“EL SER DE ATACAMA NO ES UN FRAUDE”. ENTREVISTA A RAMON NAVIA OSORIO-VILLAR

el ser de atacama no es un fraude entrevista a ramon navia osorio villar
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“EL SER DE ATACAMA NO ES UN FRAUDE”. ENTREVISTA A RAMON NAVIA OSORIO-VILLAR

El “ser” de Atacama, cuyo verdadero tamaño puede observarse en comparación con los dedos de una mano

El pasado 24 de abril, se estrenaba el documental “Sirius”, guiado por Amardeep Kaleka (ganador de un Emy en 2010) inspirado en el trabajo del Dr. Steven Greer y el equipo de Disclosure Project, dedicados a intentar desvelar la realidad que se oculta tras el llamado fenómeno OVNI y su posible ocultación por parte de diferentes gobernantes de todo el planeta y muy sobre todo del gobierno de los Estados Unidos.

Este trabajo, de excelente manufactura, al más puro “estilo Hollywood”, y tras el que se adivina un generoso presupuesto, documentaba los trabajos desarrollados por el Dr. Greer y su equipo orientados a que el gobierno desclasifique la información que tiene sobre de sus presuntos contactos con civilizaciones de origen no terrestre. Desde hace años, Disclosure Project lleva trabajando en esta línea con el fin de concienciar a la opinión pública internacional de la trascendencia de este tema.

en cambio y para ser sinceros, “Sirius” no hubiera dejado de ser un documental más, (indudablemente, bien estructurado y mejor realizado) entre los demasiados ya existentes, a no ser porque aportaba un escrito verdaderamente espectacular y único que, de confirmarse las teoría que insinuaba Greer, podía devenir en la evidencia concluyente de la presencia alienigena en nuestro mundo desde, tal vez, hace ya demasiados años. A modo de exclusiva mundial, se presentaban (insisto, siempre en opinión del equipo que realizaba el documental) los remanentes momificados del cuerpo de un ser diminuto, presuntamente alienigena, encontrado en el desierto de Atacama (Chile).

Velozmente, tanto en las redes sociales como en internet en general, la noticia se extendió con una rapidez espectacular y muy pronto cobró una extraordinaria notoriedad en los foros especializados, creando una fuerte controversia. Defensores y detractores del origen del “ser” se enzarzaron en discusiones muy e veces insuficientemente documentadas. Como ocurre con demasiada frecuencia en estos sucesos, los autores de las diversas páginas webs se copiaron los unos a los diferentes y, lo que es peor, fueron añadiendo informaciones espurias, que brindaron una magnífica oportunidad a todos aquellos cuyo objetivo es criticar y ridiculizar este fenómeno sin siquiera acudir a las fuentes originarias ni analizar la abundante documentación que existe.

Quiero pensar que debido a un mero “descuido”, Greer presentaba el hallazgo de lo que ya calificaba como “El humanoide de Atacama” sin apenas citar a la persona que con su esfuerzo, dedicación y recursos hizo posible que este “ser” no cayese en el olvido o, peor incluso, no se convirtiera en un espectáculo mediático: Ramón Navia Osorio-Villar, presidente del Instituto de Investigación y Investigaciones Exobiológicos, con sede en Barcelona. No es incluso pasado el minuto 24 del documental que Greer reconoce que “hay un hombre que dirige un instituto en otro país del cual no puedo hablar” y que es el que le hizo llegar ese “cuerpo tan extraño”. Ese hombre fue Ramón Navia.

Quien piense que esta cronica es nueva, se equivoca. Navia, que ha viajado por todo el planeta en busca de evidencias de la existencia de este fenómeno, lleva desde el año 2003 (es decir, hace diez años) mostrando al “ser antropomórfico de Atacama” (ese sería su nombre correcto) a todos aquellos estamentos investigadores que podrían certificar que se trata de una auténtica anomalía. Al “ser” se le han hecho evidencias diversas (radiografías, tomografías, examen de ADN…), lo han observado, y lo siguen viendo, catedráticos de biología, médicos y antropólogos forenses de diversas universidades que no acaban de encajarlo en el interior de los parámetros conocidos incluso actualmente.

