Investigadores consiguen que partículas cuánticas muevan objetos de 40 kilos

cientificos logran que particulas cuanticas muevan objetos de 40 kilos
cientificos logran que particulas cuanticas muevan objetos de 40 kilos
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Al hablar de partículas cuánticas pensamos en teorías u obras de ciencia ficción. Pero actualmente han dado el salto a la realidad debido a un equipo de expertos que consiguieron desplazar entre 10 y 20 metros de separación un objeto de 40 kilos.

El planeta de las partículas cuánticas es completamente distinto al nuestro y se aleja de todo lo que es normal para nosotros.

Se pueden dar situaciones tan misteriosas como la teletransportación o que suceda un suceso y, a su vez, ocurra uno completamente contrario.

Situaciones que se encargan de «destruir» todas las reglas de la física a las cuales estamos acostumbrados. Es por ese motivo que los autores de la ciencia ficción han utilizado su concepto para escribir varias obras.

Pero lo que muy pocas personas conocen es que ese diminuto planeta si puede influenciar directamente en el nuestro y así lo ha comprobado un equipo de expertos del Laboratorio MIT LIGO, quienes consiguieron medir sus efectos en objetos del tamaño de humanos.

Partículas cuánticas alterando nuestra realidad

Los investigadores consiguieron mover espejos a escala humana con partículas cuánticas. Crédito: MIT

La revista Nature ha publicado un artículo en donde los investigadores han captado como el universo se altera alrededor a las variaciones cuánticas.

De hecho, explican que sin importar lo diminutas que sean, estas pueden alterar algo tan grande como los espejos de 40 kilogramos que hay en el Observatorio por Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales, mejor conocido como LIGO por sus siglas en inglés.

Los investigadores consiguieron que los espejos se desplazaran de 10 a 20 metros de separación. Este movimiento se predijo por la mecánica cuántica para objetos con esas dimensiones, en cambio, jamás se había medido.

La forma de conseguir que los espejos se movieran fue a través del «ruido cuántico». Cuando se mira al cosmos por medio la mecánica cuántica, un cosmos lo suficientemente ruidoso en donde las partículas titilan continuamente en el interior y fuera de la existencia.

De esta forma se crea un fondo de ruido cuántico en donde los efectos son, normalmente, muy sutiles para ser observados afectando a objetos de nuestra realidad. De hecho, hasta los humanos nos vemos «alterados» por el ruido cuántico, solo que no lo percibimos.

¿Cómo se consigue el «ruido» cuántico?

El ruido cuántico fue el responsable de desplazar los objetos.

La figura de conseguir esta especie de vibración fue a través del aislamiento de los espejos de 40 kilogramos del LIGO de cualquier otro tipo de fuerza que no fuesen las partículas cuánticas.

Así se concentró el ruido que provocan millones de partículas por medio un objeto al que conocen como «exprimidor cuántico». conforme a esto, los investigadores pueden ajustar las propiedades de este ruido en el interior del interferómetro de LIGO.

Tras conseguir aislar completamente el ruido de diferentes fuerzas y quedarse solamente con el cuántico, la vibración de las partículas provocó que el espejo se desplazara entre 10 y 20 metros en distintas evidencias.

evidentemente, el movimiento se produjo milímetro a milímetro y en un entorno completamente aislado, tal como lo han explicado.

Investigadores se han mostrado satisfechos con este experimento ya que abre una nueva área de investigaciones que promete, y les permitirá investigar cómo las partículas cuánticas se relacionan con las leyes de la física.

Aun así, están conscientes de que este proceso es muy lento, pero, tal como ha mencionado la jefa del Departamento de Física del MIT, Nergis Mavalvala, por primera vez se han observado efectos cuánticos en algo «tan grande como un humano».

¿Estamos a punto de dar un salto en la ciencia? ¿Qué podemos esperar de las partículas cuánticas alterando objetos tan grandes como un humano? No lo conocemos, podría ser algo tan positivo que ayude a la sociedad o tan negativo que provoque su destrucción.