El Texto de Thoth

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El Texto de Thoth

El Libro de Thoth

El Texto de Thoth es un oscuro tratado de magia, encantamientos, hechizos y filosofía proveniente de Egipto, más precisamente durante el período ptolemaico (325 a.C – 25 a.C).

No sorprende que El Texto de Thoth haya surgido durante la dominación helénica de Egipto, Era que marcó el final de las viejas formas de adoración y la sublimación de diferentes actitudes ante las deidades y el estado. La leyenda asegura que El Texto de Thoth fue escrito por el mismísimo Thoth, una de las deidades más importantes y antiguas del panteón egipcio, Señor de la redacción y el conocimiento.

El Texto de Thoth, tal vez compuesto para salvaguardar algunas creencias egipcias fundamentales, contiene dos hechizosimponentes. El primero permite al iniciado entender la lengua de todos los animales; el segundo, sombrío y ominoso, permite que el lector aprenda a percibir la presencia de las deidades.

El Texto no está a excepto de los avatares de laleyenda. se comenta que El Texto de Thoth fue escondido en las profundidades del río Nilo, cerca de Coptos, donde fue sellado por varios cofres y custodiado por serpientes. El príncipeNeferkaptah, de pura cepa egipcia, luchó contra los ofidios y recobró el texto. Thoth, ofendido por la actitud del príncipe, asesinó a su esposa y su hijo. Neferkaptah se suicidó y fue prolijamente enterrado al lado al texto. Varias generaciones después un adolescente llamado Setne Khamwas profanó la tumba de Neferkaptah y robó el texto prohibido, a pesar de las severas advertencias del fantasma del príncipe, encadenado eternamente a su cuerpo corrupto. Setne, más ambicioso que sediento de conocimiento, fue velozmente seducido por una hermosa doncella que lo obligó a matar a sus descendientes y a humillarse frente al faraón. Hundido en el dolor más hondo, el adolescente Setne advierte que todo ha sido una ilusión creada por Neferkaptah. Sin mayores demoras, devuelve El Texto de Thoth a la custodia incansable del espectro.

Es curioso que la leyenda, al menos tal como se la conoce, finalice allí sin aclarar cómo El Texto de Thoth retornó al planeta de los vivos. A continuación citamos otra interesante leyenda de El Texto de Thoth que horrorizaría a los universitarios, bellamente adornada por el realismo mágico de Jacques Bergier para su obra Los Libros Condenados (Les Livres Maudits), donde se plantea una teoría inquietante relacionada con el pasado terrible del texto y una civilización que precede por varios miles de años a nuestros entrañables egipcios.

El Texto de Thoth.
Extracto de Los Libros Condenados (Les Livres Maudits), de Jacques Bergier.

Para investigar el inconveniente del Texto de Toth, debemos situarnos en esta teoría de una antiquísima civilización preegipcia. Toth es un personaje mitológico, más divino que humano, el cual, según todos los documentos egipcios que poseemos, fue anterior a Egipto. En el momento del nacimiento de la civilización egipcia, hay que suponer que los sacerdotes y los faraones poseían El Texto de Toth, que era, quizá, un rollo o una serie de hojas de papiro que contenían todos los misterios de los diferentes mundos y daban un poder considerable a sus poseedores.

2500 años anteriormente de Cristo, los Egipcios conocían ya la redacción y componían libros. En la literatura egipcia de esa era encontramos ya tratados de ciencia y de medicina, textos religiosos ¡y tambien obras de ciencia-ficción! Por ejemplo, el relato de las aventuras del faraón Snofru, padre de Keops, es una autentica novela de anticipación, con extraordinarios inventos, monstruos y máquinas. Podría haber sido publicada en nuestros días y nadie sospecharía un origen de ¡25 siglos a. de J.C.!

El texto de Thoth debía de ser, pues, un papiro antiquísimo ( si era papiro ), copiado en incognito en sucesivas ocasiones, y cuya antigüedad se remontaría a 10.000 o quizás 20.000 años. Pero un objeto material no es en modo alguno un signo. Un objeto material que podía ser destruido, principalmente, por el fuego. Veamos lo que fue de él. Pero fijémonos ante todo en el propio Toth. Este es representado como un ser humano con cabeza de ibis. Tiene en la mano una pluma de caña y una paleta con la tinta que se usaba para escribir sobre pergamino. Sus diferentes dos símbolos son la luna y el mono. Según la tradición mas antigua, invento la redacción y actuó de secretario en todas las reuniones de las deidades. Esta asociado con la ciudad de hermópolis, de la que conocemos muy poco, y con unos reinos subterráneos de los que aun conocemos menos.(¿Agartha?) Trasmitió la redacción a la Sociedad y escribió un texto fundamental, el mas conocido y antiguo de todos los libros, que contenía el incognito del poder ilimitado.

