Zonas infernales: el Castillo Houska

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El castillo que alberga la puerta al infierno

Ubicado en la República Checa, al norte de Praga, el Castillo Houska posee propiedades arquitectónicas que lo hacen digno de mucha atención, y para conocerlo a fondo es necesario remontarnos a la era de construcción. Para el siglo XIII, quizá por orden de Otakar II de Bohemia (perteneciente a la dinastía Hohenstaufen y fundador de varias ciudades de Bohemia, Moravia y Silesia, sino además en Austria y Estiria) fue que se designó ese asentamiento como nueva sede para que el estado real trabajara desde ahí.

A través de los años, el castillo pasó por distintos dueños. Nadie entendía que era lo que hacía tan atrayente esa edificación, no estaba en la mejor zona, no quedaba en punto fronterizo o estratégico militarmente ni estaba cerca de recursos importantes para defender como el agua.

Anteriormente de un castillo hubo una fortificación

Se tienen registros que durante el Siglo IX, según señala Václav Hájek (cronista y escritor checo) en su Crónica Checa en 1541, de que en aquellos terrenos existió un fuerte de madera. En este fuerte, según la Crónica, los habitantes de la zona contaban que en una parte de la piedra caliza que rodeaba la edificación había una grieta enorme y que de ahí surgían criaturas monstruosas: con alas demoniacas y partes de animal.

En las noches, esos entes atormentaban el ganado o a cualquier persona que se apareciera en ese sitio. La gente desesperada intentaba cerrar la grieta pero al parecer todo con lo que intentaban tapar ese hoyo era absorbido. Fue tan grande el miedo de los que vivían por ahí, que pensaron que ese agujero era una puerta al infierno y así fue como la empezaron a llamar.

Un noble, líder de la zona, ansioso con terminar los rumores de la puerta del infierno, le ofreció a varios prisioneros el perdón absoluto si descendian por el agujero y contaban lo que habían observado. El experimento fue fatal: cuando el primer prisionero había bajado varios metros empezó a proferir gritos enloquecedores, y cuando lo subieron la gente que estaba en el sitio, quedó estupefacta al ver como el cabello del reo se había vuelto completamente blanco.

Un castillo dedicado al comandante de Dios

Para los años entre 1270 y 1280 se llevó a cabo la edificación del castillo, el sistema de defensa está guiado hacia el interior, no hay modo de llegar al primer piso ya que no hay escaleras y gran cantidad de las ventanas que se observan están como sencillo adorno, ya que no hay ninguna habitación detrás de estas.

La parte donde estaba la puerta del infierno fue cubierta con planchas de piedra levantando la capilla encima del sitio: allí se colocaron diferentes pinturas del arcángel San Miguel, un ser que según las creencias cristianas se enfrentó al demonio y salió triunfante.

en cambio, además se pueden ver diferentes pinturas macabras como la de criaturas endemoniadas: una muy peculiar es la de un centauro femenino tensando un arco en la mano izquierda, algo raro para esas fechas debido a que los centauros eran criaturas paganas y ser zurdo, según la cultura de la edad media era señal de ser aliado de satán.

Unos invitados muy ilustres

Como se mencionó a comienzo del texto, en lo que lleva en pie el Castillo ha contado con huéspedes gran cantidad interesantes. Durante la Guerra de 30 años Houska estuvo vacío, pero fue ocupado velozmente por un líder sueco de una banda de ladrones llamado Oronto. Se que este convicto era practicante de magia negra, pero incluso así fue dado de baja por dos cazadores de la zona que encontraban frustrados por los experimentos atroces de Oronto.

En el año de 1836, el poeta Karel Hynek Mácha pasó una noche en el castillo y después escribió una carta a su amigo Edward Hindle, en la misiva le narraba  que durante toda la noche había tenido pesadillas en donde descendía por el hoyo y la maldad lo alcanzaba.

Ya en pleno siglo XX, durante la Segunda Guerra Mundial, los Nazis habitaron ese castillo, se dice que más que como refugio y punto militar, usaron Houska como sede para prácticas ocultistas aprovechando las energías que posee el sitio. Recordemos, como lo vimos en el artículo De Monstruos, Dioses y Demoniosque los nazis tenían una fascinación con las fuerzas ocultas y las sociedades secretas. Acabada la guerra, cuando fueron a revisar el edificio hallaron cadáveres de varios soldados ejecutados.

Houska sigue siendo un enigma para quienes lo visitan, y los avistamientos de demonios son reportados cada año: mujeres con trajes viejos que se pasean por los pasillos, perros de tres cabezas que asustan por los alrededores o un caballo sin cabeza que recorre los bosques; los misterios que alberga esta edificación han tratado de ser revelados  por una gran variedad de expertos paranormales, nadie ha podido dar con una contestación concreta.

Según la conclusión a la que han llegado demasiados, es que Houska fue erigido siguiendo el patrón de Geometría Sagrada, es decir, siguieron un montón de figuras geométricas que tienen como base lo matemático y sagrado, tal vez para contener una posible puerta al infierno.