El Tesoro Perdido de los Incas: Misterios del Tahuantinsuyo

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En pasados artículos dimos cuenta de esta cronica, uno de los mitos más legendarios en Sudamérica, y cuenta pendiente incluso por decodificar. Aunque el asunto es reconocido popularmente como el oro perdido de Atahualpa, el enigma además cuenta con diferentes apelativos, inclinando mi selección para el desarrollo de éste trabajo el título, Tesoro del Tahuantinsuyo, que creo más representativo. Aclarado este punto, adentrémonos en sus enigmas.

Misterios Ocultos del Tahuantinsuyo. Pasajes perdidos de la cronica sudamericana

En julio de 1997 un estudioso escocés llamado Stanley Hall, presentó en QuitoEcuador, una insolita declaración, señalando la existencia de un inverosimil tesoro, que manifestó contestaba al antiguo imperio inca del Tahuantinsuyo.

Aquí mostramos dos extractos del explosivo escrito, que en 1997 el ingeniero escocés Stanley Hall, presentara al planeta. 

En su espectacular anuncio Hall, quién veintiún años anteriormente, 1976, había guiado la Expedición a Cueva de Tayos, como máximo representante del gobierno británico, entregó explosivas coordenadas, y difusión encima del contenido de un hallazgo, que de revelarse, alteraría la cronica sudamericana.

¿Dónde se oculta el tesoro del Inca? En Ecuador parecen esconderse, algunas de sus respuestas. Cortesía: books.openedition.org

Aquí varios extractos del intrigante escrito, que después de demasiado tiempo ven la luz:

Conocí al descubridor, un caballero ecuatoriano de excelente familia en octubre de 1992, se llama Petronio Jaramillo Abarca. Durante varias conversaciones conmigo, explicó en detalle el contenido de un vasto depósito de artilugios y registros históricos, ubicados en cuevas subterráneas en el este de Ecuador. Se gana la entrada a través de una abertura submarina en un río. Durante 5 años de cooperacion, llegué a lo inevitable conclusión de que mi amigo la verdad, y que debería sentirme privilegiado de ayudarlo y complacido de que él depositó tanta confianza en mí. No aparentaba factible que pudiera inventar una cronica tan inverosimil si no lo hubiera hecho. Lo experimentó él mismo. Varios de ustedes recordarán el discurso presentado a la National Geographic Society en Londres el siglo pasado por el conocido inglés Richard Spruce, encima del escrito llamado “Derrotero de Valverde” que explicó la cronica del fabuloso tesoro de Atahualpa y Rumiñahui, aparentemente escondido en el Zona montañosa del Llanganatis del Ecuador. Todos los expertos están de acuerdo en que este escrito fue alterado, y demasiados son los buscadores que murieron en la búsqueda de este legendario tesoro de Atahualpa. por lo tanto, el objetivo de este plan es una “Ocupación”, y no una “Exploración”. Las palabras clave para este plan serán buena voluntad, confianza y organización. Quién sabe, ¿podría el tesoro de Atahualpa, y el tesoro de Petronio Tahuantinsuyu ser idéntico?”

En otro párrafo Stanley Hall brindó datos incluso más curiosos, donde se cuenta la existencia de una biblioteca metálica de insolita redacción.

  1. El script de la biblioteca metálica es muy parecido a la taquigrafía moderna y todas las letras están escritas en vertical columnas, aparentemente, sin letras mayúsculas.
  2. Las páginas metálicas contienen todas las figuras geométricas que la sociedad puede inventar. Estas cifras están presentes en líneas rectas, verticales y oblicuas. Un detalle notable, es que no hay una de estas figuras que no esté dividida en dos partes.
  3. La biblioteca metálica es de gran escala y las páginas miden aproximadamente 60 cm x 50 cm x 10 a 15 cm. El peso de los libros es de aproximadamente entre 40 y 60 kilogramos cada uno.
  4. ¡Hay un elemento histórico colonial muy curioso! Entre las hojas de un texto metálico, hay un escrito escrito en español antiguo y firmado por un militar llamado Juan Ruiz, uno de los miembros de las guardias personales de Francisco Pizarro.

Supongo el lector estará clamando conocer lo ocurrido con el anuncio. Como ya habrá adivinado, no ocurrió nada, y el informe se archivó como una loca curiosidad. Nadie creyó en un relato que rozaba la ciencia ficción, pronto todo se olvidó. El incognito inca mantuvo su sello inviolable. Descubramos algunas pistas.

