La Unidad 731

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La Unidad 731

 

La Unidad 731

En 1932, Ishii mando a construir un campo de prisioneros llamado «Zhong Ma» (en Bei-inho, a 100 kilómetros al sur de Harbin) Ya en 1939, con la fachada de una purificadora de agua en el distrito de Pingfang (Harbin, China), el macabro laboratorio (de más de 6 Km2), se encontraba en óptimo funcionamiento.

 

La Unidad 731

Los elegidos para las pruebas eran denominados «marutas» (troncos en chino), y recibían una buena alimentación y trato, para poder obtener buenos resultados en las pruebas.Las filas de «troncos» eran conformadas tanto por delincuentes, desertores, prisioneros de guerra y vagabundos. Estos eran tratados como simples ratas de laboratorio.

 

Según testimonios de prófugos utilizados en la unidad «Cuando Ishii necesitaba un cerebro humano para experimentar con él, ordenaba a los guardianes que obtuviesen el órgano. Estos tomaban un prisionero, y sujetando su cabeza contra el suelo boca abajo, partían su cráneo con un hacha, quitando en forma rápida el cerebro para las pruebas»

 

Los experimentos realizados, iban desde enfermedades (hongos, fiebre amarilla, tularemia, hepatitis, gangrena gaseosa, tétano, cólera, disentería, fiebre escarlata, ántrax, muermo, encefalitis de las garrapatas, fiebre hemorrágica, difteria, neumonía, meningitis cerebroespinal, enfermedades venéreas, peste bubónica, tifus, tuberculosis, etc.) hasta gases como el fosgeno, cianuro, drogas como la heroína, etc. Otros eran sometidos a pruebas con artefactos eléctricos, inyecciones letales, o para medir las resistencia al dolor en autopsias en vida.

 

Ishii Shiro 

 

Debido a las grandes nevadas durante la guerra en Europa, los soldados tenían poca resistencia a las bajas temperaturas, por lo que en la Unidad 731, fue de vital importancia este estudio. Unos prisioneros desnudos, eran sometidos a temperaturas de hasta 30º bajo cero. Luego eran golpeados hasta sentir los huesos congelados, una vez comprobado, se experimentaban técnicas de descongelamiento, para poder aplicarlo en soldados Japoneses en el frente.

 

Otras de las atrocidades que sufrieron los «Troncos» fueron suspensiones en piletones boca abajo, para calcular el tiempo que tardaban en ahogarse, inyecciones de aire para hacer estudios más cercanos de las embolias, etc.

 

 

Uno de los experimentos realizados

 

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Ishii y sus subordinados, luego de un pacto de silencio, destruyeron las instalaciones y evidencias, dejando en el anonimato (con un tinte de leyenda) lo sucedido en la factoría del horror.

 

Pero Estados Unidos poseía información sobre esta actividad y los científicos de Fort Detrick, Maryland (Unidad encargada de la investigación de la Guerra Biológica en USA), comenzaron entrevistas con los ex militantes de la Unidad 731.

 

Tanto Ishii como sus colaboradores, negociaron con Estados Unidos el privilegio de no ser juzgados por los tribunales a cambio de los resultados de sus experimentos y que esa información no fuera filtrada a la Unión Soviética.

 

En 1986, Max MacClain, ex prisionero del campo de concentración experimental, recuerda a su compañero de cuarto, que luego de recibir varias inyecciones, fue diseccionado.

 

Otros experimentos recordados por MacClain, eran los que se hacían con ántrax. Un prisionero era atado a un mástil y se hacían estallar bombas de ántrax (enfermedad híper contagiosa, que produce ulceraciones en la piel, envenena la sangre y mata a 9 de cada 10 infectados) para ver el tiempo de resistencia de un ser humano.

 

Las armas no eran la excepción a las pruebas y tanto fusiles, granadas, lanza llamas, eran probados con prisioneros vivos, para conocer su efectividad.

 

Tanto Estados Unidos como Japón, han negado estas atrocidades, a pesar que se hicieron públicos una colección de informes oficiales sobre el tema.