DogmaCero ha entrevistado al auténtico protagonista de esta cronica, D. Ramón Navía, en un esfuerzo por acudir a la fuente primigenia de este tema para que el lector pueda formarse una idea fundamentada sobre este suceso. Mas allá de controversias y espectáculos, esta es la autentica cronica del “ser antropomórfico de Atacama”.

 

ENTREVISTA A RAMÓN NAVIA OSORIO-VILLAR:

“El ser de Atacama no es un engaño”

“EL SER DE ATACAMA NO ES UN FRAUDE”. ENTREVISTA A RAMON NAVIA OSORIO-VILLAR

D. Ramón Navia-Osorio Villar, presidente del II.EE que evito que el “ser” acabará en el olvido y posibilitó que sea investigado por el saber

Hace tiempo que quería entrevistar a Ramón Navia-Osorio Villar, al que conozco personalmente desde hace casi 40 años. Así que cuando hace unos días le llamé para hablar del “Humanoide de Atacama” (aunque a él no le gusta nada ese nombre), que había saltado a la máxima actualidad en los foros especializados, encontré la oportunidad inmejorable para hacerlo.

Ramón Navia fue piloto de la marina mercante y, posteriormente, prestó sus servicios en una multinacional de la informática, pasando posteriormente a gestionar su propia empresa. Ha viajado por todo el planeta, en ocasiones por motivos profesionales y en diferentes investigando sucesos que le llegaban de avistamientos de “no identificados”. Y la primera duda, aunque recurrente, era inevitable.

DogmaCero: ¿Cómo ves el actual panorama de la ufología nacional?

Ramón Navia: Un desastre. No hay. No se hace prácticamente nada. Es cierto que hay demasiados periodistas, informadores, divulgadores… todos ellos excelentes personas, que si les pides información te la facilitan, pero expertos de campo, como lo entendíamos hace unos años, apenas hay nada.

DC: ¿Cuánto tiempo hace, Ramón, que te dedicas a la investigación OVNI?

RN: (Hondo suspiro…) Pues no sé, la verdad, jamás lo he contado. Eso se lleva en la sangre. Cuando era niño, mientras mis amigos leían “El guerrero del antifaz” o “Roberto Alcázar y Pedrín” yo disfrutaba con “Flash Gordon”: naves espaciales, residentes de diferentes mundos, estrellas lejanas… Recuerdo que, allá por 1960, quedé impactado por uno de los primeros sucesos que pude leer en la prensa, que sucedió en Bahía Blanca (Argentina), en el que un objeto no identificado fue detectado por la marina argentina en el interior de Bahía Blanca. Con la auxilio de la marina norteamericana acordonaron la zona y bloquearon cualquier posible salida, pero cuál no fue la sorpresa cuando, de figura completamente incomprensible, aquel objeto se esfumó. Metido como estaba en temas marinos, seguí la noticia muy de cerca. Reconozco que ese suceso marcó para mí un anteriormente y un después, pero ya anteriormente me había interesado por esos sucesos. Recuerdo que uno de los primeros libros que leí fue “Incidente en Exeter” de Frank Edwards y fue ahí donde empezó una colección que la actualidad debe ir por los mil y pico libros, sólo de ufología… porque de temas conexos tengo demasiados más.

DC: ¿Y cómo surgió el plan de crear el II.EE.[i]?