La leyenda del oro perdido de los incas

Todos los intentos por entender lo ocurrido con el tesoro inca, cae en saco roto, si no se aplica en la memoria del buscador, su antigua extensión territorial, graficada a través del Tahuantinsuyo (palabra de origen quechua donde Tahua, refiere al número cuatro, y Suyo a zona). Estas divisiones geográficas recuerdan en su conformación, al imaginario trazado atlante comentado por Platón ¿Casualidad? Continuemos.

El Tahuantinsuyo según registra la cronica, contó con 14 emperadores incas, cuyos dominios se extendieron desde el  siglo XI al XV, abarcando actuales naciones como Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia, Chile, y incluso Argentina. Atahualpa, será su última encarnación como heredero del sol, y quién legara el enigma más sonado sobre un misterioso  cargamento de oro desaparecido, evaporado durante su cautiverio a manos españolas. De las naciones nombradas, Perú y Ecuador, parecen llevar la delantera en cuánto a posibles pistas a evaluar. Nuestro enfoque se va centrar en este éste último. Pero hagamos un poco de cronica.

En su texto Tesoros Ocultos, 1964, el escritor galo Robert Charroux transmite lo siguiente:

En 1524, Huayna Cápac, duodécimo Inca, compartió su reino entre sus’ dos hijos mayores, Huáscar, Inca legítimo, que reinó en el Cuzco, y Atahualpa, hijo natural, que reinó en Quito; de ahí, una guerra fratricida. Atahualpa destrona a su hermano y se proclama Inca soberano en 1532, precisamente el año escogido por Pizarro para conquistar la América del Sur. Una entrevista se realiza el 16 de noviembre de 1532 entre Atahualpa y el conquistador en Cajamarca, al norte del país, y muy pérfidamente —hay que reconocerlo— Pizarro hace al Inca prisionero.

Un viejo afiche de los sesenta donde se ve a Robert Charroux, bajo la leyenda, 30.000 tesoros incluso buscados. Según Charroux el botín inca, uno de los más codiciados. Cortesía: renneslechateau.info

De ahí proviene la célebre cronica del rescate: Atahualpa, que entretanto ha hecho matar a Huáscar, ofreció para recobrar su libertad el contenido en oro de su prisión, incluso 9 pies del suelo, y, además, dos veces el contenido en plata de una sala contigua. El plazo de la entrega del rescate era de dos meses. Pizarro, por cierto, aceptó la proposición, y mensajeros indios partieron por el país a reunir los metales preciosos.Siendo la altura convenida de 9 pies, el volumen del rescate en oro se elevaba a 105 metros cúbicos, más o menos. Tomando en cuenta los vacíos del amontonamiento, cifrado en cuatro quintos a lo sumo, el volumen de oro habría sido, por lo menos, de 20 metros cúbicos, que simbolizan 400.000 kilos de oro = 200 a 300 mil millones. Pero Atahualpa no dejó de aventurarse al ofrecer ese rescate; no era sino un Inca bastardo, no reconocido por los sacerdotes y muy poco estimado por los grandes del reino; su autoridad ya dudosa era más o menos nula después de su captura por Pizarro, de modo que el metal precioso no llegó sino con gotario.Atahualpa había anunciado 400.000 kilos de oro; llegaron alrededor de 5.000 kilos. Los españoles se repartieron ese botín en Cajamarca el 18 de junio de 1533, después de realizar fundir la masa total. El producto, pesado y detallado, era el siguiente:

1.326.539 pesos de oro (alrededor de 4.500 kilos), 51.610 marcos de plata (alrededor de 12.900 kilos), que se repartieron Pizarro, sus sesenta y dos caballeros y ciento dos infantes, después de dar algunas migajas a Almagro y su reducida tropa. se comenta que Francisco Pizarro recibió 57.220 escudos y 1.175 libras de plata. Para cada caballero hubo: 8.880 escudos y 180 libras de plata. Para cada infante: 4.400 escudos v 90 libras de plata. ¡Un buen bulto para arrastrar por las montañas de las Indias Occidentales! ¡La bagatela de 60 kilos para los menos cargados! En suma, asesinado el Inca Atahualpa por los españoles, cesó de llegar el rescate y se asegura que convoyes de oro, detenidos en el trayecto, fueron escondidos en las montañas”.

