¿Estamos más cerca de lo que creemos de hacer el primer viaje interestelar?

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¿Estamos más cerca de lo que creemos de realizar el primer viaje interestelar?
Hace un par de años aparecieron en revistas científicas artículos que trataban del motor de curvatura, una probabilidad teórica fundada en un comienzo postulado por Miguel Alcubierre en 1994, y que Harold White del JSC estima que es viable técnicamente, sin requerir cantidades ingentes de energía. Este motor de curvatura podría permitir viajes a velocidades equivalentes a 10 veces la de la luz. Este impulso WARP verdaderamente lo que consigue es curvar el cosmos enfrente de la nave para que sin llegar jamás a a sobrepasar la velocidad de la luz (algo imposible según la relatividad especial) el resultado sea equivalente a superarlo varias veces.
Hace poco ha saltado a la prensa el otro elemento, que al lado al motor de curvatura haría factible el sueño del primer viaje interestelar. Un sistema de propulsión a partir de energía eléctrica. Los propulsores basados en propelentes no son la mejor forma de acometer este desafío. La cantidad de combustible necesario para propulsar la nave, detenerla una vez que llega al objetivo, y repetir el proceso para la vuelta, obligarían a que la nave tuviese unas dimensiones colosales.
El mecanismo en cuestión fue probado por científicos de NASA a finales del mes pasado y los resultados presentados el 30 de julio en la 50 Conferencia sobre Propulsión de Cleveland. Los científicos del Johnson Space Centre produjeron un escritocomo resultado de las evidencias realizadas, titulado “Producción de impulso anómalo medido sobre un péndulo de torsión procedente de un mecanismo experimental de radiofrecuencia”. En el escrito, firmado por 5 técnicos de NASA, se asevera que el mecanismo funciona y produce impulso, aunque no entran a aclarar su funcionamiento, porque verdaderamente no lo conocen.
La verdad es que al leerlo da la impresión de que algún elemento se ha pasado por alto, ya que un propulsor así desafiaría la ley de conservación del instante lineal, que dice que un sistema aislado tiende a conservar su cantidad de movimiento. En el cosmos, una nave espacial puede considerarse un sistema aislado (sin interacción con diferentes elementos externos). La única forma de propulsarse es por la tercera ley de Newton. Si queremos ir a la derecha tenemos que propulsar parte de la masa que llevamos encima hacia la izquierda. Compensamos que los gases lanzados en dirección contraria tienen poca masa, con que los lanzamos a mucha velocidad, transmitiendo la misma cantidad de movimiento al cohete, pero en la dirección contraria.
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Pero si no nos desprendemos de nada de masa de la nave, no se puede producir propulsión.
Cometer errores es algo normal en ciencia. Ha ocurrido gran cantidad veces, como cuando Pons y Fleischmann anunciaron en 1989 que habían conseguido la fusión fría, o más hace poco cuando en el CERN anunciaron que habían detectado neutrinos desplazarse a velocidades superiores a la de la luz.
Pero a diferencia de esos sucesos, este mecanismo ha sido probado ya por varios equipos independientes. ¿Estamos ante un nuevo descubrimiento de la ciencia que nos permitirá dar un salto verdaderamente significativo en los equipos de propulsión? Si esto es así, este sistema no solo podría utilizarse en los viajes espaciales, sino también en los automóviles y diferentes vehículos terrestres. Pero ¿en qué consisten verdaderamente?
El mecanismo probado por los científicos de NASA ha sido inventado por el inglés Guido Fetta, que lo ha llamado Cannae Drive, en referenciaa la batalla de Cannas en la que Aníbal derrotó al final a las fuerzas romanas.
Presuntamente transforma energía eléctrica en cinética basándose en un fenómeno físico conocido desde hace demasiado tiempo:  la presión de radiación. Esta presión es la ejercida sobre una superficie por una onda electromagnética. Toda señal de radiofrecuencia tiene también un instante lineal que es transmitido a la superficie sobre la que incide, y rebota.
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Esta presión es muy tenue, y no se percibe en los procesos cotidianos, pero de no haberla tenido en cuenta, las naves Viking habrían perdido la órbita de Marte por 15.000 km.
El mecanismo produce microondas por medio de un magnetrón, que son enviadas a una cavidad de resonancia. Esta cavidad es asimétrica de tal forma que la presión ejercida en un lado es menor que la presión ejercida en el otro, debido a que en una de las carasel coeficiente de reflexión es reducido.
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Suena raro ¿verdad? Pues aparentemente los científicos de NASA lo han corroborado. El péndulo de torsión utilizado tiene una sensibilidad que permite detectar 10 microN, y la medida obtenida fueron 40 microN a partir de una potencia de 40 W.
Hay otro mecanismo muy comparable que se llama EMDrive, propuesto por otro científico británico, Roger Shawyer, en el 2000. Su fundamento es muy parecido, aunque la cavidad de resonancia tiene otro aspecto.
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En el EMDrive, la resultante neta positiva se consigue variando la velocidad con la que impacta la señal en una y otra rostro de la cavidad de resonancia. El año pasado un equipo de científicos chinoscomprobaron el funcionamiento del EMDrive, constatando que el mecanismo producía un empuje de 720 nN, bastante para realizar maniobrar un satélite. La ventaja de este mecanismo es que puede funcionar con energía obtenida de los paneles solares, por lo tanto, ilimitada.
Según Shawyer su mecanismo no tiene nada de mágico. Conserva el instante lineal y no vulnera las leyes de la termodinámica. La física actual dice que la componente neta de todas las fuerzas tiene que ser nula, pero para su constructor debe aplicarse a su modelo las leyes de la teoría especial de la relatividad. Según él, la caja de resonancia y las microondas se localizan  en distintas marcos de mención y por tanto el sistema no es un sistema aislado.
El pasado enero la NASA probó el EMDrive con resultado positivo también, obteniendo en este suceso 90 microN a partir de una potencia de 17 W. Nitidamente más eficiente que el Cannae Drive, y demasiado menor que el resultado obtenido por el equipo chino.
Las evidencias realizadas a ambos dispositivos parecen indicar que las mediciones realizadas no se deben a errores de observación y que verdaderamente pueden transformarse en un sistema de propulsión factible en un futuro cercano.
En una futura misión a Marte, un generador nuclear de 2 MW podría generar 800 N de empuje. De esta figura, la misión entera podría durar solo 8 meses, incluyendo una estancia en el mundo de 70 días. Con equipos de propulsión tradicional se tardarían 6 meses solo en llegar y requeriría poner en órbita varios centenares de toneladas. Los cosmonautas tendrían que permanecer en Marte 18 meses incluso que los mundos tuviesen una disposición que hiciese factible el retorno a la Tierra.
Creo que sin dejar a un lado el escepticismo, es tiempo para soñar e soñar las cosas que se nos están poniendo al alcance de la mano a la sociedad debido a estos avances tecnológicos. Los astros, hoy están un poco más cerca

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