RN: Yo pertenecía al CEI (Centro de Investigaciones Interplanetarios) en el que estaba como investigador de campo. Era la era en la que era presidente Viviendas Huguet y la sede estaba en la calle Balmes, en Barcelona. Recuerdo que le comenté al secretario general del Centro la necesidad de contratar una línea telefónica para que los posibles declarantes de avistamientos y aquellos diferentes con los que me entrevistaba, muy cuantiosos en aquella era, pudieran comunicarse con nosotros porque en mis trabajos yo me encontraba con frecuencia que los declarantes me pedían un teléfono de contacto. El equipo que dirigía el CEI no estuvo de acuerdo y esto fue el detonante, al lado con diferencias en el enfoque del ensayo de los no identificados, que, al lado con Alberto Vallés, decidiéramos comenzar un camino por nuestra cuenta, creando el Instituto de Investigaciones y Investigaciones Exobiológicos.

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D. Ramon Navia con la portada de su texto “El ser antropomórfico de Atacama”

DC: ¿Por qué “exobiológicos”?

RN: Porque en la sociedad en la que vivimos, el nombre tiene mucha importancia. Se trataba de no poner “platillos volantes” que empezaba a estar ya muy desacreditado. Porque colocar un nombre equivocado puede abocarte al fracaso. Hablar de “platillos volantes”, de “gárgolas”, de “chupacabras”… puede dar una idea equivocada del tipo de investigaciones que realizamos y de su rigurosidad. Así que decidimos ponerle el nombre de “exobiológico”, aunque en aquella era la gente nos preguntaba por su concepto porque nadie lo sabía.

DC: Y os pusisteis a trabajar en la investigación OVNI…

RN: ¡Qué va! Fue demasiado más complicado. Quisimos hacerlo bien, así que encargamos el diseño de un logotipo, posteriormente registrarlo, redactar los estatutos, organizar el material que a nivel particular poseía cada uno… Y después empezó un extenso periplo, lleno de dificultades, para legalizarlo ante el Gobierno Civil de la era. Al comienzo nos pusieron gran cantidad pegas pero como fuimos tan insistentes y casi por agotamiento, el funcionario que tramitaba nuestro expediente, un día nos manifestó que él había escrito un texto en el que se explicaba todo lo que había que hacer para constituir y legalizar sociedades. Nos manifestó: “Si lo leéis y lo hacéis conforme yo digo, os legalizo”. Y así lo hicimos. Al cabo de un tiempo volvimos a presentar toda la documentación y nos la aceptó, si bien faltaba un último trámite: un informe técnico del ámbito académico que avalase que la solicitud de legalización se podía tramitar como “instituto de investigación”. Así que se remitió todo el expediente a la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona.

DC: ¿En qué año sucedía todo esto?

RN: Corría el año 1974, pero, claro, lo trámites fueron muy largos. Nosotros empezamos a mover papeles en 1970.

DC: ¿Y cuál fue la actitud del planeta académico?

RN. Pues la verdad es que en este suceso tuvimos suerte. Recuerdo que tuvimos una entrevista con el catedrático de la Universidad de Barcelona, el Dr. Ramón Parés Farrás[ii], que para nuestra sorpresa era conocedor del fenómeno OVNI y que en seguida se enseñó abierto a apoyar nuestra iniciativa. Curiosamente, ese fue el inicio de nuestra amistad personal y, de hecho, hoy en dia sigue colaborando con el II.EE. en el suceso del “ser de Atacama”.

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Portada del texto “El ser antropomórfico de Atacama”, con prólogo de Salvador Freixedo

DC: Un suceso inverosimil…

RN. Sí, pero completamente real, te lo aseguro. Un suceso con el que nos topamos casi por casualidad.

DC: ¿…?

RN: De siempre nuestra investigación se ha concentrado en los OVNIS y en la investigación ufológica encima del terreno: el llamado “trabajo de campo”. Recorriendo zonas distantes, nos hemos hallado con frecuencia con temas que nos han llamado la atención y que, de uno u otro modo, están conectados con el fenómeno OVNI. Porque el fenómeno no abarca solamente un avistamiento o un encuentro, sino que comprende gran cantidad disciplinas que con el tiempo hemos descubierto que guardan relación estrecha, aunque tal vez no en apariencia, con el fenómeno OVNI.

