Hiperbórea: antiguo hogar de dioses y tierra de gigantes (VÍDEO)

hiperborea antiguo hogar de dioses y tierra de gigantes video
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Hiperbórea: Historiadores griegos hablaron de ella como una tierra real de dioses y gigantes, ubicada al norte de Europa, seguramente en el Ártico.

A pesar de ubicarse en el Ártico, era un reino de «primavera eterna», donde el Sol brillaba todo el día. Los hiperbóreos fueron gigantes e inmortales, descendientes de Gaia, deidad de la Tierra. Ellos poseían una teocracia con tres sacerdotes (además gigantes) y su soberano era Apolo, dios solar que sobrevolaba los cielos.

Gran cantidad culturas del planeta tienen leyendas de culturas desaparecidas previos a la cronica escrita. Esta tierra legendaria fue descrita primeramente por los griegos y despues por autores esotéricos como Helena Blavatsky.

Hiperbórea: tierra legendaria de dioses y gigantes

Mapa del Polo Norte realizado por el geógrafo Gerardus Mercator, 1623. Fijarse en las cuatro islas y el Monte Meru en el centro. Se piensa que ahí es Hiperbórea (Public domain).

Según los griegos, este reino se encuentra al norte de la tierra de Bóreas, el denominado dios del «viento del norte». Este tipo de descripciones ha hecho pensar que Hiperbórea se encontraba en el Polo Norte (el Ártico).

Tenía campiñas y bosques hermosos, los cuales conformaban el «jardín de Apolo». Los residentes eran gigantes viejos y su soberano era Apolo. El reino estaba gobernado por tres sacerdotes de Apolo, gigantes de 3 metros, hijos de Bóreas. Ellos realizaban sacrificios de asnos en honor al dios y los demás hiperbóreos, por su parte, le dedicaban un festival «eterno» de música y danza.

Heródoto citó a Hiperbórea en su texto Historias, de 450 a. C. Manifestó que era una civilización muy respetada y que comercializaba con los griegos. Una leyenda dice que los hiperbóreos fueron los verdaderos constructores del magnífico santuario del oráculo de Apolo en Delfos.

Apolo, dios de la luz, la elocuencia, la poesía y las bellas artes con Urania, musa de la astronomía, pintura de Charles Meynier, 1789-1800 (Public domain).

El historiador griego Hecateo de Abdera manifestó que los hiperbóreos habían erigido un «magnífico precinto sagrado para Apolo» y un santuario esférico. Hecateo además manifestó que esta tierra legendaria estaba colocada más al norte de la tierra de los celtas (las islas británicas).

Hiperbóreos: entes inmortales

El poeta Píndaro redactó que los hiperbóreos eran entes extraordinarios, con una «sangre sagrada» y muy longevos… Quizá inmortales. Píndaro manifestó en su Oda Pítica 10:

Jamás la Musa está ausente
de sus maneras: las liras chocan y las flautas lloran
y por todas partes se arremolinan coros de doncellas.
Ni la dolencia ni la amarga vejez se mezclan
en su sangre sagrada; lejos del trabajo y la batalla viven.

Eran extremadamente pacíficos y no entraban en conflictos. De hecho, esta tierra legendaria es considerada por los griegos como un lugar más puro, más celestial.

Según mitos, Abaris fue un notorio profeta hiperbóreo a quien Apolo le había obsequiado una flecha con poderes mágicos y con la cual Abaris realizaba milagros en todos zonas del planeta.

Imagen ilustrativa. Crédito: Vsevolod Ivanov

Una cronica extra expone que esos inmortales hacían peregrinaciones y construían santuarios en Grecia, principalmente en la isla de Delos, donde la deidad Leto había dado a luz a Apolo.

Creencias esotéricas exponen que Hiperbórea fue donde se formó una civilización de origen celeste y que es la primera civilización en la Tierra, el primer hogar de los dioses en la Tierra. La filósofa esotérica Helena Blavatsky expuso en su Doctrina Secreta que los hiperbóreos fueron la Segunda Casta Raíz de la Tierra, anteriormente que Lemuria y la Atlántida.

Esto ha hecho pensar que esta tierra perdida fue donde primeramente se asentaron las deidades alienigenas (¡Apolo habría sido extraterrestre!). David Parcerisa de RIMBEL35 y Diego Múñoz hablan de ello en el siguiente vídeo:

En particular, Hiperbórea es una tierra legendaria notable para los griegos, muy enigmatica debido a esa cualidad de pureza o deidad, donde habitaban dioses. Tal vez fue llegar al punto donde podía pasarse del reino celestial hacia el terrenal (como un portal cósmico).