 

En una entrevista a Tomshimi Misibushi (ex miembro de la Unidad 731), con gran frialdad, podemos escuchar como detalla la autopsia en ser humanos vivos:

 

«Hacia las incisiones desde aquí, hasta aquí (señalando el cuello) y luego a lo ancho del estómago. Primero gritaban, pero luego perdían la conciencia»

«La primera vez, dudé mucho sobre lo que me ordenaban hacer. La segunda ya me acostumbré y la tercera ya lo hice más o menos voluntariamente» «Tienen que entender, que los «troncos» estaban allí, para propósitos experimentales» «Me enorgullezco de haber pertenecido a esta unidad» » Fue la primera del mundo que usó armas biológicas en combate»

 

El saldo de esta «locura científica» fue de más de 10.000 muertos en las más atroces maneras que puedan imaginar.

Existieron una gran cantidad de “trabajos” y actividades en los siguientes 10 años entre los que destaca el denominado como Proyecto Maruta. Durante esa época se dieron hasta 8 Divisiones donde se repartían las tareas:

  • División 1: Llevaban a cabo investigaciones sobre cólera, tuberculosis o peste bubónica con humanos. Las llevarían a cabo en prisiones de 300-400 personas.
  • División 2: Aquí se probaban nuevas armas biológicas, sobre todo el diseño y manufactura de instrumentos para esparcir agentes patógenos y parásitos.
  • División 3: Lugar donde se producían proyectiles con agentes patógenos.
  • División 4: Producción de materiales para los experimentos.
  • División 5: Lugar de entrenamiento de nuevos integrantes del grupo.
  • División 6, 7, 8: Espacio donde se concentraban las unidades médicas y a la parte administrativa.

Foto: Complejo del Escuadrón 731. Wikimedia Commons

El proyecto Maruta tuvo lugar entre los dos períodos del Escuadrón 731, una campo de “investigación” de carácter médico donde se utilizaron a humanos para llevar a cabo los experimentos. Los sujetos, la mayoría civiles, eran escogidos de entre las poblaciones en los alrededores, mayoritariamente niños, mujeres embarazadas y ancianos.

Un proyecto donde se llevaron a cabo las vivisecciones (disecciones de los sujetos cuando aún están vivos) porque se tenía la creencia de que el proceso de descomposición de un cuerpo humano podría afectar a los resultados. Las razones para llevar a cabo tal atrocidad tenían los siguientes objetivos de estudio:

  • Vivisección a prisioneros con diversas enfermedades. Estos tipos llevaban a cabo cirugía invasiva eliminando órganos para el estudio de los efectos de la enfermedad en el cuerpo humano.
  • Vivisección a mujeres embarazadas, muchas por los mismos doctores. Los fetos eran extraidos.
  • Amputación de extremidades en prisioneros para estudiar la pérdida de sangre. En algunos casos las extremidades se volvían a unir del lado contrario del cuerpo. En otras las extremidades se congelaban y se descongelaban para examinar los efectos de la gangrena.
  • Por último se llevaron a cabo extracciones quirúrgicas de estómago, cerebro o hígado.

Foto: Diagrama para bomba biológica del Escuadrón 731.

No fueron los únicos estudios, el grupo de experimentación ensayó con armas (granadas o armas químicas) sobre blancos humanos. También fueron inyectados con sueros contaminados con agentes patógenos para estudiar sus efectos o infectados con sífilis o gonorrea para estudiar las repercusiones de las enfermedades por transmisión sexual.

Un banco de pruebas del horror que terminó en agosto de 1945 con la invasión rusa de Manchukuo y Mengiang, momento en el que se disolvió la unidad y huyeron. Años después y tras salir a la luz los trabajos que allí se realizaban, las acciones del Escuadrón fueron denunciadas por las Naciones Unidas como crímenes atroces de guerra.

Increíblemente, tanto Ishii como sus colegas, siguieron sus vidas como grandes científicos. Con cargos en los altos mandos de la industria frigorífica, entes estatales, y hasta en asociaciones de gran renombre en Japón y los Estados Unidos.Pero lo más llamativo es que antes de su muerte en 1959 (cáncer en la garganta), Shiro Ishii llego a ser gobernador de Tokio, presidente de la Asociación Médica y del Comité Olímpico del Japón en la posguerra.

 

 

 

 

 

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