La insolita leyenda de la Catedral de Cuenca.

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Sobre la Catedral de Cuenca hay una leyenda según la cual Constanza de Aragón, hija de Alfonso de Aragón y reina viuda de Hungría, tuvo muy mala salud desde los 14 años. Devota de San Julián, desahuciada por sus médicos, quedó sumida en un hondo sueño cuando se encomendaba a Dios pidiéndole que le sanase.

En este sueño tuvo la visión de San Julián revestido de pontifical, quién le aseguro que curaría de sus dolencias si enviaba a la Catedral de Cuenca a recoger una de las cestillas que había dejado allí (la cesta es uno de los símbolos del Grial), y que una vez en sus manos sanaría en seguida.

Recobrada de esta forma su salud, pudo casarse por fin con su prometido, el soberano de Sicilia Federico, electo emperador de Alemania en 1210 y coronado por el papa Honorio III en 1220. La emperatriz Constanza falleció ese mismo año, por esta razón es altamente probable que la ampliación de la Catedral fuera patrocinada por el propio Federico II a partir de esa fecha.

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Otra leyenda referente a Catedral es la teoría que la relaciona con una de las profecías de Michael Nostradamus (1503/1566), médico y astrólogo francés de ascendencia hebrea, que alcanzó gran fama y prestigio después de que alguna de sus profecías se hubieran cumplido y que relaciona la Catedral de Cuenca, tal y como recoge Rodrigo de la Luz en su creación: “El enigma de la Catedral de Cuenca”, con el santuario de Nostradamus, donde se guarda el tesoro, que lo identifica con la promesa Apocalíptica de la salvación, en el que se producirá la salvación física de la sangre humana en el desastre final.
Nostradamus predice que los que se refugien en él durante el Desastre, recibirán menos daño que las rocas que lo rodean, por medio el mensaje recuperado por alguien que se distinguirá por sus orejas.

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C3VI
En el santuario cerrado el rayo penetrará,
Los ciudadanos extenuados en sus fuertes:
Caballo, bueyes hombres la onda los tecará, con hambre, sed los más débiles armados.
C8, XXIX
En la cuarta columna se consagrara a Saturno,por tierra temblante y del fue partido
Bajo el edificio Saturnino encontrada urna, de oro Capión contento y despues rendido.
C1, XCVI
Aquel que tendrá a su cargo destruir,Templos y sectas cambiados por invención:
Más a las rocas que a los vivientes dañará, Por medio lenguas adornada con orejas recogidas.