Por qué compramos: ¿Cómo engañan los publicistas a nuestro cerebro?

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El pensamiento humano es muy fácil de manejar a través del subconsciente, que se ve invadido a través de los sentidos. Visión, tacto y olfato nos dan la información que no continuamente advertimos, pero que nos impulsa a comprar. Colores Los primates (y entes humanos) distinguen más colores que diferentes mamíferos, lo cual es aprovechado por los vendedores, que elaboran sus productos y los textos publicitarios en color, recuerda Look at me. De esta figura, un experimento estadounidense enseñó que el 82% de los compradores prestan atención a la información escrita en color, mientras que a los textos en blanco y negro solo un 31% de los mismos.

Por qué compramos: ¿Cómo engañan los publicistas a nuestro cerebro?

Seguimiento de vista Los publicistas conocen que para que una página en Internet o un cartel publicitario atraigan la atención de la gente, la posición de los elementos agradables para la vista debe ser óptima. Y para determinarla, se utiliza el registro de los movimientos oculares o el ‘eye tracking’. Este truco consiste en que una cámara infrarroja registra el movimiento de los ojos de una persona mirando una imagen. Posteriormente un proyecto especial procesa los datos, reproduce la trayectoria de la mirada y la coloca en la imagen. Cualquier parada de la mirada en un sitio se marca con un círculo, y cuanto mayor es el circunferencia del círculo mayor es la mirada del comprador cae en este punto. La detección de estos “puntos calientes” permite dirigir la atención del cliente al producto o a la parte necesaria de un texto publicitario.

La sustitución de ideas Para llamar la atención de un comprador, los especialistas pueden conscientemente reducir las tallas de ropa en las etiquetas. Una doncella que sueña con perder peso de repente se ve más cerca de su propio ideal, su autoestima aumenta y la ropa de esta marca le gusta más. Los fabricantes de comida rápida recurren a una estrategia parecido aumentando el tamaño de las porciones. Como ejemplo, una porción estándar de patatas fritas en los últimos 40 años ha aumentado dos veces.

Olfato Este sentido tiene una ventaja indiscutible: la información sobre los olores se dirige casi directamente a la corteza cerebral y las construcciones que hay debajo de ella, culpables de una variedad de emociones y memoria. Con lo cual, los olores ayudan a mantener en la memoria los instantes nostálgicos del pasado, al igual que imágenes de productos determinados. los investigadores establecieron que tanto el olor general de una situación como el olor del producto en sí fomentan que los compradores recuerden mejor los productos. Si las mercancías tienen olor (además se aplica a las cosas que usualmente no huelen), la gente recuerda mejor su marca y su apariencia pasado inclusive un tiempo.

Percepción multisensorial: el olor y el tacto Nuestros sentidos no están alejados: la información recibida a través de los ojos influye en lo que sienten nuestros dedos y los olores se asocian con imágenes visuales concretas. En este sentido, un experimento realizado en 2010 por la Universidad de Michigan enseñó que nos resulta más agradable la combinación de textura áspera y olor varonil y textura suave y aroma femenino (estas combinaciones no provocaron disonancia cognitiva).

Textura del envase y gusto del producto El gusto, que es parecido al olfato, además depende del tacto. en cambio, los experimentos revelaron que la textura del producto no continuamente se refleja en la percepción del gusto, pero principalmente en los consumidores que no son muy curiosos.

Lengua Tiene sentido traducir las frases en el envase en el idioma nativo de los compradores, inclusive para los bilingües que dominan igualmente bien dos idiomas. Un experimento enseñó que los carteles publicitarios en la lengua materna se asocian con el hogar y los amigos, mientras que los carteles en inglés con el ambiente urbano y la figura de vida de la clase alta. Por ello, los investigadores confirman que a las grandes corporaciones que venden champús y cigarrillos les conviene mejor traducir la publicidad y etiquetas en el idioma oficial del país en que se realizan las ventas. Y al contrario, los carteles que destacan joyas u objetos caros no deberían traducirse.

 

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from otra realidad

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