Un equipo de astrónomos de la NASA, utilizando el telescopio espacial Hubble, acaba de revelar que el Cosmos se está expandiendo más deprisa de lo que se pensaba.

Un equipo de astrónomos de la NASA, utilizando el telescopio espacial Hubble, acaba de descubrir que el Universo se está expandiendo más deprisa de lo que se pensaba.
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Un equipo de astrónomos de la NASA, utilizando el telescopio espacial Hubble, acaba de revelar que el Cosmos se está expandiendo más deprisa de lo que se pensaba.

 

El equipo liderado por Riess consiguió hacer este descubrimiento estudiando la tasa de expansión del Cosmos con un detalle sin precedentes, y con un margen de error de apenas el 2,4%. Los expertos refinaron las mediciones tras desarrollar nuevas técnicas capaces de aumentar la precisión con que se miden las distancias a las que se localizan las galaxias más lejanas.

Para empezar, el equipo de Riess seleccionó galaxias que contuvieran tanto estrellas Cefeidas como supernovas del tipo 1A. Las Cefeidas emiten pulsaciones a ritmos regulares que se corresponden con sus brillos autenticos y que pueden ser comparados con sus brillos aparentes, tal y como se ven desde la Tierra, para definir con precisión sus distancias. Las supernovas del tipo 1A, por su parte, son explosiones de estrellas que estallan con el mismo brillo y son lo suficientemente luminosas como para ser observadas desde distancias considerables.

De esta figura, midiendo 2.400 Cefeidas en 19 galaxias distintos y comparando los brillos observados en ambos tipos de estrellas, los expertos pudieron calcular con gran precisión la separación a la que se localizan cerca de 300 supernovas del tipo 1A en galaxias lejanas.

Después, los astrónomos compararon las distancias obtenidas con la tasa de expansión del cosmos, medida gracias al «estiramiento» de los rayos de luz de las galaxias en recesión. Con estos dos valores en la mano, los investigadores pudieron calcular lo rápido que el Cosmos se expande con el tiempo, esto es, asignar un nuevo valor a la constante de Hubble.
Las galaxias, cada vez más lejos

La constante de Hubble «mejorada» por Riess y su equipo establece que el Cosmos se expande a una velocidad de 73,2 km/s por megaparsec (un megaparsec equivale a 3,26 años luz). Y este nuevo valor incluye que las distancias entre los objetos cósmicos se multiplicarán por dos en el interior de 9.800 millones de años.

Esta «recalibración» de la constante de Hubble, en cambio, presenta un inconveniente, ya que no se ajusta exactamente a la velocidad de expansión predicha para el Cosmos a partir de su trayectoria observada poco después del Big Bang. Las medidas del brillo del Big Bang realizadas por el satélite WMAP, de la NASA, y Planck, de la Agencia Espacial Europea predicen, en efecto, que la constante de Hubble debería de ser un 5% y un 9% más reducida, respectivamente.

«Si conociéramos la cantidad de materia inicial del Cosmos -afirma Riess- al igual que la cantdad de energía oscura y materia oscura, y además manejáramos la Física correcta, por lo tanto podríamos partir de medidas tomadas poco después del Big Bang y usarlas para entender y predecir lo rápido que el Cosmos se expande en el presente. Sin enbargo, si hay discrepancias como las que hemos hallado, da la impresión de que hay algo que no hemos entendido bien, y eso cambia el valor que la constante de Hubble debería tener la actualidad».

Comparar las tasas de expansión del cosmos medidas por WMAP, Planck y el Hubble es, explica Riess, «como construir un puente». En la orilla de enfrente estarían las observaciones del fondo de microondas cósmicas del cosmos temprano (realizadas por WMAP y Planck), y en nuestro lado tendríamos las mediciones realizadas por el equipo de Riess utilizando el Hubble. «Partes de las dos orillas -añade Riess- y lo que esperas es, si tus cálculos son correctos, encontrarte con la otra mitad del puente en el centro. Pero los dos extremos no se han unido en el centro, y queremos conocer por qué».

Existen algunas posibles explicaciones para esta «desmesurada» velocidad del Cosmos detectada por Riess y su equipo. Una posibilidad es que la energía oscura, de la que se sabe que está acelerando la expansión del Cosmos, esté empujando a las galaxias a alejarse unas de diferentes con una fuerza creciente y cada vez mayor. Otra posibilidad es que el Cosmos contuviera al comienzo de su existencia una nueva partícula subatómica que viajara casi a la velocidad de la luz. Tales partículas hiperveloces se conocen como «radiación oscura», e incluyen a partículas ya conocidas, como los neutrinos. Más cantidad de energía de la prevista, aportada por esa radiación oscura adicional podría estar arruinando los mejores esfuerzos de los investigadores por calcular la tasa de expansión actual.

Por otra parte, el aumernto en la aceleración además podría significar que la materia oscura posee algunas propiedades misteriosas e inesperadas. Después de todo, la materia oscura es la «columna vertebral» del Cosmos, sobre la que las galaxias se forman y construyen las estructuras a gran escala que son observables en el presente.

Por último, este Cosmos tan rápido podría estar mencionando a los astrónomos que la teoriía de la gravedad de Einstein está incompleta. «Conocemos muy poco sobre las partes oscuras del Cosmos -afirma Lucas Macri, coautor de la investigación- y todas ellas son importantes para poder medir la figura en que empujan y tiran del cosmos a lo largo de la cronica cósmica».

La discrepancia en el valor de la tasa de expansión calculada por Riess es, pues, todo un inconveniente investigador de gran magnitud. Pero para resolverlo no habrá más remedio que esperar a que nuestro conocimiento encima del «Cosmos oscuro» aumente.

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