabeza.

Esto lleva a pensar que la experiencia que se obtiene a través de una frecuencia a 432 Hz no es lineal, a diferencia de la vívida a 440 Hz.

igualmente se ha revelado que nuestros antepasados además ajustaban sus instrumentos a una frecuencia de 432 Hz ya que el sonido, además de ser demasiado más armónico, lleva al cuerpo a un estado de relajación.

El cómo nos lleva a un estado de relajación posee una explicación; la respiración humana está en una frecuencia de 0,3 Hz y el pulso a 1,2 Hz. Esto es una octava inferior de 432 Hz, lo que es lo mismo, 108 Hz.

Nada es al azar en el Cosmos y tambien, la frecuencia con la que oímos las cosas puede afectarnos de forma positiva o negativa. La armonía que hay con todo lo que nos rodea es inmejorable y no debemos realizar nada para alterarla.