Okiku la muñeca viva de Japón

Okiku la muñeca viva de Japón

15 abril, 2019 Desactivado Por Sandra

Okiku la muñeca viva de Japón

Dice la leyenda que en el año de 1932, en una ciudad de Japón vivía Okiku, una niña de tres años de edad que, por misteriosas razones, enfermó gravemente. Su hermano, que estaba de visita en la ciudad de Sapporo, Hokkaido (Isla al norte de Japón), vio una muñeca y la compró como un regalo para Okiku.
Okiku amó tanto a la muñeca que desde que la recibió no se volvió a apartar más de ella. De hecho, en todos los instantes durante su dolencia, Okiku dormía con su muñeca y no dejaba que la alejaran de su lado. Con el paso de los días, la salud de la niña empeoró, incluso que un frío día de enero, de 1933, Okiku falleció en su cama, al lado con su muñeca.

La niña fue cremada, y como es costumbre en Japón, los objetos más queridos de la niña planearon ser, así mismo, incinerados. en cambio, puesto que la familia estaba gran cantidad dolida y preocupada, terminaron olvidándose de la muñeca de Okiku, y pasaron varios días anteriormente de que volvieran a darse cuenta de su presencia.
Cuando al final se dieron cuenta que habían olvidado incinerar a la muñeca, decidieron colocarla al lado a las cenizas de su difunta hija, en un oratorio, donde la familia acudía a rezar por el descanso del alma de Okiku.
sin embargo, algo raro empezó a suceder. Ya que, con el pasar del tiempo, el cabello de la muñeca aparentaba crecer.
En la década de los 40, cuando la Segunda Guerra Mundial se intensificó en el Pacífico, la familia tuvo que huir del país, y dejaron a la muñeca al lado con las cenizas de Okiku en el santuario de Manneji.
Después de varios años, terminada la guerra, la familia regresó a su ciudad natal, pero, pese a toda lógica, el cabello de la muñeca de Okiku, que continuaba en el mismo sitio donde la habían dejado, seguía creciendo.
A petición del hermano de la niña, la muñeca se quedó en el santuario, donde se solicitaron varias investigaciones encima del suceso; sin embargo, incluso el día de hoy, ninguna investigación consiguió dar una contestación convincente.
Desde que este hecho se conoció, el santuario de Manneji, que se encuentra en Hokkaido, es visitado por turistas y curiosos todos los días. Y la cronica de la muñeca de Okiku se encuentra llena de controversias, aunque la mayoría de las personas que tuvieron contacto con la familia y personas que acuden al santuario frecuentemente, confirman que  esta cronica es real.
El cabello, que anteriormente le llegaba incluso los hombros, actualmente lo tiene en la cintura. Los labios, que estaban cerrados, actualmente están separados y húmedos, y sus ojos parecen mirar a las personas con la misma expresión que una persona viva.
En Japón las personas se toman muy en serio la vida después de la muerte y para ellos, que respetan divinidades y objetos, todo se encuentra dotado de alma; por lo que cualquier objeto necesita ser quemado cuando no se usa, en señal de agradecimiento y para que descanse en paz después de los servicios prestados