El mito del dorado tras la búsqueda de uno de los tesoros más legendarios. Cortesía: elpatecte.weebly.com

En el interior de esta catarata de datos de valor descomunal, Charroux introduce una crónica reveladora, emitida por el mismo Francisco Pizarro, y toda una alerta para cualquier buscador.

Leamos con atención:

Voy actualmente a explicar lo que encontramos a nuestra entrada en el Cuzco… Asombrados, contemplamos los vasos de madera, de oro y de plata, aunque los más bellos hayan sido llevados por los indios. Entre diferentes cosas, descubrimos una efigie de oro y los indios nos dijeron, no sin pesar, que era la del fundador de la dinastía Inca. Encontramos igualmente cangrejos de oro, vasos decorados con motivos de pájaros, serpientes, arañas, lagartos y diferentes reptiles. Todas esas cosas preciosas fueron descubiertas en una gruta de los alrededores del Cuzco. Un indio nos manifestó que en una caverna cercana a Villaconga se encontraban escondidas grandes cantidades de placas de oro, que Huáscar había hecho fundir para decorar su palacio. Pero días después de habernos hecho tal revelación, nuestro informante se esfumó sin dejar huellas. En general, todos esos tesoros están ocultos, y de tal forma que es imposible encontrarlos. Los orejones los hicieron portar por servidores incluso proximidad del escondrijo; ahí, diferentes indios reemplazaron a los portadores, enterraron los objetos, luego por orden de sus amos se ahorcaron o precipitáronse a un barranco, sin protestar. Innumerables tesoros se hallan en este país; pero unicamente un milagro podría realizar que los descubriéramos…”

El una declaración entregado por Pizarro, infiere cierta desazón por parte del español, admitiendo la imposibilidad de romper un secretismo, que parece huir a su compresión. Y es que Pizarro ignora el tesoro del Tahuantinsuyo, obedece a reglas ocultas.

Rumiñahui y la pista Llanganatis

Rumiñahui, retratado por el artista quiteño José Yépez, en 1925. 

En diferentes artículos hablamos de Rumiñahui, 1490-1535, el general inca que luchara codo a codo con Atahualpa a quién acompañara en innumerables batallas. Son escasos los datos que sobreviven sobre este militar, Si conocemos que su fue apodado Rostro de Piedra, que según los historiadores le fuera otorgado por su carácter implacable. Pero su lealtad hacia Atahualpa, sufrió una alteración cuando al ser inmovilizado ingenuamente por los españoles, reclamó se pagara a los españoles un notable rescate, para así ser liberado. Y aquí surgen dos diferencias, y es que como conocemos cierto botín llegó a manos de Pizarro y los suyos, pero no en la cantidad prometida. Según se dice, una parte de ese cargamento al conocerse ya el triste destino de Atahualpa, acosado por signos de muerte, fue desviado hacia el Perú. Pero otra versión sindica, Rumiñahui, condujo parte de ese tesoro hacia una ubicación desconocida en el interior del Ecuador, que demasiados suponen se localizan enterrados bajo los inhóspitos montes de Llanganates (Hoy en dia reconvertido en un Parque Nacional que se extiende por las provincias de Cotopaxi, Napo, Pastaza y Tungurahua).

La primera película que se rodó en Ecuador, se consagró a la leyenda local. El Tesoro de Atahualpa, filmada en 1922. Cortesía: pressreader.com

Rumiñahui sufrió cruel tortura por parte de los españoles, pero jamás declaró el deseado escondite. Luego de su fallecimiento, miles de expedicionarios se lanzan a la caza del tesoro, y aunque claves, mapas, y documentos y testimonios orales, parecen dar cuenta de su destino, los logros son ínfimos. Transcurren las décadas y la frustración aumenta. Pero un inquieto húngaro está decidido a romper el maleficio.

János Móricz. Quinara y un encuentro misterioso

“Quinara.- Llano grande y hermoso de la Provincia y Corregimiento de Loxa en Reino de Quito, y del distrito de la villa de Malacatos al Mediodía, es célebre por la tradición antigua que hay, de  que en este paraje enterró, Quinara, capitán del Inca Atahualpa, el tesoro que llevaba a Francisco Pizarro para el rescate de aquel príncipe, cuando allí supo la muerte que le habían dado los españoles, quedándole desde por lo tanto, el nombre de Quinara; está en la posición de Piscabamba en 4 grados 18 minutos de Latitud Austral”. Antonio Alcedo y Herrera. Diccionario Histórico- Geográfico de las Indias Occidentales en América (1786-1789). Tomo IV, pág 538.