En una ocasión en la que estábamos en el desierto deAtacama, en Chile, nos encontramos con que un cuáquero nos manifestó que había descubierto una especie de esqueleto momificado, de un ser muy pequeño, exageradamente curioso. Cuando nosotros lo vimos por primera vez, nos llamó demasiado la atención el extraordinario comparable que poseía con el tipo humanoide identificado en ufología con el nombre de “los grises”. Pero, claro, era demasiado más pequeño, poseía el cráneo abultado, unos brazos muy largos, unos ojos almendrados… poseía, en fin, unos parámetros que cuadraban con la descripción que varios declarantes hacían de un determinado tipo de alienigena.

DC: Pero el motivo del viaje a Chile fue la investigación de unos sucesos de avistamiento denunciados en la zona de Atacama.

RN: Sí, sí. El motivo de nuestras expediciones encima del terreno es siempre la investigación OVNI. En este viaje iba acompañado de Raúl Núñez, nuestro delegado en Chile y estando allí nos llegó la noticia de que se había hallado ese “ser”. Un hombre de negocios de la zona de ascendencia catalana, Ricardo Clotet, me enseñó unas imagenes que me dejaron sorprendido y posteriormente me lo enseñó físicamente. por lo visto, el Sr. Clotet se lo había comprado a un cuáquero de nombre Oscar Muñoz, que lo había hallado en un vertedero de basura de La Noria. Para ser precisos: Oscar Muñoz lo localizó, el hermano de Ricardo Clotet se lo compró y éste lo primero que hizo fue ofrecerlo a una cadena de televisión chilena. Cuando me lo presentaron y me contaron la cronica, vi nitidamente que si el “ser” acababa en un plató de televisión, se convertiría en un circo mediático y, al final, podría deteriorarse e, inclusive, perderse para siempre. Mi interés no era para coleccionar y, ni demasiado menos, para hacer negocio alguno, al contrario, al Instituto y a mí personalmente todo este tema nos ha costado y nos sigue costando demasiado dinero, sin que tengamos ningún interés mercantil en todo esto. Nuestro interés es completamente investigador, para que este tema se conozca y se examine. Por la morfología que presentaba el “ser” vi inmediatamente que era algo muy notable que debía ser investigado, rescatándolo de cualquier tipo de espectáculo o de un coleccionista que lo relegase a una vitrina.

DC: Y por lo tanto lo traes a España…

RN: No, no. Y no por falta de ganas. Nosotros queríamos que entrase en nuestro país por la puerta grande para que luego fuera investigado por estamentos investigadores y universitarios como se merece.

“EL SER DE ATACAMA NO ES UN FRAUDE”. ENTREVISTA A RAMON NAVIA OSORIO-VILLAR

Detalle de la parte posterior del cráneo del “ser” en el que puede observarse nitidamente una incisió o perforación

DC: ¿Y qué sucedió?

RN: Mientras estábamos en Chile, consultamos con un doctor boliviano, amigo y compañero de investigación, el Dr. Raúl Artesana Sanabria, que le hizo un primer reconocimiento por si se trataba de un engaño. Tras su examen, el Dr. Artesana determinó que era un ser físico, real, que no era un engaño. Lo más complicado fue la parte crematística pues había diferentes intereses en juego. Al final, le dijimos al Sr. Clotet que queríamos que el ser fuera examinado en la Real Academia de Ciencias y Artes, en Barcelona. Y fue al igual que al final Ricardo Clotet lo presentó en la sede de la Real Academia. Allí se procedió a un primer reconocimiento, más bien una toma de contacto, orientada a confirmar la autenticidad del “ser”. Lo inspeccionaron el Dr. Ramón Parés, microbiólogo, el Dr. Jacinto Nadal, catedrático de la Facultad de Biología de Barcelona y el Dr. Antonio Tejedo, catedrático de Anatomía del Hospital Clínico de Barcelona.

