¿Se puede entrar en los sueños de otra persona?

¿Se puede entrar en los sueños de otra persona?

14 abril, 2019 Desactivado Por Sandra

Fuente www.mundooculto.es

¿Se puede entrar en los sueños de otra persona?
Cuando hablamos de “entrar en los sueños de otra persona» nos sumergimos en el enigmatico terreno de los sueños compartidos; es decir, sueños en los que dos o más personas ensayan iguales situaciones y escenarios oníricos, algo similar a lo que ocurre en las películasInception y The Matrix.
Dada la complejidad del cerebro, semejante grado de sincronización entre dos individuos parece casi increible; en cambio, en ese casi subyace un enorme abanico de posibilidades.
Gran cantidad personas han tenido sueños tan similares que es lógico considerar la posibilidad objetiva de que los sueños compartidos verdaderamente existen. sin embargo, en la mayoría de los sucesos estossueños compartidos ocurren entre individuos cercanos emocional y físicamente, sobre todo al instante de dormir o en las horas previas.
La razón principal por la que dos personas sueñan lo mismo tiene que ver, cuándo no, con nuestro cerebro.
Si existe algo que a nuestro cerebro no le gusta en absoluto es despertar durante las fases críticas del sueño hondo. ¿Por qué? Sencillamente porque allí se establecen nuevas conexiones y se confirman recuerdos, cuestión que evolutivamente es de gran importancia. Podemos pensarlo como un sistema operativo que no puede apagarse mientras descarga actualizaciones.
El inconveniente es que el cerebro sí puede desplazarse hacia la consciencia incluso durante las fases críticas del sueño. Para reducir la tasa de rupturas con el sueño hondo el cerebro suele integrar los sonidos ambientales que nos rodean mientras dormimos. Por ejemplo, la alarma de un automóvil que suena en la calle mientras dormimos es asimilada por el cerebro e integrada a su fauna y flora onírica, quizás como el aullido de un perro o un estrepitoso ritmo musical.
Si dos personas que duermen escuchan los mismos sonidos es probable que los integren de la misma forma. La tasa de probablilidades aumenta si entre las dos personas hay un alto grado de afinidad intelectual, con lo cual responderían de formas parecidas frente a los mismos estímulos.
Esta explicación científica erradica la posibilidad de que entremos en los sueños de alguien más. Propone, en cambio, que dos cerebros pueden, bajo ciertas circunstancias, soñar con escenarios muy parecidas.
De más esta decir que los sucesos cotidianos además tienen un tremendo colisión en el sueño. Si dos personas ensayan iguales cosas durante el día además es posible que compartan el mismo sueño.
Existen, por supuesto, diferentes posibilidades que sostienen la verosimilitud de entrar en los sueños de otra persona. Inclusive existen hipotesis sobre de cómo hackear los sueños de alguien más.
Descartemos por un instante los sueños en el plano astral, ya que exigirían de nosotros un salto de fe. Los sueños, después de todo, inclusive los sueños simulados, ocurren únicamente en el interior de nuestro cerebro. Admitir la posibilidad de que es posible entrar en los sueños de los demás requiere la existencia de un vehículo, de un cable de comunicación, de un nexo entre dos cerebros que realizan labores individualmente…
… excepto que nuestro cerebro no sea totalmente nuestro.
Dos personas pueden soñar exactamente lo mismo porque todos los cerebros de la sociedad comparten los mismos patrones atávicos, es decir, los arquetiposde los que hablaba el psicólogo suizo Carl Gustav Jung.
¿Qué son los arquetipos?
Básicamente huellas indelebles, señales en nuestra consciencia más profunda. No hablamos aquí de instintos, que de hecho pueden sobrevivir en la memoria muscular, sino de algo totalmente distinto, maravilloso e inquietante.
Las imágenes arquetípicas son, en última instancia, los temas universales que vienen preocupando al cerebro humano desde que empezó a desarrollar su capacidad de razonamiento, es decir, de interrogarse a sí mismo sobre de cómo funciona la realidad.
Las imágenes arquetípicas están en todos lados: mitos, religiones, leyendas, novelas; y todos respondemos de una figura más o menos igual frente a ellas. Constituyen, en resumen, las ilustraciones del gran texto de la sociedad, llamado inconsciente colectivo.
Al instante de soñar nuestro cerebro elabora y construye imágenes a partir de nuestras vivencias, pero además selecciona patrones del inconsciente colectivo. De hecho, es increible soñar sin utilizar al menos uno de los cuatro arquetipos principales: ánima, sombra, persona, sí-mismo.
Por eso los personajes que aparecen en nuestro sueños, incluso cuando estén inspirados en personas autenticos, jamás actuan del mismo modo que en la realidad; y incluso pueden parecer insolitos y perturbadores.
Pensemos en arquetipos ancestrales como mamá, padre, anciano, héroe, dios, muerte. Todos ellos aparecen continuamente en nuestro sueños pero extraña vez racionalizados, es decir, teñidos con nuestra capacidad lógica, sino más bien desnudos, salvajes.
Cada vez que sueñas con tu mamáademás estás soñando con tu mamá arquetípica. A recordarlo siempre.
Teniendo en cuenta que todos poseemos el mismo texto ilustrado de imágenes arquetípicas, es razonable suponer que dos personas con niveles intelectuales parecidas, al igual que afinidad en diferentes niveles de consciencia, sean capaces de ver la misma página al mismo tiempo.
Esto, naturalmente, no es igual a entrar en los sueños de otra persona, sino algo demasiado más grande: compartir nuestros sueños con todos los entes humanos que viven o vivieron sobre la faz del mundo.
Semejante confirmacion nos conduce inexorablemente a reformular nuestra duda original: ¿se puede entrar en los sueños de alguien más? En todo suceso, tendriamos que preguntarnos si es posible salir siquiera por una noche de los sueños de la sociedad.

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