La Tierra pudo ser siempre húmeda

la tierra pudo ser siempre humeda
la tierra pudo ser siempre humeda
Publicidad

Proponen que el material a partir del cual se formó la Tierra ya contendría suficiente agua como rellenar los océanos terrestres más de tres veces.

Según la teoría aceptada, la Tierra sería un lugar seco y caliente al poco de formarse. El Sistema Solar interior habría sido un lugar demasiado caliente como para no vaporizar todos los volátiles de la nebulosa de la que surgió el Sol y los planetas. Volátiles como el hielo de agua, que es abundante en el Sistema Solar exterior. Así que, al agregarse este material reseco, la Tierra primitiva carecería de agua. El calor de formación y el vulcanismo terminaría de rematar esa situación. Lo malo es que en un mundo sin agua así no podía haber aparecido la vida.

La evidencia a nuestro alrededor es que la Tierra está cubierta por océanos de agua y en ella abunda la vida. El agua tuvo que venir de otro sitio. La hipótesis tradicional es que el agua vendría de fuera de la Tierra a bordo de cometas y ciertos meteoritos que impactasen su superficie una vez se enfrió lo suficiente.

Como toda hipótesis científica, se propuso una medición para demostrarla. Los cometas y otros cuerpos con hielo del Sistema Solar exterior tendrían que tener agua con la misma relación isotópica que el agua de la Tierra. Lo malo es que distintas misiones espaciales han podido comprobar que esa predicción no se cumple y que la composición isotópica ahí fuera es, la mayor parte de las veces, distinta a la del agua terrestre. Así que últimamente se ha propuesto que sólo parte del agua terrestre procedería de los cometas y asteroides. O que la combinación adecuada de cometas y asteroides podría dar con esa relación.

Ahora, un nuevo estudio echa por la borda todo eso y plantea que toda el agua de nuestro planeta pudo desde siempre aquí desde la formación del planeta. Al parecer, el material que se agregó para formar la Tierra, que a veces se puede estudiar a partir de ciertos meteoritos, ya contendría suficiente hidrógeno como para generar el agua de 3 o más veces el agua de todos los océanos de la Tierra en la actualidad.

Estudiar el asunto no es fácil porque quedan pocas condritas enstatitas que puedan ser analizadas después de 5000 millones de años. Suponen sólo el 2% de los meteoritos que se han recolectado. Estas condritas están compuestas enteramente de materiales del Sistema Solar interior, que fue el material a partir del cual se formó la Tierra. Sorprendentemente no están tan secas como se esperaba y, en realidad, contienen grandes cantidades de agua.

«Material portador de hidrógeno estaba presente en el Sistema Solar interior en los tiempos de la formación de los planetas rocosos, aunque las temperaturas eran demasiado altas como para que se condensase esa agua», dice Laurette Piani (CPRG), autor principal del artículo en donde se explica esta nueva hipótesis.

Lo interesante de estos meteoritos es que contienen elementos como oxígeno, titanio y calcio con una relación isotópica similar a la que esos elementos tienen en la corteza de la Tierra. De ello se deduce que la Tierra se formó a partir de un material muy similar al de esas condritas y que ese material ya venía cargado con agua suficiente.

En el artículo también se propone que una gran cantidad de nitrógeno atmosférico provendría de la misma fuente.

«Sólo existen unas pocas condritas enstatitas prístinas: aquellas que no han sido alteradas en los asteroides o en la Tierra. En nuestro estudio hemos seleccionado cuidadosamente los meteroritos de condritas enstatitas y aplicado procedimientos de análisis especiales para evitar sesgos por la incorporación de agua terrestre», dice Piani.

El tipo de análisis que estos investigadores han usado fueron tanto la espectrometría de masas convencional como la espectrometría de masas de iones secundarios (SIMS). Esto les permitió medir con precisión el contenido y composición de las pequeñas cantidades de agua presentes en estos meteoritos.

«Se asumía que estas condritas se formaron cerca del Sol. Por tanto se consideraba que debían estar secas y esto posiblemente reafirmaba esta presunción y evitaba análisis exhaustivos a hacer para el hidrógeno», añade Piani. Es decir, los prejuicios han impedido hasta ahora hacer un estudio sobre este asunto en estos meteoritos.