Joyeuse: leyendas de la Espada de Carlomagno

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…de su cintura colgaba Joyeuse, la irrepetible. Cuando la tomaba por la empuñadura, su lámina cambiaba de color.

Carlomagno

Escasos soberanos hubo, en la Cronica, que igualen a Carlos el Grande. Karolus Magno nació en abril 2 de 742 en una locación desconocida y se transformó pronto en el Soberano de los Lombardos, herederos (o usurpadores) de los francos que habían conquistado el Imperio Romano en los tiempos de la Caída. en cambio, pronto se probarían demasiado más dignos del poder que aquellos.

Carlomagno localizó al nacer un reino naciente, pujante, que poseía que enfrentarse a retos desconocidos para el planeta en el que vivía. Abrazó un cristianismo naciente y al hacerlo se volvió el Paladín de los Cristianos,el Soberano que aseguraba la vida y la honra de sus fieles. Supo manejar magistralmente el ejército que heredó y a su muerte gobernaba un Imperio que se extendía desde el sur de los Pirineos incluso las fronteras de la actual Dinamarca (controlando todas las costas europeas) y desde Roma incluso Austria. Fue, esencialmente, el primer y el más grande de los Caballeros.

Y como tal, alrededor a su nombre se forjó una leyenda.

Joyeuse

Carlomagno bautizó a su espada Joyeuse (algo al igual que “Joyosa”, pero el nombre tiene demasiado menos glamour en español). No conocemos con precision el año en que fue forjada, pero la primera mención histórica de la espada proviene del 802 y nos cuenta su nacimiento.

Carlomagno empuñando la Joyeuse

Forja

Cuenta la leyenda que un herrero llamado Galas recibió un día inspiración divina. Los trozos de hierro con los que trabajaba (y que había recibido por azar) habián pertenecido a la lanza de Longinus, aquella que perforó el costado de Cristo. Su sangre, coagulada, había obrado el milagro.

Le cogió tres años al hombre terminar su magna obra. Actuaba como nublado, incapaz de entender a profundidad qué era lo que estaba haciendo. Cuando terminó, se localizó ante una hoja que aparentaba fulgurar y cuyos colores cambiaban como si se tratase de un caleidoscopio. Energica, incomprensible, era suya, pero sabía que debía entregarla.

Y por lo tanto se reunió con sus familiares de mayor confianza y empezó a decidir qué haría con su creación.

Regalo

Habían llegado a Hispania, en aquellas fechas, noticias de Carlomagno. Se trataba de un glorioso hombre, un guerrero denodadoheredero del linaje que había detenido a los infieles y aquel que primero había logrado haberlos retroceder. No se sabe si Joyeuse le fue entregada anteriormente o después de su coronación como Emperador Gobernante de los Romanos (en el año 800), pero varios afirmaban que fue previa, como muestra de la voluntad divina.

En cualquier suceso, Joyeuse le fue otorgada en uno de sus recorridos por la Marca Hispánica (esto es, el breve trozo de la península ibérica que había sido arrebatado al Islam) tras contestar acertadamente a los requerimientos que Galas y los suyos habían impuesto. Los hombres, al fin, habían elegido a Carlomagno como el singular digno de portar tal honor, en cambio, necesitaban primero cerciorarse.

Y el Soberano pasó las evidencias con facilidad.

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La Joyeuse en su hogar actual en el Louvre

La Espada Irrepetible

Cuentan que al ser empuñada por la mano del Soberano, la espada fulguraba. Cambiaba de color en el día y enceguecía con su brillo a los ejércitos de los adversarios. Mientras la poseía en su cinto, Carlomagno sufrió decenas de intentos de envenenamiento. Ninguno resultó.

Por último, podía apuntar en la dirección de cualquiera que tramara algo contra el Soberano… o contra la cristiandad.

La espada desaparece de la Cronica en el 814, con la muerte de su dueño legítimo. Poco después el Imperio de Carlomagno se desmorona, incapaz de sobrevivir en un planeta en el que no existen ciudades, comercio ni circulación monetaria (pilares fundamentales de los estados viejos). No reaparecerá incluso el año 1270 cuando, se dice, se utilizó para coronar al soberano Felipe III de Francia.

Pero esta nueva espada (que llegó a nuestros días y hoy reposa en el Louvre) no tiene ninguna de las propiedades de la Joyeuseoriginal, y fue empuñada por hombres indignos. Los investigaciones que se han realizado la rastrean, como máximo, al siglo X, por lo que es improbable que sea la autentica, la única, la irrepetible que fue empañada por Carlomagno.

Así que demasiados admiten que Joyeuse sigue allí afuera, esperando que llegue un hombre digno de portarla.