Blemios – Los caníbales sin cabeza.

“Anthropophagus”, ilustración por Keith Thompson.
“La zona este de Libia, al norte de África, es una tierra baja y habitada por nómadas; cubierta de arena incluso llegar al río Triton. Pero al oeste de esta tierra, aquella donde viven los granjeros, se alzan grandes montañas y bosques llenos de bestias salvajes. En este país viven serpientes gigantes y leones, y elefantes y osos y áspides, los burros con cuernos, los Hombres con Cabeza de Perro (Kynokephaloi) y los Decapitados (Akephaloi), hombres con los ojso en el pecho como dirían los libios; y los hombres y mujeres salvajes, además de diferentes criaturas no tan fabulosas.”
-Herodoto, “Historias”.
conforme con Herodoto, los pobladores de la zona africana que hoy sería Libia decían que sus tierras eran habitadas por toda clase de bestias fantásticas como los “burros con cuernos”, que hoy conocemos son ungulados como el Gran Kudú o el Impala; osos (el extinto Oso Atlas), leones, áspides y misteriosas razas salvajes de hombres.
De estos, los más peligrosos y grotescos eran los Acéfalos o Blemios.
Alejandro conoce a los Blemios, grabado de 1444.
Se les describía como hombres salvajes sin cabeza, con las bocas y ojos en el pecho; y que habitaban un sitio cercano a Etiopía. Algunas descripciones indicaban que tenían una gran altura, y que el término “Blemmyae” bien podria ser una palabra judía que significaba “cerebro” y que hacía mención a la carencia de este.
Pero la leyenda de los Blemios dista demasiado de la realidad, debido a la tendencia a exagerar las narraciones de zonas y culturas ubicados más allá del planeta helénico. Los Blemios sí existían, y efectivamente eran una población africano; pero no eran monstruos antropófagos, y demasiado menos escalofriantes mutantes sin cabeza.
Los Blemios autenticos.
Grabado medieval sobre las razas de Libia.
La civilización Blemia fue un reino tribal que existió aproximadamente entre el año 600 a.C. y el tercer siglo d.C., y lucharon contra el Imperio Romano para defender sus tierras en las regiones de Nubia, Kush y Sudán.
El geógrafo griego Strabo los describía curiosamente como una tribu pacífica que vivía en el gran desierto del norte de África. En el año 193, el soberano Pescennius Niger le pidió auxilio a un soberano blemio de Tebas contra el emperador romano Séptimo Severo. En el 253, atacaron el Bajo Egipto pero fueron repelidos velozmente. En 256, el general romano Firmus los venció y posteriormente pidió su auxilio contra la reina Zenobia de Palmira al rebelarse en 273.
Para el año 279, el ejército blemio fue destruido por completo. En el 298, Diocleciano al final firmó la paz con los Blemios y se llegó a un acuerdo en el cual Roma movería sus fronteras al norte de Filae (sur de Egipto) y les pagaría un estipendio anual.
Shakespeare y los Blemios.
Hitmonlee
Escritores como William Shakespeare y Umberto Eco hacen mención a los Blemios en sus obras, basándose en los relatos de Herodoto y la descripción de estos como antropófagos monstruosos. Así pues, Shakespeare los explica como “Caníbales que se comen a sí mismos, los Antropófagos, los hombres cuyas cabezas crecen bajo los hombros” en Otelo.
En La Tempestad, alude a ellos como “montañeros grandes como toros, cuyas gargantas son como carteras de carne… hombres con cabezas en el pecho”.
En el suceso de Umberto Eco, aparecen en “Baudolino”, donde el protagonista los conoce al lado a diferentes monstruos de bestiarios medievales. El escritor italiano Valerio Massimo Manfredi los presenta en “La Torre della Solitudine” como feroces residentes del Sahara y que son la manifestación de la maldad de la sociedad.
En la cronica “La estratagema de los Blemios”, Bruce Sterling los sitúa como alienigenas que aparecen en las Cruzadas. Al final, el Blemmyae al parecer la inspiración tras el Pokémon Hitmonlee, un monstruo que se especializa en lanzar patadas y alargar sus extremidades para atacar.
Los Ewaipanoma.
Sir Walter Raleigh, explorador y corsario inglés famoso por su rol pivotal en la derrota de la Armada Invencible de España y su amistad con la reina Elizabeth I; manifestó haber hallado una casta de hombres sin cabeza durante sus viajes a Guyana en los 1500s.
En un texto que cuenta sus travesías, hace mención a los Ewaipanoma, unos hombres peculiares:
“Un país hermoso. Al lado a Ami corren los ríos Atoica y Caora, y en Caora es donde vive una nación d personas cuyas cabezas aparece no sobre sus hombros como creeríamos. Y esto no es una mera fábula mía, pues he llegado a la conclusión de que es verdad; ya que cada niño en las provincias de Arromaia y Canuri asevera que se les llama Ewaipanoma y que sus ojos nacen en sus hombros, y sus bocas en el centro de sus pechos y que hay una crin de largo cabello en su espalda.”
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