EL PRIMER ROBOT DEL MUNDO: TALOS

EL PRIMER ROBOT DEL MUNDO: TALOS

24 marzo, 2019 Desactivado Por Sandra
 

 

EL PRIMER ROBOT DEL MUNDO: TALOS

Humanoides misteriosos mecánicos, autómatas, robots y replicantes mecánicos, tan famosos en la ficción y el cine modernos, suelen considerarse invenciones del siglo XVII (Luis IV encargó varias figuras mecanizadas). Pero la creación de humanos artificiales es un sueño muy antiguo, o una pesadilla. Dédalo, el inventor más ingenioso del mito griego, fue acreditado con hacer maravillas mecánicas maravillosas. Su conocido experimento con alas artificiales terminó trágicamente con la muerte de su hijo Ícaro. Pero Dédalo además creó las primeras “estatuas vivientes”. Estas esculturas de bronce realistas parecían estar dotadas de vida mientras movían sus extremidades, enrollaban sus ojos, transpiraban, lloraban y vocalizaban. Tales estatuas animatrónicas no eran solo invenciones de la imaginación mítica: en verdad, se construyeron en la antigüedad clásica.

Robots hechos para obedecer comandos además fueron diseñados por Hefesto, la deidad griego de la ficción y la tecnología. Talos, el enorme guerrero de bronce animado programado para defender la isla de Creta, fue una de las creaciones de Hefesto. Al igual que el imaginario Robo-Cop de Hollywood o el Terminator, Talos fue el precursor antiguo de los cyborgs autónomos capaces de desplegar una fuerza letal.

La fisiología de Talos, descrita por escritores viejos en lenguaje mito-biotécnico, parece presagiar los planes investigadores de “organismos cibernéticos” de la actualidad que emplean interfaces neurológicas-informáticas para integrar componentes vivos y no vivos. Hefesto le dio a Talos una única arteria o vena interna, a través de la cual icor, el enigmatico fluido de vida de las deidades, latía desde su cuello incluso su tobillo. El “vivisistema” biomimético de Talos estaba sellado por una sola uña de bronce.

A Talos se le encomendó arrojar piedras a los barcos que pasaban, incluido el Argo, tripulado por Jason y los Argonautas. Pero la destreza más escalofriante del enorme robot biomecánico era una perversión del gesto universal de la calidez humana, el abrazo. Talos podía calentar su cuerpo de bronce al rojo vivo y despues abrazar a una víctima en sus brazos, abrazarla y quemarlo incluso la muerte. ¿Cómo podrían huir Jason y los Argonautas de este monstruo biónico? Techno-hechicera Medea al rescate! Anticipándose por más de 2.000 años a HAL, la condenada computadora de inteligencia artificial de 2001: Una odisea del cosmos y los trágicos replicantes de Bladerunner, la hechicera Medea reconoció la creencia popular de que todos los humanoides artificiales deben albergar un hondo deseo de ser humanos autenticos. Medea hipnotizó a Talos y lo convenció de que podría hacerlo mortal quitándole la uña de bronce en el tobillo. Cuando este sello esencial fue desalojado, el icor fluyó de Talos como plomo fundido, y su vida se desvaneció.