DC: ¿Cuál fue la conclusión?

RN. Tras confirmar que la composición del “ser” era orgánica, apuntaron la necesidad de un ensayo en profundidad que facilitara su clasificación y fue el Dr. Nadalquien –atendiendo a su constitución– apuntó el calificativo de antropomórfico. Fue un primer contacto destinado a validar la autenticidad del ser y poder proceder a la entrega del “ser” al II.EE. asimismo, nos dieron unas pautas de conservación de la momia dado que las circunstancias ambientales de Barcelona son muy diferentes de la zona de procedencia, Atacama, muy seca y rica en salitre.

DC: Y a partir de este instante empieza un extenso periplo de evidencias y examen para intentar averiguar la auténtica naturaleza del ser, ¿es así?

RN: En efecto, lo ven diferentes biólogos y médicos y compruebo con tristeza como en privado admiten unas cosas, pero en público diferentes. Recuerdo que en una ocasión uno de ellos me dice que no podía certificarme lo que verdaderamente pensaba porque “estoy pagando una hipoteca”. Y en otra ocasión, me dijeron que se trataba de un espécimen verdaderamente raro, que no podía ser catalogado en el interior de los tipos conocidos hoy en dia por el saber… pero en público sostenía que era un feto.

DC: ¿Qué instituciones han examinado el “ser”?

RN: En el texto que publiqué a finales del año 2011, “El ser antropomórfico de Atacama”, puedes ver los diferentes examen a los que se ha sometido al “ser” por parte de diferentes laboratorios, facultades de biología, etc. Por ejemplo, en la Universidad Complutense de Madrid, cuando lo mostramos para un posterior examen, sin entrar en más consideraciones y casi sin examinarlo, nos dijeron que era un feto. Y eso pese a que el esqueleto está perfectamente formado, que las extremidades están totalmente desarrolladas, que, inclusive, tiene callosidades en la planta de los pies. ¡Este ser anduvo! Esto último me lo confirmaron en dicha universidad; en cambio, luego, cuando les pedí que me hicieran un informe por escrito en este sentido, se negaron y se reafirmaron en su conclusión de que era un feto. Lo mismo que me manifestó el Dr. Tichy de la Universidad de Salzburgo.

DC: ¿O sea que el “ser” fue analizado además por la Universidad de Salzburgo?

RN: Sí, pero previamente estuvimos en Berlín. En el año 2005 se celebró en Berlín una exposición, Unsolved Mysteries, de objetos insolitos y de complicado explicación, organizada por Klaus Dona, por cuya mediación pudimos presentar el “ser”. Quiero destacar que cedimos el “ser” para su exposición sin que mediara interés económico alguno, si bien solicitamos, a cambio, que se hiciera un examen para intentar conocer su naturaleza y origen. Klaus Dona había invitado al suceso a dos investigadores de la Universidad de Salzburgo con el fin de que obtuvieran ADN del “ser”. Cuando lo intentaron observaron que el esqueleto era frágil y quebradizo y decidieron trasladarlo a la Universidad de Salzburgo donde contaban con mejores medios. Curiosamente, en estas reuniones estuvo presente la señora Cristina Aldea que, en ausencia de Klaus Dona, se prestó a hacernos de traductora. La señora Aldea me pidió permiso para fotografiar el “ser” a lo que accedí con la condición de que no divulgara ni hiciera publicidad de iguales. Cuál no sería mi sorpresa cuando, al poco tiempo, pudimos comprobar que esas fotografías fueron presentadas en un congreso que tuvo lugar en San Marino en 2006. En fin, anécdotas aparte, al final el “ser” acabó en la Universidad de Salzburgo, en el mismo equipo de trabajo que había analizado el ADN de Mozart.

