¿QUIERES SABER POR QUÉ LAS PERSONAS UNIFORMADAS OBEDECEN LAS ÓRDENES CIEGAMENTE? EL EXPERIMENTO MILGRAM

¿QUIERES SABER POR QUÉ LAS PERSONAS UNIFORMADAS OBEDECEN LAS ÓRDENES CIEGAMENTE? EL EXPERIMENTO MILGRAM

7 abril, 2019 Desactivado Por Sandra

Quizás te hayas preguntado alguna vez por qué razón un hombre uniformado obedece órdenes injustas sin pensar. Todos hemos observado, por todo el planeta, sucesos en los que la policia, las fuerzas de seguridad o el ejército maltratan a la población de la que forman parte y a la que deben defender, incluso llegar al punto de llegar a disparar contra civiles desarmados, sencillamente porque han recibido la orden de hacerlo.

¿QUIERES SABER POR QUÉ LAS PERSONAS UNIFORMADAS OBEDECEN LAS ÓRDENES CIEGAMENTE? EL EXPERIMENTO MILGRAMEl planeta de la investigación psicológica da contestación a este fenómeno a través del llamado pensamiento de asociación. El pensamiento de asociación se explica e veces como un proceso de toma de decisiones por medio el cual los miembros de un asociación actúan de acuerdo con lo que ellos perciben como “el consenso general”. El pensamiento grupal además se ha utilizado para explicar la obediencia del individuo ante la autoridad, inclusive cuando la autoridad tiene un poder limitado para hacer cumplir sus dictados. Este tipo de pensamiento grupal, e veces provoca que los grupos tomen decisiones irracionales apresuradas, en las que los individuos no llegan a expresar sus dudas u opiniones, por miedo a molestar al líder y por miedo a perjudicar el equilibrio del asociación. ¿Incluso dónde está dispuesta a llegar la gente para complacer a las figuras de la autoridad haciendo cosas que conocen que son incorrectas o inmorales?

¿QUIERES SABER POR QUÉ LAS PERSONAS UNIFORMADAS OBEDECEN LAS ÓRDENES CIEGAMENTE? EL EXPERIMENTO MILGRAM Stanley Milgram

El primer test de laboratorio encima del pensamiento de asociación lo realizó en 1963 el maestro de Yale, Stanley Milgram. Los sujetos de este ensayo de mención fueron reclutados a través de anuncios en periódicos o por correo. Los participantes fueron hombres con edades comprendidas entre los 20 y los 50 años, de todos los orígenes educativos, es decir, desde gente sin apenas investigaciones primarios incluso doctorados. Milgram quería definir qué porcentaje de personas estarían dispuestas a administrar descargas eléctricas progresivas a diferentes personas (incluso provocar la muerte), si recibían la orden de hacerlo por parte de una figura de autoridad percibida como tal (en este suceso, el propio investigador experimentador).

¿QUIERES SABER POR QUÉ LAS PERSONAS UNIFORMADAS OBEDECEN LAS ÓRDENES CIEGAMENTE? EL EXPERIMENTO MILGRAM L: Alumno / T: Maestro / E: Experimentador

Había tres participantes en el experimento:

1. El Maestro
, que era el auténtico sujeto del experimento. Su función era administrar descargas eléctricas al alumno cada vez que éste respondiera de figura incorrecta a una duda. Descargas cuya intensidad aumentaría progresivamente con cada nuevo error. ¿Incluso qué límite estaba dispuesto a llegar, suministrando descargas? ¿Obedecería ciegamente las órdenes del experimentador cuando este le instara a seguir suministrando descargas al alumno, independientemente del daño que ello provocara en la otra persona? ¿Estaría dispuesto a llegar al límite de provocar la muerte? Estas eran las cuestiones que pretendían responderse en este experimento.
2. El alumno, era en verdad un engaño. El alumno se sentaba en una sala contigua y simulaba recibir las descargas cada vez que realizaba una contestación incorrecta. Pero en verdad, daba respuestas incorrectas aposta, con el fin de provocar el castigo del maestro. A medida que las descargas aumentaban, el alumno rogaba clemencia al maestro. Sus gritos incluían súplicas de misericordia y llegaba a expresar que poseía miedo de morir debido a una afección cardíaca agravada por las descargas. 3. El experimentador era un hombre de aspecto severo, vestido con una bata de laboratorio y que anotaba sus conclusiones friamente en un bloc de notas. Con expresión seria, instaba al maestro para que continuara suministrando las descargas pertinentes, con independencia de las súplicas desesperadas de los alumnos. ¿QUIERES SABER POR QUÉ LAS PERSONAS UNIFORMADAS OBEDECEN LAS ÓRDENES CIEGAMENTE? EL EXPERIMENTO MILGRAM¿Cual era el funcionamiento concreto del experimento? Para empezar, a los “maestros” se les engañó, diciéndoles que el experimento trataba de probar los efectos que poseía el castigo en el proceso de aprendizaje. A cada “Maestro” se le dio una lista con parejas de palabras que se utilizaban para educar al alumno. El Maestro pronunciaba la primera palabra de cada par y leía cuatro respuestas posibles. El Alumno debía elegir la contestación correcta, pero aposta pulsaba el botón equivocado para indicar su contestación. Dado que la contestación era incorrecta, el alumno debía recibir una descarga eléctrica, con la tensión eléctrica aumentando progresivamente con cada contestación incorrecta.

Por lo tanto, los “maestros” pensaban que por cada contestación incorrecta, el alumno recibía un nivel cada vez mayor de descargas eléctricas, que eventualmente podían terminar causando la muerte. Pero en verdad, como decíamos, no se producía ninguna descarga real. El alumno era separado del maestro y conducido a otra estancia y cada vez que se suministraba un shock eléctrico, se ponía en marcha una grabadora que emitía sonidos pre-grabados de dolor y angustia cada vez más acusados con cada nivel sucesivo de descarga.¿QUIERES SABER POR QUÉ LAS PERSONAS UNIFORMADAS OBEDECEN LAS ÓRDENES CIEGAMENTE? EL EXPERIMENTO MILGRAM

A medida que la serie de aumentos en el nivel de voltaje resultaban cada vez más peligrosos, el alumno golpeaba desesperadamente en la pared que lo separaba del maestro, acompañando los golpes de súplicas y quejas en las que afirmaba encontrarse mal del corazón y pedía clemencia, incluso que al final, el alumno terminaba por no dar más respuestas a las cuestiones y por no quejarse ni suplicar más. Llegados aquí, el destino soportado por el alumno, se dejaba a la imaginación del maestro.

Para llegar incluso este extremo, el experimentador no había dejado de dar instrucciones al maestro para que continuara con el experimento. Aunque el alumno en verdad no estaba siendo perjudicado, el maestro afirmaba que efectivamente administraba descargas eléctricas cada vez más peligrosas. Desde su panel de instrumentos, el Maestro podía ver nitidamente que las descargas eléctricas se acercaban paulatinamente al nivel de letalidad. Pero en ningún instante recibió amenazas para llegar a tal extremo. Al contrario, las indicaciones para continuar la administración de electroshocks eran alentadas con instrucciones mínimas. Si en algún instante el sujeto expresaba alguna duda o expresaba su deseo de interrumpir el experimento, el experimentador le daba una sucesión planificada y literal de indicaciones verbales: 1- “Por favor continúe”
2- “El experimento requiere que usted continúe”
3- “Es absolutamente esencial que usted continúe”
4- “No tiene otra opción, usted debe continuar”
Si el Maestro aun deseaba parar tras haber escuchado estas cuatro indicaciones verbales sucesivas, se interrumpía el experimento. De lo contrario, el experimento terminaba después de que el maestro hubiera administrado un electroshock letal de 450 voltios tres veces seguidas.

Milgram esperaba que menos del 1% por ciento de los sujetos llegaría a administrar la descarga eléctrica fatal. Pero los resultados autenticos fueron tan impresionantes que decidió filmarlos el último día, por miedo a que nadie los creyera.

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