Soplo macabro

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Anteriormente que nada quisiera decir que este relato que presento a continuación en totalmente real. Vivía yo con mis padres y mi hermana de 13 y mi hermano de 4 años de edad, en una casa antigua colonial de aquellas de paredes muy anchas y altas, con puertas muy sólidas de madera fuerte y tallada.

Lo que me sucedió fué en 3 nohes consecutivas. Desde que era muy pequeño teniamos en la casa en la sala de visitas, un cuadro que siempre han denominado como del “niño llorón” (agrego este conocido personaje, porque tal vez tenga que ver con lo que me pasó, ya que en mi niñez atribui el fenómeno a tal cuadro), sucede que al tener uso de razón, sucedia ( no se si seria parte demi fantasia o que se yo) que los ojos del cuadro me seguian , ne cuanto yo pasaba por delante de él, más notorio era esto, cuando esto sucedia en la oscuridad, ya que solian dejar esa zona de la casa con muy escasa luz. Más incluso en la oscuridad yo lograba diferenciar sus ojos muy blancos que me miraban fijamente. Comenté esto a mi padre y él en esos tiempos muy excéptico, reia y me reñia por mis tonterias.

Sucedió que una noche, en donde yo desperté para ir al baño, al volver a la cama senti la presencia de algo o alguien, al cual no podia ver, pero tenia una impresion muy intensa de eso (no desperté de la cama pensando en cosas misteriosas, para evitar especulaciones de “autosugestión” en el lector), hice suceso omiso de aquella sensación ya que además me moría de sueño y me proponia a continuar mi descanso. Al volver a la cama, luego de apagar la luz, senti en mi cama el peso de algo, como si se hubiera sentado encima, no sentí más esa noche, incluso la noche siguiente que senti lo mismo (acostumbraba despertarme al menos una vez cada noche a miccionar).

La tecera noche sentí lo mismo, sólo que esta vez, senti muy nitidamente el peso en mi cama y parte además sobre mi, pero no como un peso sólido, sino como un cuerpo indiscutible que estaba sobre mi, denso pero que no pesaba, por el miedo yo que estaba acostado con la rostro hacia arriba me cubri todo el cuerpo con la manta. De repente sobre mi rostro y a través de la manta senti y oí que me soplaban la rostro, era un soplo como queriendo pronunciar la palabra “p” pero que sólo se quedaba en ello y sentia el aire en mi rostro, luego se hacia mas débil incluso que se paró, esto duró unos minutos. Yo estaba petrificado, no atinaba a nada, cuando terminó sólo comenzé a rezar mentalmente con demasiado fervor y pánico, pero sin atrever a moverme por si el me sostenía o algo (asi pensaba). Demasiados diran que tal vez fue un sueño, pero estoy totalmente seguro de que no fué así, estaba muy despierto.
La mañana siguiente, lo primero que hice fue contárselo a mi mamá, la cual no supo que decirme, sólo que se lo contase a mi padre. Al contárselo a mi padre obtuve lo que de él siempre poseía cuando le tocaba el asunto de cosas así. Decidí irme en ese mismo instante a la morada de mi abuela, no pensaba quedarme una noche más allí.

Pasó una larga semana a la cual yo volvi a visitar a mi familia, un día domingo (lo recuerdo muy bien) cuando encontré a mi padre en su cama, tendido, muy pensativo y visiblemente afectado, cuando me vio, me miró por un instante en silencio, luego me abrazó y me manifestó:” Hijo, quieres que quememos el cuadro, cierto?”_ “Si”, le respondí_ “Por lo tanto lo haremos”.

Quemamos aquel cuadro de antaño que siempre habiamos tenido en casa.

Luego cuando estaba solo con mi mamá le pregunté el por qué el cambio de actitud tan radical de mi padre respecto al asunto, ella me manifestó:” No lo sé, sólo despertó muy asutado y pálido, me manifestó que habia tenido un sueño con el cuadro y contigo, un sueño muy feo, no me quiso contar el sueño”.
Ha pasado demasiado tiempo desde por lo tanto, y tampoco supe de mi padre tal sueño, ni me importa, aquel acontecimiento me preocupó demasiado, por posibles consecuencias de aquel soplo, pero incluso actualmente jamás me pasó nada. Todo quedó en el pasado como un sencillo susto y una cronica que contar.

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