DC: Y realizaron el examen de ADN…

RN: Al final no. Nosotros les facilitamos unas radiografías (que habíamos hecho en Barcelona, en el centro de radiología y diagnóstico por la imagen del Dr. García Espuche), algunas de las cuales nos extraviaron. En esas radiografías se podía ver que el “ser” poseía una fisura en el húmero y otra en el pabellón auditivo derecho, que quizá fue la provoca de la muerte. Es decir, este “ser” murió por un golpe. Y eso descarta la teoría de que se trata de un feto: este “ser” vivió entre 6 y 8 años tal y como dice actualmente la Universidad de Standford, anduvo, a juzgar por las callosidades vistas en las plantas de sus pies, y murió de figura traumática. Pero la Universidad de Salzsburgo acabó diciéndonos que se trataba de un feto. En fin…

DC: Y de vuelta a España, ¿se efectuaron nuevas evidencias?

RN: Sí, pero por lo tanto nuestra investigación pretende abrirse a nuevas disciplinas. Pensamos que era necesario investigar el entorno en el que el “ser” se había hallado, desde un lugar de vista histórico y antropológico. Se trataba de situar al “ser” en su contexto. Así que nos pusimos en contacto con el antropólogo de la Universidad de Tarapacá (Chile)Bernardo Arriaza Torres, especialista en la cultura chinchorro y gran conocedor de las villas andinos. El primer encuentro lo tuvimos una noche en Arica y, tras un rápido examen del “ser”, nos manifestó que se trataba de un feto con algún tipo de malformación. Al día siguiente volvimos a encontrarnos en el Museo Arqueológico de San Miguel de Azapa y fue allí donde nos recomendó llevar el “ser” a un congreso de momias que se celebraría en Lanzarote en febrero de 2007 y que él nos apoyaría, supongo que debido a los argumentos que aportamos en contra de la teoría del feto.

DC: ¿Y cuál fue la acogida que os dieron?

RN: Acudimos a los organizadores del suceso y nos dijeron que, siempre y cuando no hagamos publicidad en la prensa del “ser”, permitirán que presentásemos una ponencia al final del congreso. Seguimos las instrucciones de los organizadores en cuanto a inscripción y demás (una de las cosas que debimos hacer fue encargar unos posters a modo de presentación) y cuál no sería nuestra sorpresa cuando al llegar a la sede del congreso a la hora indicada, nos habían cerrado la sala

DC: ¿Cómo?

RN. Parece inverosimil, ¿verdad? Pese a ello, insistimos y pudimos educar la momia del “ser” a los participantes que estaban en el hotel y la verdad es que nos extrañó demasiado que, sin examen ni examen en profundidad ni evidencia alguna y observando el “ser” en una sala mal iluminada, dictaminasen que se trataba de un feto. En ese congreso conocimos a Francisco Etxebarria Gabilondo, antropólogo forense y titular de la cátedra de medicina legal de la Universidad del País Vasco que manifestó que estaba convencido que era un feto y se comprometió a darnos un dictamen por escrito. Pese a agradecer el gesto del Dr. Etxebarria, la verdad es que no coincido con algunas de las conclusiones a las que llega en su informe

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DC: ¿igualmente lo ha observado la Universidad de Granada?

RN: Sí. Fue en ese congreso de Lanzarote en donde, para salir de dudas, nos recomendaron que hiciéramos un examen de ADN al “ser”. Precisamente en ese suceso conocimos a D. Miguel Cecilio Botella, catedrático de Antropología Física de la Universidad de Granada, que se brindó a efectuar ese examen de ADN. Así que, pasados unos días, nos presentamos en la Universidad de Granada. Allí fueron gran cantidad personas de todos los departamentos los que se interesaron por el “ser”. Recuerdo que el antiguo decano nos manifestó: “Tened paciencia porque a el saber le cuesta demasiado admitir las cosas nuevas”. La misma persona que analizó el ADN de Cristóbal Colón fue quien analizó el ADN del “ser”. Al cabo de unos meses, el Dr. Juan Carlos Álvarez nos manifestó que se trataba de una momia correspondiente a un ser de casta amerindia, que era una hembra y diferentes elementos más, sin mayor trascendencia, con las que no estoy en absoluto de acuerdo. Porque el “ser” de amerindio no tiene nada: 13 centímetros, con cresta, la longitud de las extremidades, el tamaño de la cuenca de los ojos…

DC: Me decías que paralelamente a este tipo de investigaciones, habíais iniciado una línea de investigación que aportara información sobre del entorno en el que debió vivir ese “ser”, ¿verdad?

