Misteriosos túneles unen Escocia con el Mediterráneo

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El hombre prehistórico no pasó sus días cazando animales y recolectando frutos, no. Una parte sustancial de su tiempo se dedicó a trabajos de ingeniería que requerían enormes recursos intelectuales y diseño. Prueba de ello son los grandes megalitos que nos maravillan aún hoy o los recién descubiertos túneles masivos a través que jalonan todo el continente europeo. Su origen y función son desconocidos. Se estima que tienen una antigüedad de 12.000 años y abundan especialmente en Austria, en la región alemana de Baviera, donde se han catalogado más de 700, pero también se han localizado en Francia, Reino Unido, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría o España.

El arqueólogo alemán Dr. Heinrich Kush, cree que estos túneles fueron utilizados en el Neolítico como las carreteras modernas, permitiendo el traslado de personas a lugares distantes de toda Europa. En su libro Tore zur Unterwelt (Secretos de la puerta subterránea a un mundo antiguo) Kush afirma que en “Europa había miles de túneles, desde el norte de Escocia hasta el Mediterráneo.” Y añade que estas cavernas “son más grandes en algunos lugares, con asientos, cámaras de almacenamiento y habitaciones. No todos se unen –concluye- pero, juntos, constituyen una enorme red subterránea.”

Miles de túneles comunican el norte de Escocia con el Mediterráneo

¿De quién se protegían?

Son muy conocidos, en nuestra especialidad, la ciudad subterránea de Derinkuyu en Anatolia (Turquía) que posee una red de cavernas que se hunde 85 metros y que tiene capacidad de albergar hasta 20.000 personas.  Las preguntas surgen de inmediato: ¿podían ser construidas para protegerse? En ese caso, ¿para qué descender hasta quince pisos bajo tierra cuando con uno sería suficiente? ¿Cómo iluminarse allí abajo, llevar el agua o el grano si es más fácil hacerlo en un mismo nivel?

Los túneles alemanes son más discretos. Reciben el nombre de Unterirdische Gänge (pasadizos subterráneos) o Geheimgänge (pasadizos secretos).  La mayoría no sobrepasa los 50 metros de longitud, y tienen una anchura máxima de 60 centímetros. Apenas tienen la altura para que pueda circular una persona de baja estatura, entre el metro y el metro y medio. Algunos de estos pasadizos forman sistemas comunicados, con diferentes niveles que terminan en cámaras más amplias o disponen de pasadizos de ida y vuelta. En algunos casos, los constructores dispusieron las galerías en zig-zag lo que permitía soportar un peso importante a los túneles sin riesgo de derrumbe.

Pero no todos están de acuerdo en su antigüedad. En el interior de la mayoría de los túneles no ha aparecido nunca resto orgánico alguno o material. Están vacíos, por lo que su datación es complicada. Por eso, algunos creen que estos pasadizos secretos fueron creados no en el Neolítico sino durante la Edad Media. El historiador Anton Haschner es uno de los que lo piensa. En su opinión la función de estas estancias era la de servir de tumbas simbólicas, construidas por los colonos medievales en sus nuevos lugares de residencia, para recordar a sus antepasados.