Indiana Jones como émulo de János Móricz según algunas visiones. Esta escritora disiente con este perfil. Hollywood jamás se interesó por sus aventuras. Cortesía: maghun.com

Aunque sobre ésta cronica ya brindamos varios apuntes, se hace necesaria una nueva puesta al día. Como conocemos en 1969 János Móricz realizó una declaración jurada ante las autoridades ecuatorianas, alegando haberse topado con un hallazgo enigmatico en las entrañas de una caverna conocida como la de los Tayos. En su raro escrito mencionó, que esas pruebas tendrían vinculación con una antigua civilización perdida, y no registrada en los anales sudamericanos. Móricz se jactó además de haber localizado una biblioteca metálica, compuesta por miles de volúmenes en oro, y diferentes metales, al igual que reliquias de incalculables valor. ¿Sería acaso Móricz, se habría topado con el legendario tesoro inca? Los rumores ardían, pero Móricz no soltó prenda, y esta vinculación fue velozmente olvidada. Cuando en 2004 inicié mi investigación encima del suceso, en la recolección de información me encontré con una inverosimil misiva desconcertante, datada de 1970. Sin demasiados rodeos Móricz admitía a una compatriota húngara, haberse topado en Quinara, cantón de Loja, con el Tesoro de Atahualpa.

En un párrafo de su inverosimil escrito :

En el año 1523, la noche del 29 de Agosto los españoles asesinaron al Príncipe de Atahualpa, del reino de KIT-US (en magyar: ‘Dos Progenitores’) y los tesoros para el rescate de Atahualpa fueron concentrados en el valle de PISKO BAMBA, donde fueron llevados por 40.000 indígenas incluso CAJAMARCA, donde estaba sufriendo a manos de los españoles. Cuando la noticia del asesinato llegó a Quinara (en aquel por lo tanto PISKO BAMBA) donde estaban los tesoros reunidos, de acuerdo con una costumbre tradicional o expresión legendaria muy antigua, se enterraron desde ese tiempo. Cuando llegué a Quinara, encontré una extensión de tierra ya excavada, con colosales huecos que parecen en verdad una plaza bombardeada. Un santuario. Es inverosimil lo que ocurrió minutos después. Estaba mirando entre las aberturas cuando vi un lugar especial donde estaba un CACTUS enorme y muy antiguo”.

En mi extensa pesquisa traté de verificar tan asombrosas confirmaciones, encontrándome con algunas perlitas, que en mi texto Cueva de los Tayos. Misterios Subterráneos de los Mundos Olvidados, 2016, narré en extensión. Si podemos decir la obsesión de Móricz con el tesoro venía de antaño, demasiado anteriormente de involucrarse con Tayos. ¿Ambos temas tenían un mismo origen? La duda del millón. Lo cierto es Móricz poseía el tesoro en mente cuando emigró desde su Hungría natal. Durante su estancia Argentina habría tomado contacto con Zvonimir Katalenic, 1920-1978, un pintor de origen croata afincado el BolsónBariloche, quién a decir de varios rumores lo habría asesorado en su búsqueda. Otra cuestión delicada es que las huellas de este botín inca, serían conocidas por los huaqueros ecuatorianos, y con los cuáles Móricz habría trabajado, pero de este asunto en futuro próximo, prometo entregar más detalles. Les aseguro asombrará sus derivaciones.

Umiña – Una piedra de otro planeta, y su vinculación con el tesoro del Tahuantinsuyo

“Yo no transmitiré a cualquier persona el incognito de la deidad verde, este incognito que me cuesta la vida. Allí está, esta copa fabulosa, tallada en una sola esmeralda y debido a la que el Inca Supremo captaba todo su poder de los astros. Es la más grande esmeralda del planeta. Ella alcanza en mis dos manos abiertas. Está tallada en figura de copa pentagonal. Ella es sagrada, ella es mágica. Permite desplazar montañas, pero no salvará la vida de quién la robe. Estoy solo. Mis ojos la cuidan. Pronto no tendré la fuerza de escribir, la palabra clave, la palabra mágica, es Umiña”. González, R. Uku Pacha, 2003.