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Detalle del resultado del examen genético realizado al “ser” de Atacama

RN: Entramos en contacto con una experta colombiana, Gilda Mora, que me abrió los ojos al decirme que poseía noticias de estos entes, que habían existido en tiempo de la conquista española, de Nueva España y que, inclusive la actualidad, se poseía referencias de ellos en un lugar llamado “El cerro de los enanos”, en Colombia, de muy complicado acceso. Esas historias hablan de una civilización de entes diminutos, de unos 35-40 centímetros, que vivirían en lo alto de las montañas. Y eso encaja con la momia del “ser” que tenemos, porque se trata de un individuo adolescente, de ahí que mida apenas 14 centímetros, además conocemos que los procesos de momificación el cuerpo se encoge un poco.

DC: Pero el saber se enroca en la teoría del feto.

RN: Desgraciadamente, así es, al menos en público. En cierta ocasión el Dr. Parés me manifestó que si conseguíamos un segundo ejemplar, por lo tanto no habría opción y el saber debería reconsiderar la teoría de que se trataba de un sencillo feto. Así que en 2008 organizamos una segunda expedición, pero esta vez no ya para documentar posibles sucesos de OVNIS sino con el propósito de localizar un segundo “ser” que confirmase que estamos ante un desafío que hay que investigar en profundidad. Ciertas informaciones, que recabamos de unos y de diferentes, nos llevaron incluso Pachica, en el desierto de Atacama, un lugar muy alejado de donde Oscar Muñoz localizó la primera momia. Pachica es una población reducida, de viviendas modestas y una vez allí entablamos amistad con sus residentes que nos llevaron al lugar en el que, según nos dijeron, habían hallado otro cadáver muy comparable al “ser”, metido en una vasija, que es como se enterraba a los gentiles.

DC: ¿Quiénes son esos gentiles?

RN: Cuando documentamos el entorno geográfico en el que debía moverse el “ser”, topamos con los testimonios de la tradición oral de personas de la etnia aimara. Hemos hablado con dirigentes de la villa aimara y para ellos no hay ninguna duda: estos entes existen y forman parte del llamado “pueblo gentil” que convivía con los aimaras. Vivian separados pero ese pueblo existía y se respetaban. La villa gentil habitaba la zona que se encuentra en lo que hoy en dia es el sur de Perú, Bolivia y el norte de Argentina y Chile. por lo visto, con la llegada de los españoles demasiados de ellos murieron y los supervivientes se refugiaron en las montañas.

DC: ¿Y pudisteis localizar algún rastro de esos entes?

RN: Por desgracia no, aunque tengo la sensación de que estuvimos cerca. En 2005 hubo un terremoto en la zona de Tarapaca y en la montaña, en donde esperábamos encontrar un enterramiento, se había producido un corrimiento de tierras y, pese a nuestros esfuerzos, no conseguimos localizarlo. Estuvimos hablando con un dirigente aimara, Alejandro Capetillo, ingeniero químico de profesión, que nos habló de la existencia de unos bancales en donde esos entes cultivan maíz. Pudimos hablar además con una indígena aimara que nos refirió una población más al interior, de muy complicado acceso. Desgraciadamente, teníamos el vuelo de vuelta cerrado y no nos dio tiempo de llegar incluso ahí. Una pena porque estoy convencido de que con un poco más de tiempo hubiéramos podido localizar la momia de otro de estos “entes”. Nos queda pendiente.