La primera alusión a este texto aparece en el papiro de Turis, descifrado y publicado en Paris, en 1868. Este papiro cuenta una conspiración mágica contra el faraón, conspiración encaminada a aniquilarlo, al lado con sus principales consejeros, por medio de hechizos practicados con figuritas de cera construidas a su imagen y semejanza. La represión fue terrible. Cuarenta funcionarios y seis encumbradas damas de la Corte fueron condenados a muerte y ejecutados. Diferentes se suicidaron. Por lo tanto, el texto condenado de Toth fue quemado por primera vez. Este texto reaparece más tarde en la cronica de Egipto, en manos de Kanuas, hijo de Ramses II. Por lo observado, este poseía el original, escrito de puño y letra de Toth, y no por un escriba. Según los documentos, este texto enseñaba la forma de mirar al sol rostro a rostro. Confería poder sobre la tierra, el océano y los cuerpos celestes. Daba la facultad de interpretar los medios misterios utilizados por los animales para comunicarse entre ellos. Permitía volver a la vida los muertos y obrar a separación.

Naturalmente, un texto como este constituye un peligro insoportable. Kanuas quema el texto original, o pretende hacerlo. Como el mismo texto dice que el texto, nacido del fuego , es incombustible, el relato es contradictorio. Pero si se produjo verdaderamente esta «desaparición», la misma fue solo provisional. El texto reaparece en las inscripciones de la «estela Metternich», llamada así porque fue regalada a Metternich por Mohamed Alí Bajá. La estela fue descubierta en 1828, y data del año 360 a. de J.C. A escala de la cronica egipcia es, pues, un escrito moderno. Aparecen representados en esta estela más de trescientos divinidades y, entre ellos, las deidades de los mundos que giran alrededor de diferentes astros. un gran numero de los descifradores modernos de esta estela, dicen que interesaría demasiado a los autores de ciencia-ficción El propio Toth anuncia en esta estela, que hizo quemar su texto y que expulsó al demonio Set y a los siete señores del mal.

Esta vez, la cuestión parece solventada. En el año 360 a. de J.C., el texto de Toth es solemnemente destruido. en cambio, la cronica no ha hecho más que empezar. A partir del año 300 a. de J.C., (apenas 60 años después) vemos aparecer de nuevo a Toth, identificado esta vez con Hermes Trismegisto, fundador de la alquimia. Y todo mago que se respete, particularmente en Alejandría, alardea de poseer el texto de Toth ; pero este texto no aparece jamás: cada vez que un mago se jacta de poseerlo, un incidente pone fin a su carrera.

Entre principios del siglo 1 a. de J.C. y finales del 2 d. de J.C., aparecen cuantiosos libros que constituyen, en su montón, el corpus hermeticum. A partir del siglo 5, estos textos son coleccionados, y encontramos en ellos referencias al texto de Toth, pero jamás una indicación precisa que permita encontrarlo. Los textos más célebres de esta serie son los titulados Asclepius, Koré Kosmou y Poimandres. El Asclepius en particular, nos brinda misteriosas imágenes del poder de las civilizaciones desaparecidas. Y incluso considerados como obras de ciencia-ficción, estos textos excitan vivamente la imaginación. San Agustín y cuantiosos teólogos y filósofos se interesaron demasiado por ellos. Sin duda alguna estos textos son los que propagaron el Texto de Toth. Este aparece tan e veces, desde el siglo 5 de la era cristiana incluso nuestros días, que podemos preguntarnos cómo fue reproducido anteriormente de la ficción de la imprenta y de la imagen. La Inquisición lo quemó al menos treinta veces, y se necesitaría todo un texto para enumerar los insolitos accidentes sufridos por los que se jactaban de poseer el texto de Toth. En el siglo XVIII, todo charlatán que se respetase alardeaba de poseerlo y aunque ninguno de ellos pudo mostrarlo, demasiados murieron en las hogueras de la inquisición por esta provoca, incluso el año 1825.

El texto de Thoth por lo tanto es el texto que hay pero no hay, pero lo que si parece existir es una asociación internacional de lo que se a dado en llamar «Hombres de Negro». Si hay tal organización, debe poseer necesariamente el texto o lo que queda de él. Y, si los egipcios aplicaron al papiro iguales técnicas de conservación que a las momias, no es en modo alguno absurdo pensar que un papiro pudiese conservarse incluso el siglo XIX, a partir de cuya era pudo ser fotografiado. A menos que la organización de que se trata conociese la imagen desde demasiado anteriormente, teoría que no debe descartarse a juzgar por ciertas pistas que nos otorga la cronica. Todo esto hace que sintamos afán por conocer más. Pero es comprensible que varios piensen que la sociedad no está preparada para recibir estos conocimientos, y que una organización haga todo lo posible por impedir la publicación del texto de Toth. Incluso hoy, parece que lo han conseguido, y , a la luz de las aplicaciones que le dan varios hombres al conocimiento, incluso puede que tengan razón. Lo cierto es que, si existiese una transcripción del Texto de Toth, con evidencias de autenticidad y fotografías del texto original, todos los editores vacilarían anteriormente de publicarla. ¿Usted no?

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