El emperador Huayna Cápac, padre de Atahualpa, retratado en la célebre Primera Nueva Crónica, y Buen Gobierno, obra de Felipe Guamán Poma de Ayala, 1615-1616. Cortesía: researchgate.net

Supe de esta cronica en 2004, cuando iniciara mis investigaciones subterráneas. Fue a través de Uku Pacha, 2003, que logré ambientarme en su cronica, texto que en su instante me regalara el escritor peruano, Ricardo González. Según se cuenta en su creación, el padre de AtahualpaHuayna Cápac, habría recibido por parte de una princesa Quitucara Quilago, misteriosa piedra verde (esmeralda dotada de inverosimiles poderes). se comenta esta pieza luego de su fallecimiento, fuera heredada por sus descendientes, Atahualpa y Huáncar.

Actualmente bien, aquí algunas observaciones:

Aunque Quitucara Quilago compartió amores con Huayna Cápac, el cronista español Fernando Montesinos, célebre por sus Memorias Antiguas Historiales del Perú, escribe como Quilago, presentada como princesa cayambié, urdió un fallido complot contra el invasor inca, Huayna Cápac, a quién intentó matar sin lograrlo.

Retrato de la deidad Umiña. La deidad sanadora. 

Hay quién dice además, Quilago, jamás existió y es tan sólo un mito. Pero siguiendo con la Umiña, otra versión, sindica que en 1847 al lado al cadáver de un tal Gaeteano Osculati se reveló un manuscrito ensangrentando, donde se brindan algunas pistas de esta insolita piedra, leyéndose lo siguiente:

El que conoce el incognito de la piedra ligera y reluciente, obtendrá el don de elevarse como las palomas hacia las alturas de los cielos, será llevado por los aires como el cóndor encima de las montañas sagradas, y conocerá la revelación divina por el ala, el fuego y la piedra fundamental”.

Este relato proviene de un texto escrito por el esoterista francés Patrick Rivière, quién lo lanzara en Le Graal. Histoire et symboles, 2000. Vale decir que su extracto, reproducido por varios sitios en internet se ve en entredicho, ya que el mencionado Gaetano Osculati, 1808-1894, reconocido naturista italiano, estuvo lejos de fallecer en 1847, y aunque realizó importantes exploraciones en el oriente ecuatoriano, su nombre no aparece relacionado a la fantástica Umiña. en cambio en un texto del maestro de arqueología americana Marshall Seville, Las antigüedades de Manabí, Ecuador, que se distribuyera en 1907, en uno de sus capítulos se aborda la cuestión de Umiña.

Escribe Seville:

La provincia de Manta poseía dos templos, que permaneció desde los primeros tiempos incluso la llegada de los españoles. Uno se encontraba en el continente, y el otro en la isla, llamado hoy La Plata El del continente, fue el más conocido y celebrado de todos, pero poco menos rico que el de Pachacamac en Perú, y tanto frecuentado por peregrinos de todas partes. Fue empleado al dios de salud, llamada Umina, porque su ídolo se hizo, con la figura mitad humana, de una gran piedra de esmeralda muy fina, cuyo valor debe haber excedido ese  de los tesoros combinados de demasiados templos. A este célebre santuario el enfermos de todas partes estaban acostumbrados a viajar, viniendo en persona o en el  brazos de personas”.

En diferentes versiones la Umiña no solo es un notable engranaje del enigma griálico, sino que entre sus capacidades, está la facultad del acceso a dimensiones, y una energica emisión de luz verde, alumbrando el poderoso planeta subterráneo. Su decodificación completa que se nutre de un trasfondo esotérico, lo dejamos para otra ocasión. Porque además estamos ante una deidad que cuenta con propiedades curativas. Incluso aquí.

Conclusión

Como dijimos este enigma apenas esbozado y solo concentrado en una latitud de su geografía, supone como continuamente decimos una aproximación cuya decodificación, incluso el instante en pleno siglo XXI despierta pasiones atormentadas. El Tesoro del Tahuantinsuyo, no solo involucra los llamados metales malditos, tan sólo pistas confusas, sino que su verdadero valor, incluye un incognito mayor, a descubrirse cuando los tiempos sean aptos. Continuará.

Curiosidad

El año pasado tuvo lugar el estreno en las salas del Ecuador, A Son of Man. La Maldición del Tesoro de Atahualpa, donde se cuenta la vida del explorador quiteño, Andrés Fernández-Salvador y Zaldumbide, 1924-2008, quién por años estuvo abocado a la búsqueda del tesoro, sin conseguir encontrarlo. La cinta estuvo a cargo de su hijo, Luis Fernández Salvador, y la inversión, rozó la friolera de quince millones de dólares.