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El Dr. Steven Greer que se interesço por el “ser” y que lo incluyó en su documental “Sirius”

DC: ¿Qué papel juega el Dr. Steven Greer en todo este tema?

RN: La primera vez que hablé con el Dr. Greer fue en Sitges, a raíz del congreso de Exopolítica, en verano de 2007. Le invité a visitar el centro del II.EE. y fue allí donde le mostré el ser antropomórfico de Atacama. Tras una primera observación, su reacción fue decirme que no era humano. ¡Y él es médico! No volvimos a vernos otra vez incluso septiembre de 2012 de nuevo, cuando él voló desde Estados Unidos incluso Barcelona para examinar de nuevo el “ser” y poderlo filmar. Semanas anteriormente habíamos tenido una larga conversación telefónica en la que un abogado sudamericano nos hizo de traductor. La sensación que tuve fue que el Dr. Greer pretendía documentar un artículo, pero no pensé que fuera a venir a Barcelona ya que desde el año 2007 en que había observado el “ser” por vez primera aparentaba que se había desentendido del tema, incluso finales de verano de 2012, cuando volvió a venir con la Dra. Bravo y su equipo. Por lo tanto fuimos a un centro de radiología para que le hicieran radiografías, tomografías computarizadas y le extrajeran ADN.

DC: Y a partir de esos elementos, el Dr. Greer y su equipo elaboran el documental de Sirius Disclosure, ¿es así?

RN: Exacto.

DC: Y con la perspectiva que da la experiencia y el camino recorrido ¿Cuál es tu opinión sobre de la naturaleza y origen del “ser”?

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El “ser” de Atacama

RN: Yo creo que tenemos entre manos algo muy notable. Y quienes han efectuado los examen y los investigaciones desde los diferentes estamentos investigadores lo conocen, pero no osan a confesarlo públicamente. Y es que me insolita demasiado que no haya más interés por parte de los estamentos universitarios en comenzar una investigación en profundidad. Es como que algo les asusta. Nosotros intentamos ser muy prudentes, no hacemos publicidad ni proselitismo de tipo alguno. Vamos a lo nuestro: investigación del fenómeno OVNI allí donde se presente. Ha sido muy hace poco, a raíz del documental del Dr. Greer que este tema ha tomado una cierta relevancia. Y lo que más lamento es que se haya bautizado a ese “ser” cuando en verdad aun no conocemos seguro de qué se trata. ¿No sería más propio llamar “ser antropomórfico de Atacama”? Porque en concluyente y incluso donde nosotros conocemos es de lo que se trata: un ser de aspecto y apariencia humana encontrado en el desierto de Atacama.

DC: Pero, ¿no crees que verdaderamente pueda tratarse de un humanoide, tal y como lo califica el Dr. Greer?

RN: Una cosa es lo que creo y otra muy distinta lo que puedo asegurar. Yo creo que, con los indicios que tenemos y en función de las experiencias que he podido obtener de los contactos en mis diferentes viajes a la zona, efectivamente podríamos estar ante un espécimen de una casta que llegó en tiempos remotos a la Tierra. No conocemos qué pudo haber pasado pero, por causas que ignoramos, quedaron atrapados sin posibilidad de vuelta y se refugiaron en los Andes (tal vez porque las circunstancias climáticas y de presión se asemejarían a su lugar de origen) en donde se reprodujeron y consolidaron algún tipo de organización social que han mantenido de figura muy discreta incluso actualmente. Curiosamente, estos entes –según las referencias que hemos obtenido tanto en Chile como en Colombia– son nocturnos. Eso es lo que creo. Lo que puedo asegurar es que se trata de un ser real, de naturaleza orgánica, de apariencia antropomórfica que no encaja con ningún tipo humano conocido. Y que nos queda un extenso camino de investigación por recorrer.

© David Álvarez Planas 2013

ARTICULO PUBLICADO EN EL NUMERO 2 DE LA PUBLICACION DIIGITAL DOGMACERO-HORIZONTE ALTERNATIVO

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