EL HOMBRE SIN ROSTRO DE PITTSBURGH

EL HOMBRE SIN ROSTRO DE PITTSBURGH

16 abril, 2019 Desactivado Por Marcos


La leyenda de Ray Robinson


Como en todas las historias fantásticas, hay un relato oficial y una leyenda en la que ha ido trocando, y en ocasiones no está del todo claro en qué punto la realidad comienza a ser ficción.

conforme con la Leyenda Urbana, Ray (Raymond) Robinson era un desafortunado trabajador de la Empresa de Energía del área de Pittsburgh que fue alcanzado por un relámpago o, en su defecto, por una inmensa descarga producto de una mala conexión eléctrica. El hombre murió, pero dejó su alma en la tierra, que adoptaría la apariencia de su cuerpo desfigurado tras el incidente.

Su espectro empezó por lo tanto a recorrer los caminos aledaños en las noches.

Carecía de brazos, ojos y nariz y su boca era apenas un agujero a medio abrirse; en cambio poseía protuberancias en la rostro, un agujero en la mejilla y un raro brillo verdoso… lo que llevó a que se le llamara “El Hombre Verde”.

Este mito se volvió increíblemente popular en la zona hacia los años 80’s y 90’s. en cambio, escasos de los jóvenes que se deleitaban con el terror que el relato incitaba consideraban que la cronica tuviese algo de cierto. en cambio, así era: todo había comenzado con el dramático incidente de un niño en 1918 o 19.
El incidente de Ray

Parte de la cronica – la que involucraba el incidente – era verídica.

El error estaba en el personaje y en su supuesta muerte: Raymond Robinson no era un trabajador de la planta de energía, era apenas un niño cuando ocurrió el incidente.

En 1918 o 19, cuando el pequeño poseía apenas 8 años de edad, se aventuró en un árbol con la intención de ver de cerca el nido de un pájaro. El niño no se percató del peligro de la cercanía de las líneas eléctricas y sufrió una tremenda descarga que lo dejó inconsciente e hizo que cayera del árbol.

El resultado fue algo totalmente descorazonador. El incidente lo llevó a perder un brazo, una oreja, ambos ojos y la nariz y dejó su cuerpo (y sobre todo su cara) tremendamente desfigurado. Los médicos pensaban que no sobreviviría, pero Ray, desafiando los dictámenes, consiguió salir adelante: apenas un año anteriormente otro niño había muerto a provoca de un incidente prácticamente idéntico.

Lo que siguió es uno de los relatos más inspiradores que se conocen. Pese a su horrible malformación y a haber quedado ciego, Ray llevó una vida relativamente normal dedicándose a la fabricación de artesanías y principalmente al trabajo del cuero. Sus billeteras y correas le ganaron relativa fama, pero serían sus reconocidas caminatas nocturnas las que lo convirtieran verdaderamente en una leyenda.


El origen de la leyenda

Una de las actividades favoritas de Ray era, precisamente, salir en caminatas nocturnas. Normalmente no aparecía de día, para evitar el horror público,pero acostumbraba a aventurarse en las noches, únicamente con una estaca para esquivar los obstáculos. Es fácil soñar el efecto que su presencia poseía en los desventurados curiosos que casualmente daban con él en una noche llena de neblina.

Pronto empezó a ganar fama. Aunque varios lo buscaban para lastimarlo,diferentes lo hacían con la sincera intención de conocerlo, y normalmente intercambiaba una foto o una conversación por cigarrillos y cerveza. Ni los molestos maleantes ni varios accidentes (incluyendo un par de choques con autos) hicieron que Ray desistiera de sus caminatas nocturnas. Con el tiempo, en cambio, la vejez lo obligó a recluirse: moriría en 1985 a la edad de 74 años.

Resulta curioso cómo demasiados niños que crecieron horrorizados ante la leyenda del Hombre Verde, al preguntar a sus padres escucharían esta contestación: “yo lo conocí. Era una persona buena”. Lamentablemente, la leyenda trocó hacia un lado macabro que jamás existió en verdad.

Ah, y el hombre no era verde. No se sabe dónde se originó esa parte.


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